Patio

Reseña

Realismo mágico y soledad. La narrativa de Haruki Murakami

Antonio Joaquín González Gonzalo

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2013

Realismo mágico y soledad. La narrativa de Haruki Murakami analiza la obra de este escritor japonés como un producto original desde la suma de variadas tradiciones. Los primeros acercamientos críticos a su literatura se producen desde el ámbito anglosajón. Puede ser este uno de los motivos por el cual se le ha considerado como un seguidor de la narrativa norteamericana. No le falta parte de razón a esta aproximación. Es evidente, pues el propio Haruki Murakami lo confirma cuando habla de sus gustos lectores que le marcan desde la adolescencia (Raymond Carver y la literatura Hard-boiled de detectives) hasta Francis Scott Fitzerald, Truman Capote y Raymond Carver a los cuales ha traducido al japonés.

Ahora bien, la narrativa de Haruki Murakami es un claro producto de nuestra época, de esta visión actual del mundo denominada Posmodernismo, en la cual las fronteras definitorias de las artes se desdibujan y el ser humano es contemplado en muchos momentos como una víctima de un tiempo deshumanizado.

A la vez, no se nos ha de olvidar que este autor es heredero de una tradición cultural milenaria, la japonesa, de hecho, buena parte de los refinamientos, ambigüedades y fantasías que aparecen en sus creaciones son herederos de una visión del mundo tan reflejada en la primitiva mitología de transmisión oral de los kataribe, como en los exquisitos ambientes literarios de la era Heian.

Este estudio, desde la contemplación del mundo maravilloso en Haruki Murakami; heredado de unos relatos tradiciones tan presentes en el Genji Monogatari (siglo XI) como en Ueda Akinari (siglo XVIII) hasta llegar a nuestros días; desde la contemplación de un detallismo, muchas veces refinado, de lo cotidiano característico del arte japonés; y desde la contemplación de una descripción del Japón contemporáneo, también en su realidad histórica más cercana, da un salto hacia la definición de esta narrativa como ejemplo de realismo mágico.

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ARQUETIPOS FEMENINOS CLÁSICOS HEIAN EN LA NARRATIVA DE HARUKI MURAKAMI

  Antonio Joaquín González Gonzalo

 Aunque mucho se ha tratado de la influencia de la literatura norteamericana en la obra de Haruki Murakami, acercarse a sus textos desde los principios clásicos de la cultura japonesa puede deparar algunas sorpresas. Dos son novelas en las que vamos a fijar nuestra atención de una manera especial. La primera, Kafka en la orilla, posiblemente en la que es más evidente la pervivencia de lo clásico; de hecho en ella se menciona el Genji Monogatari como uno de los paradigmas para la explicación de lo sobrenatural. Esta obra tiene su origen en la era Heian, una época marcada por principios estéticos como fûryû, que es la elegancia, transformada en miyabi cuando se cubre de una pátina de sensibilidad, ejemplificados tanto en el Genji Monogatari (1011) de Murasaki Shikibu como en el Libro de la almohada (996) de Sei Shonagon o en los otros diarios de mujeres de la corte de la época.

Retrato de Naniwaya Okita. Kitagawa Utamaro

Retrato de Naniwaya Okita. Kitagawa Utamaro

En Kafka en la orilla nos encontramos con un personaje concreto que encarna estos valores, se trata de la señora Saeki: “una mujer delgada que debe de tener unos cuarenta y cinco años. Alta para su generación. Lleva un vestido azul de manga corta y una chaqueta fina de color crema sobre los hombros. Muy elegante. El pelo largo y recogido en una cola floja. Cara refinada e inteligente. Ojos bonitos. Y una pálida sonrisa flotando en los labios como una sombra. No puedo expresarlo bien, pero su sonrisa raya en la perfección. Me recuerda un pequeño rincón soleado. Un rincón de especiales contornos que sólo pueden nacer en un lugar donde haya cierto tipo de recogimiento. […] La señora Saeki me produce una impresión fuerte y a la vez nostálgica” (pág. 56)

