“Orientalismo y Pintura”

Fragmento de Juan Valera y Oriente. Miscelánea de textos orientalistas

Otra de esas representaciones del deseo subyacente se observa en la acumulación de cuerpos desnudos que cobra un ambiente onírico en el cuadro como el de Ingres Baño turco de 1862. Molina Foix (1998:230) observa cómo este cuadro está “abigarrado de muchachas en pose lasciva, pero lejanamente localizado en un Oriente de tocador que coincide con las imaginaciones del burgués parisino de la época”.

En 1889, con una temática similar, Lawrence Alma Tadema pinto The baths of Caracalla. Ninguno de ellos causó el mínimo escándalo, sin embargo en 1853, con Las bañistas de Gustave Courbet o en 1863 con Olympia y el Desayuno sobre la hierba de Manet no sucedió igual; fueron imágenes sumamente criticadas. ¿Qué diferencias podía haber entre las obras de Ingres, Alma Tadema, Courbet o Manet? Básicamente el ambiente oriental, la lejanía del deseo que no ofende la vida cotidiana y familiar. Un cuerpo lascivo oriental está lejos; los burgueses y prostitutas de Manet son la representación de la vida del espectador mismo, el cual se ofende al verse descubierto en sus escapadas. Así pues, el arte erótico se tiñe de orientalismo sobre todo para evitar los ataques de unos clientes que censuran en lo público pero se dejan llevar por el instinto hipócrita en lo privado.

Por supuesto, la orientalización de la pintura no consiste únicamente en la presentación de unos cuerpos desnudos en un ambiente estereotipado que sirve como escenario a la manera de hermoso cuadro de Mariano Fortuny Odalisca (1861).

Hay otras características, como una luz difusa que causa la impresión de que la imagen se ve más allá de una gasa que vuelve mates y vaporosos los colores y desdibuja los contornos, tiñendo las diversas escenas de una apariencia onírica.

O bien, con una luz brillante, tan sugerente desde las descripciones medievales de lo maravilloso, de unos ambientes fantásticos. Aplicado a la literatura, el elemento brillante en una descripción como sinónimo de Oriente, se convertirá en tópico de algunos movimientos literarios como el Parnasianismo, que tanta influencia ejercería sobre el nacimiento del Modernismo.

Litvak (1985) afirma que, en el gusto por las joyas o el uso de materiales duros y brillantes, de la taracea y el alicatado se plantea la raigambre oriental. Un ejemplo de ello está tanto en el Art Nouveau como en la obra de Antonio Gaudí, cuyo orientalismo viene desde lo árabe y lo persa; así en la Casa Vicens (1883-1888) que es como un castillo de Las mil y una noches (Zerbst 1989:36).

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Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera" y "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera".
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