“Richard Francis Burton”

Fragmento de Juan Valera y Orienta. Miscelánea de textos orientalistas

El Oriente también puede definirse desde el punto de vista de la ficción o de lo académico. Ambas vertientes pueden ejemplificarse en un mismo autor de la época: Richard F. Burton, un hijo bastardo de la Era Victoriana, “un perfecto embajador en el tiempo con su pasión por la exploración y su mística del viaje, tanto el viaje material como el mental, el viaje geográfico como el viaje alrededor de su cerebro. Su pasión por el saber, su indagación incansable de la verdad, su asunción de disfraces, personalidades, nacionalidades y seudónimos, con la forma que revisten la búsqueda y construcción de su propia identidad, el punto en que se entrecruzan la interioridad y la huida” (Cóndor 1997:9).

En Richard F. Burton, la visión directa de un Oriente entendido desde la etnografía, la filología o la geografía se complementa con el mantenimiento o el desarrollo de una ficción orientalista tal y como se puede comprobar en una obra como El rey Vikram y el vampiro, publicada en 1870, catalogada como “cuentos clásicos hindúes de aventuras, magia y amor”; en el prólogo a la primera edición de esta obra se lee: “según una autoridad reconocida y respetable: <el genio de las naciones orientales fue desde antiguo muy dado a la invención y al amor a los cuentos. Indios, persas y árabes fueron célebres por sus fábulas. Sabemos que los cuentos jónicos y milesios de los antiguos griegos, aunque se hayan perdido, y por todos los informes que tenemos de ellos, parece que eran licenciosos y pícaros>. Los diccionarios clásicos nos dicen también que las <fábulas milesias> eran de <temas licenciosos>, <relatos de naturaleza amatoria o alegre>, o bien <obras lúbricas e indecentes>” (Burton 1997:11). Observemos cómo se define Oriente desde este acercamiento a una de sus manifestaciones literarias: fantasioso, licencioso, pícaro, indecente. El rey Vikram y el vampiro es deudora de la tradición cuentística leída en Las mil y una noches, obra que fue traducida al inglés por el mismo Burton (The book of the thousand nights and a night. A plain and literal translation of the Arabian Nights entertainments, now entitled The book of the thousand night and a night, with introduction, explanatory notes on the manners and customs of muslem men and a terminal essay upon the history of the nights, en diez volúmenes, editados por Kama Shastra Society, Benarés, 1885; The supplemental nights, siete volúmenes 1886-1898); para Jorge Luis Borges en su obra Historia de la eternidad, “recorrer Las mil y una noches en la traslación de sir Richard no es menos increible que recorrerlas <vertidas literalmente del árabe y comentadas> por Simbad el Marino” (Borges 1992:437).

Por otra parte, Burton es también autor de La Qasida, un poema que se publicó como si hubiese sido escrito por un peregrino y místico persa llamado Haji Abdu El-Yezdi; la obra fue compuesta en 1854 y publicada en 1880, en buena parte muestra las experiencias –una de las muchas- místicas vividas por el autor que, durante su estancia en Asia, mostró gran interés por el sufismo.

Richard F. Burton es un claro ejemplo de cómo eruditismo, ficción y mirada tópica de la realidad se mezclan en la concepción exotista de Oriente. Es necesario recordar también que Burton realizó la traducción de obras clásicas de la erotología oriental: El jardín perfumado (The perfumed garden of the cheik Nefzaoui: a manual of Arabian erotology. Kama Shastra Society, Londres y Benarés, 1886). El jardín perfumado fue encontrado por oficiales del ejército francés acantonados en el Norte de África, traducido a su idioma y divulgado de una manera muy básica en un principio, después publicado en Francia como Le jardin perfume, desde esta versión realizará Burton la suya; “la versión original de The perfumed garden se suele atribuir a un erudito tunecino del siglo XVI llamado Shaykh Neqzawi, del cual se supone que compuso la obra para complacer a su bey y sobre la base de algunos antiguos manuales, sobre todo hindúes, inspirándose en cuentos y anécdotas harto similares a algunas de las partes más desproporcionadas de El libro de las mil y una noches. Su tono y su perspectiva son distintos de los libros eróticos hindúes: aquí, la mujer no es tanto una compañera en las actividades sexuales cuanto más bien mero objeto, objeto que cabe utilizar como a uno le plazca” (Rice 1992:527). El Ananga ranga (Kamashastra or the hindoo art of love <ars amoris indica>, translated from the Sanskrit and annotated by A.F.F. and B.F.R. for private use of the translators only in connection with a work on the hindoo religion and the manners and customs of the hindoos, edición privada 1873-1885; posteriormente varió el título a Ananga Ranga: The stage of the bodiless one, or the hindu art of love <ars amoris indica>). Esta era una obra de fácil acceso en la India para la fecha en la Richard F. Burton llega allí. También tradujo otra de las obras clásicas de la sabiduría erótica india, se trata de The Kama Sutra of Vatsyayana; comenzó su trabajo hacia 1876 y fue publicado en 1883 por la Hindoo Kama Shastra Society en Londres y Benarés. Esta obra cuyo título podría traducirse como Libro del dios del amor, fue compuesta entre los siglos V y IV a.C. por Vatsyayana.

Todas estas traducciones escandalizaron a la Inglaterra victoriana, aunque, a la vez, contribuyeron de manera directa a la tonificación de un tema tan característico del orientalismo como es la consideración de Oriente como una tierra de sexualidad libre. Sobre ellas, Edward Rice (1992:27) afirma: “En Oriente, la religión y el sexo no son ni mucho menos incompatibles, al contrario de lo que tan a menudo sucede en Occidente. En sus escritos, Burton desveló determinados puntos de vista en materia sexual en los cuales la Inglaterra victoriana desde luego no se atrevió a entrar. Insistió inflexiblemente en que las mujeres gozan con el sexo tanto como los hombres, en una época en la cual a las novias victorianas se les decía, a las puertas del matrimonio, que su deber era <yacer, estarse muy quietas y pensar en el Imperio>. Burton tradujo unas cuantas obras que hoy en día son clásicos en su género, obras que contribuyeron a poner en boga nuevas actitudes respecto al sexo en todo el mundo occidental. Sus versiones, acompañadas con la sustancia de sus propias opiniones y experiencias, profusamente anotadas, de obras tales como el Ananga ranga, el Kama sutra (cuyo descubrimiento hay que atribuírselo a él); El jardín perfumado e incluso Las mil y una noches, llevan al lector a contemplar que, desde el punto de vista de Burton, el sexo, para hombres y mujeres, por igual, nada tenía que ver con el incómodo deber que hubiese contraído el ser humano para con la propagación de la especie, ya que constituye un placer que ha de gozarse con entusiasmo y vivacidad”.

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Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera" y "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera".
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