Rye Miyazawa para la campaña publicitaria de Shiseido Aqualabel

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Con estas palabras describe Kafka Tamura a la señora Saeki. Y en ellas, además, flota, como un leve aroma, otro de los principios estéticos de la era Heian, se trata de mono-no-aware; la tristeza refinada, la nostalgia sentida al contemplar algo que es hermoso y perecedero. El mono-no-aware ha pervivido en la literatura japonesa más allá de cualquiera de las revoluciones extranjerizantes que han influido en esta cultura, hasta llegar a lo que ha dado en llamarse la corriente literaria del amor puro o romántico (ejemplificada en Un grito de amor desde el centro del mundo de Kyoichi Katayama y Tokio Blues del propio Haruki Murakami). De estas palabras de 1Q84 (libro 3) se desprende el concepto al que me refiero: “La tristeza inundaba el corazón de Aomame silenciosa, furtivamente, como un caudal de agua suave y oscura. En esos momentos, el circuito de su memoria cambiaba de dirección y pensaba con todas sus fuerzas en Tengo. Se concentraba y rememoraba el tacto de la mano de Tengo cuando, a los diez años, en aquella aula, acabadas las clases, sostuvo la mano de él unos minutos” (pág. 67).

El otro ejemplo de valores de la era Heian en Murakami está en la novela 1Q84, encarnado en el personaje de la anciana de la Villa de los Sauces en Azabu, la señora Shizue Ogata; se trata del mujôkan, un profundo sentimiento por la constatación de la impermanencia en el mundo. Es la expresión de melancolía por la fugacidad de la existencia, la contemplación de la belleza en lo frágil, como una gota de rocío, las flores de cerezo o las mariposas. Tal mirada es la fusión absoluta con lo contemplado. La señora de la villa de los sauces lo explica en los siguientes términos, mientras está con Aomame en el invernadero de mariposas: “las mariposas son criaturas de una elegancia, ante todo, efímera. Nacen en algún sitio, buscan tranquilamente un número reducido de cosas y, poco después, van desapareciendo a escondidas para irse a algún lugar. Tal vez a un mundo distinto de éste” (vol. 1, pág. 112).

Pintura de Tani Bunchô (siglo XIX)

Pintura de Tani Bunchô (siglo XIX)

LA LITERATURA COMO ILUMINACIÓN.

HARUKI MURAKAMI

 Antonio Joaquín González Gonzalo

Fotomontaje   Fotografía de Per Folkver en Politiken.dk.  Cerezos en flor de Hasegawa Kyuzo. Siglo XVI. Kyoto

Fotomontaje
Fotografía de Per Folkver en Politiken.dk.
Cerezos en flor de Hasegawa Kyuzo. Siglo XVI. Kyoto

 

 La iluminación como sublimación de la realidad, bien espiritual o bien meramente intelectual, es una de las características de la religiosidad japonesa, por influencia del  budismo, sobre todo de la rama zen, y también del shintoismo, cuya relación con la naturaleza implica la presencia del paisaje como escenario básico en la consecución de una mirada trascendental. Este sustrato cultural, que no exclusivamente religioso, marca muchos momentos de la literatura de Haruki Murakami.

Son muchas las ocasiones en las que este escritor japonés ha descrito con detalle el instante concreto en el que tomó la determinación de escribir. Con estas palabras concretas en su libro De qué hablo cuando hablo de correr: “fue aproximadamente a la una y media de la tarde del uno de abril de 1978. Ese día estaba solo en la grada exterior del estadio Jingu, viendo el partido de béisbol mientras tomaba una cerveza”. Todo es sosiego, expresión de la quietud interna de aquel que está contemplando, “miraba tranquilamente el partido tumbado en la hierba, dando sorbos a mi cerveza fría y alzando de vez en cuando la mirada para contemplar el cielo”. Y, desde el recuerdo, pues De qué hablo cuando hablo de correr es un texto escrito entre 2005 y 2006, llegan los detalles más nimios: “el agudo sonido del bate impactando de lleno en aquella bola rápida resonó en todo el estadio” y desde este sonido, este sentimiento y una acendrada sensorialidad, llega la experiencia culminante: “en ese preciso instante me dije: <ya está, voy a probar a escribir una novela>. Todavía recuerdo con nitidez el cielo completamente despejado, el tacto de la hierba fresca que acababa de reverdecer y el agradable sonido del bate. En ese momento, algo cayó suave y silenciosamente desde el cielo y yo, sin duda, lo recibí” (p. 45).

Y aquí está el principio, mitologizado, de la narrativa de Haruki Murakami.

