ALFONSO EL BATALLADOR POR ANDALUCÍA

CAMPAÑA MILITAR DE ALFONSO EL BATALLADOR

Aunque siempre que se trata de Cruzada se piensa en las que se desarrollaron para intentar arrebatar a los musulmanes el control de la Tierra Santa de los cristianos, las primeras cruzadas que se desarrollan como tales, es decir como un grupo de guerreros organizados en nombre de una idea religiosa para luchar contra representantes de otra, suceden en Aragón, en la época de Sancho Ramírez; de hecho gracias a ésta, predicada desde Roma, se conquista Barbastro en 1064, aunque al poco la ciudad volvería ser reconquistada por los musulmanes. Hay que tener en cuenta que estos enfrentamientos tienen plena razón de ser, y a la vez sirven como ensayo, en tierras hispánicas, donde reinos cristianos y Al Andalus estaban afrontados. En 1073 se lleva a cabo una segunda cruzada en tierras aragonesas, en este caso al mando del conde Ebles de Roucy.

Este dato es importante, aunque esté eclipsado por el recuerdo de las Cruzadas en Oriente; explica el afán conquistador del rey aragonés Alfonso I el Batallador, pues el espíritu de cruzada es el motor espiritual de sus empresas guerreras, tanto así que en su testamento dejará escrito que quiere que su reino se entregue a las Órdenes Militares.

Numerosas son las campañas que Alfonso I organiza a lo largo de su vida; incluso antes de reinar, pues acompaña a su medio hermano, Pedro I, a Valencia, en ayuda del Cid Campeador, sitiado por los almorávides. No hemos de dejar de lado esta cuestión pues sirve para ubicar en su contexto la operación por Andalucía que ha de desarrollarse después de conquistada la ciudad y reino de Zaragoza. La algarada hacia Valencia implica que Alfonso y sus nobles conocían la tierras de Levante, por las que habrán de avanzar hacia Granada; por otra parte sabe las tácticas militares de los almorávides contra los cuales se desarrollan los principales momentos bélicos de Alfonso el Batallador: la conquista de Zaragoza en 1118; la batalla de Cutanda en Junio de 1120, y la batalla en la que los almorávides son derrotados por el ejército aragonés por segunda vez entre Cabra y Puente Genil (en la actual provincia de Córdoba).

No trataremos ahora de la conquista de Zaragoza, pero sí mencionamos Cutanda, quizá menos conocida. Se desarrolló a doce kilómetros al este de Calamocha (Teruel). En esta batalla participó como cruzado el Duque de Aquitania, Guillermo IX, el célebre trovador, uno de los ejemplos máximos de fusión del ideal guerrero medieval con la poesía.

A lo largo de la Edad Media hay relaciones entre los mozárabes andaluces con el reino de Aragón, así, por ejemplo, en 1084, los restos de San Indalecio, primer obispo de Urci (junto a Almería) son trasladados a San Juan de la Peña. También se producen frecuentes inmigraciones de mozárabes al reino de Aragón, de hecho hay que tener en cuenta que la situación de los cristianos en Al-Andalus, empeoró con la llegada a la Península de los Almorávides. Los mozárabes de la zona de Granada y de las Alpujarras (según las fuentes árabes de la época) pidieron en repetidas ocasiones, ayuda al rey de Aragón, a la vez que ofrecían su ayuda como combatientes y describían las riquezas de las tierras del Sur.

Así se describe la campaña en la Historia de San Juan de la Peña

CAPÍTULO XXV “DE OTRAS VICTORIAS QUE ALCANZÓ EL EMPERADOR DON ALONSO CONTRA INFIELES, SALIÉNDOLOS A BUSCAR FUERA DE SUS PROPIOS REINOS”

Entró el Rey don Alonso, en año 24 ó 23 según otros, por las [tierras de Valencia], sugetas al Rey Lobo. Hízole cruel guerra, mandándole talar y quemar las vegas, y pueblos que se le defendían. Llegó desta suerte hasta el río Xúcar sin que señalen las historias que se apoderasse. Passó de la otra parte del río y también se escrive que taló su vega y en particular la de la ciudad de Denia de que tuvo notable sentimiento aquel Rey Moro, sin hallarse con fuerças para poderlo remediar. Passose al Reyno de Murcia, que también era suyo, y tras él fue el Rey victorioso, talando y quemado, para acrecentar más su sentimiento y obligarlo a venir a las manos porque en batalla campal esperava averlo a las suyas y ocuparle fácilmente el Reyno en fuerça de la victoria. Pero el Rey Lobo, o por no hallarse prevenido de sus gentes, o porque le pareció mejor consejo dar lugar a don Alonso, que passava victorioso haziendo lo que la tempestad furiosa, que aunque el rato que dura tala y destruye todo lo que encuentra, pero pássase aquel rigor, luego sucede bonanza, y cielo alegre. Ganó en esta ocasión el Rey, a la ciudad de Murcia, con otros muchos pueblos.