El concepto de iluminación está presente en otros muchos momentos de su literatura. Al fin y al cabo, sus obras son una indagación en lo más profundo para alcanzar la esencia de lo humano más allá de un vacío doloroso de soledad. Posiblemente, la novela en la que este proceso se hace más evidente sea Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; aunque ya se pone de manifiesto en su segunda novela Pinball, 1973, obra en la que podemos leer la descripción de una experiencia maravillosa durante una partida en pinball, culminada, después de unos años de insensibilidad, con una misteriosa visita a un antiguo matadero de pollos aparentemente abandonado en el que setenta máquinas de billar suenan al unísono.

             En casi todos los casos, los procesos iluminativos en la novelas de Haruki Murakami no conducen al resplandor que explica el universo, sino al descubrimiento de la tristeza. El ejemplo más evidente está en el teniente Mamiya de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Y en esta misma, el proceso sufrido por el veterinario del zoo del Hsin-Ching, otra de esas descripciones espeluznantes tan abundantes en la narrativa del realismo mágico, cuando un soldado chino es asesinado: “El teniente le hizo al soldado un signo afirmativo. Éste echó el bate hacia atrás, respiró hondo y golpeó con todas sus fuerzas la base del cráneo del chino. Fue un golpe sorprendente, magnífico. Su cintura rotó tal como le había enseñado el teniente, con el grueso extremo del bate golpeó el cráneo directamente detrás de las orejas”. Esta experiencia cambia la visión que del mundo tiene el personaje que mira un paisaje de crueldad en el que el pájaro que da cuerda le anuncia lo terrible del futuro.

Afortunadamente, la iluminación que hizo de Haruki Murakami el escritor que hoy es fue radicalmente diferente.

BIBLIOGRAFÍA DE HARUKI MURAKAMI

Textos en español o traducciones al inglés

            1Q84 (Libros 1 y 2), Barcelona, Tusquets, (traducción de Gabriel Álvarez Martínez), 2011.

1Q84 (Libro 3), Barcelona, Tusquets, (traducción de Gabriel Álvarez Martínez), 2011.

After Dark, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta), 2008. アフターダーク

Al sur de la frontera, al oeste del sol, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta), 2003. 国境の南、太陽の西

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Baila, baila, baila, Barcelona, Tusquets, (traducción de Gabriel Álvarez Martínez), 2012. ダンス・ダンス・ダンス

Birthday Stories. Selected and Introduced by Haruki Murakami, London, Vintage Books, 2004.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Barcelona, Círculo de Lectores, (traducción de Lourdes Porta y Junichi Matsuura), 2001. ねじまき鳥クロニクル

De qué hablo cuando hablo de correr, Barcelona, Tusquets, (traducción de Francisco Barberán), 2010. 走ることについて語るときに僕の語ること

Después del terremoto, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta), 2013.  神の子どもたちはみな踊る

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta), 2009. 世界の終りとハードボイルド・ワンダーランド

            Hear the wind sing, Tokyo, Kodansha English Library, (traducción al inglés de Alfred Birnbaum), 1987. 風の歌を聴け

Kafka en la orilla, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta), 2006. 海辺のカフカ

La caza del carnero salvaje, Barcelona, Anagrama, (traducción de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala en 1992), 2003. 羊をめぐる冒険

Pinball, 1973, Tokyo, Kodansha English Library, (traducción al inglés de Alfred Birnbaum), 1985. 1973年のピンボール

Sauce ciego, mujer dormida, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta), 2008. めくらやなぎと、眠る女

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Sputnik, mi amor, Barcelona, Tusquets, (traducción de Lourdes Porta y Junichi Matsuura), 2002. スプートニクの恋人

The Elephant Vanishes, New York Vintage Books, (traducción al inglés de Alfred Birnbaum y Jay Rubin), 1993. 象の消滅

Tokio blues. Barcelona. Tusquets, (traducción de Lourdes Porta). ノルウェイの森

Underground. The Tokyo Gas Attack and the Japanese Psyche, London, Vintage Books, (traducción al inglés de Alfred Birnbaum y Philip Gabriel), 2000.

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Reseña

Los años de peregrinación del chico sin color

Haruki Murakami

2013

色彩を持たない多崎つくると、彼の巡礼の年
Shikisai wo motanai Tasaki Tsukuru to, Kare no Junrei no Toshi

Barcelona. Tusquets. 2013.

Traducción Gabriel Álvarez Martínez

Antonio Joaquín González Gonzalo

Antoniojoaquin003@gmail.com

Buena parte de la narrativa de Haruki Murakami se caracteriza por la utilización de una voz en primera persona que alcanza, en algunos momentos, la categoría de autobiográfica. No es este el caso de Los años de peregrinación del chico sin color. En esta, la última novela del autor hasta la fecha, hay un narrador ¿ajeno? a la historia. Sus palabras se aproximan mucho a las que sirven para presentar a Tony Takitani en el cuento del mismo título (Sauce ciego, mujer dormida). ¿Por qué esa duda respecto al alejamiento de la voz narrativa y la realidad de los personajes? Principalmente, por la invasión de los sentimientos más profundos de los protagonistas, por una omnisciencia que no es característica de nuestra época de literatura posmoderna. En apariencia, Haruki Murakami se aleja de esa novela del yo que marca la narrativa japonesa desde la era Meiji; sin embargo, tanto en una voz propia, manifiesta en numerosas conversaciones, como en el libre discurrir de la conciencia desde una tercera persona, el individuo sigue siendo el punto central de la historia y, más allá, de la utilización del narrador característico del realismo, la expresión del yo sigue siendo prácticamente la misma que encontramos en Sputnik, mi amor o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

            Los años de peregrinación del chico sin color está en la línea genérica de la novela de amor adolescente y, a la vez, mantiene la ambigüedad que sirve para definir la ruptura de la frontera entre lo cotidiano y lo maravilloso, arranque que justifica la calificación de Haruki Murakami como escritor del realismo mágico. El salto de lo normal a lo fantástico, en esta novela no es tan evidente como en Kafka en la orilla, 1Q84, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, La caza del carnero salvaje o Baila, baila, baila. Lo fantástico en Los años de peregrinación del chico sin color está más relacionada con Tokio Blues o Sputnik, mi amor; novelas en las cuales la ambigüedad nace de la distorsión en la mirada del mundo. Una deformación que bien puede estar provocada por la enfermedad mental o por la soledad. Del mismo modo, las tres novelas comparten ese acercamiento a lo amoroso desde la idealización juvenil (como en el caso de Tengo y Aomame en 1Q84).

            Un cambio substancial que se produce en esta novela, respecto a las anteriores de Murakami, es la elección de la generación de los protagonistas. Hasta este momento, la mayoría de sus personajes principales pertenecían a la del baby-boom (salvo el evidente ejemplo de Kafka en Kafka en la orilla). Nos encontramos ahora con un grupo de amigos cuyos padres vivieron los años problemáticos de compromiso social en las huelgas estudiantiles a finales de la década de 1960. Para Tsukuru Tazaki y sus cuatro amigos con color (Ao, Kuro, Shiro y Aka; azul, negro, blanco y rojo), el mundo ha cambiado, pero sólo aparentemente, su compromiso social ya no es necesario –tampoco lo fue para la mayoría de los otros protagonistas de Haruki Murakami-, también es cierto que poseen algunos adelantos tecnológicos que eran muy primitivos en textos anteriores (recordemos Crónica del pájaro que da cuerda al mundo), sin embargo, el teléfono sigue siendo el principal instrumento de comunicación, de transmisión de soledad y de premoniciones.

            Cambian las generaciones, cambia la voz narrativa. Se mantiene el sentimiento de soledad y su expresión mediante un narrador tan omnisciente que casi es la voz del personaje. No se da el salto definitivo que borra la frontera entre lo real y la maravilla, pero lo ominoso marca de tal manera lo cotidiano que la vida se distorsiona para seguir expresando el leitmotiv de la narrativa de Murakami: la soledad del individuo.

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3 respuestas a Patio

  1. Alberto dijo:

    Felicitarte por tu ciclo de conferencias en la biblioteca pública de Zaragoza (Doctor Cerrada) acerca de la literatura de Haruki Murakami. Me ayudó a entender y admirar, todavía más si cabe, la literatura de mi escritor favorito.
    Un abrazo y lo dicho, muchísimas gracias.

    • Muchas gracias por tus comentarios y por haber venido. En este blog, periódicamente, quiero ir presentando algunos aspectos de los tratados en las conferencias. Si alguna de mis publicaciones te interesa, me dices y te la hago llegar en pdf. Un abrazo y a tu disposición.

  2. Pingback: KISEKI | La Mansión del Gaviero

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