Por estar aquello tan lexos, y no ir el Rey, con intentos de conquistar, sino de castigar aquellos nuevos Reyes, passó adelante con su exército a la ciudad de Almería, que era una de las principales, con que se alçó su enemigo Abengumeda, donde le hizo diferentes daños. Según las memorias que refiere Çurita, en esta ocasión, mandó el Emperador assentar su Real sobre Alcaraz, al pie de una montaña, y allí tuvo las fiestas de Navidad de Christo Señor Nuestro, si bien el año es diferente. Yo hallo esta misma relación en la historia antigua de San Juan de la Peña, y no llama a este lugar sino Alcázar.

Prosiguió de allí con su exército, hasta entrar por el reyno de Granada, y discurriendo por el Andaluzía (talando y quemando las vegas y campos como lo avía hecho por los Reynos de Valencia y Murcia) llegó a poner cerco a la gran ciudad de Córdova. Algunos dizen que el Rey Moro sin aguardar batalla se la rindió.

Pero conforme a lo que escriven Çurita y otros muchos autores, el Moro, aviendo juntado toda la mayor fuerça de la Morisma de aquellas provincias, peleó con los nuestros, en un lugar llamado Arinçol, donde quedó vencido con muerte de muy gran número de los suyos.

Los Anales antiguos de Castilla escriven una notable batalla, digna de memoria que dio el Rey don alonso junto a Aranzuel, y que en ella quedaron onze Reyes Moros vencidos.”

Según las distintas fuentes la organización del ejército de Alfonso el Batallador varía entre los 4000 caballeros escogidos y los 5000 caballeros acompañados de 15000 infantes, un ejército nada desdeñable para la época, desde luego. Entre los cruzados se encontraba Gastón de Bearn, el cual también acudió a la conquista en 1118 de Zaragoza.

Las intenciones de Alfonso el Batallador era, por un lado, y esta era la excusa, ayudar a los mozárabes granadinos; la segundo, fundar un principado cristiano en el centro de Al-Andalus, a manera de los que se desarrollaron con los Principados Cristianos en Tierra Santa de Oriente.

Alfonso el Batallador abandona Aragón a finales de septiembre de 1125 y el 20 de octubre se encuentra en Valencia; en ese momento se descubre cuál es la auténtica intención de su campaña. En Valencia se producen pequeñas escaramuzas contra la guarnición almorávide al mando de Ben Warqa; en ese momento se le unen cristianos mozárabes del reino de Valencia. Días después se ataca sin éxito la ciudad de Alzira y el 31 de octubre Denia, con la correspondiente tala de campos. Sigue el avance hacia Játiva-Peña Cadiella, una plaza sumamente importante desde la época del Cid; Murcia, Vera, Almanzora, Purchena, Tíjola, donde el ejército se detiene durante ocho días, para después intentar tomar la ciudad de Baza.

Al llegar a Guadix se produce un primer ataque y dos acampamientos del Real, el primero en Graena y el segundo en Alcázar. El segundo ataque supuso permanecer sitiando la ciudad durante un mes; allí transcurrió la navidad de 1125. Desde Guadix se envían mensajeros a los mozárabes de la zona. El objetivo de Alfonso el Batallador se hace más evidente todavía. De Guadix, el ejército sigue avanzando hacia Diezma, hasta llegar a Granada, gobernada por el almorávide Abu-l-Tahir.

El caudillo de los mozárabes granadinos, Ibn al-Qalas, no puede contener a sus hombres y estos se suman al ejército del Batallador; exagerando, evidentemente, las cifras, los cronistas árabes afirman que la hueste cristiana estaba formada por 50000 hombres.

Abu-l-Tahir pide refuerzos a África, a Murcia y Valencia; se envían numerosos refuerzos. Al saber de la incursión de Alfonso el Batallador, desde Sevilla parte hacia Granada un ejército al mando de Abu Bakr, hijo del Emir de los musulmanes. Cuando llega a Granada este ejército es demasiado tarde, pues los cristianos ya están rumbo a Córdoba. También llegan refuerzos africanos desde Mequinez, al mando de Abu Halfs ben Tuzyin, desde Fez, con Inalu al-Lamtuni, el cual será nombrado gobernador de Granada.

Alfonso El Batallador, Zaragoza

Cuando Alfonso el Batallador llega ante las murallas de Granada el 7 de enero de 1126 cunde el pánico en la ciudad; acampa en la aldea de Nivar. Intensas lluvias y hielo marcan los diez días durante los cuales aguardan a que los mozárabes de la ciudad abran sus puertas, pero lo más que llegan a hacer es suministrar víveres al ejército aragonés, que ha de soportar continuos ataques de la caballería musulmana. La ciudad de Granada no capitula, de hecho Ibn-l-Qalas, al verse reforzado se niega a entregarla. Según Orderic Vital unos 10000 mozárabes se unen al ejército de Alfonso.

Los cristianos van a permanecer durante bastante tiempo por los dominios granadinos, causando todo el daño posible; posteriormente siguen su marcha: Maracena, Pinos Puente, Assica (Las Angosturas y Río Frío), Luque.

Un pensamiento ocupa la mente de Alfonso el Batallador, entrar en la ciudad de Córdoba.

Baena, Espejo, Cabra, Lucena. Entre Lucena y Puente Genil se produce la batalla de Arnison, Arinzol, Aranzuel, Anzur o Anzul, de todos estos modos es citada en las crónicas.

Esta batalla sucede el 10 de marzo de 1126, a tres leguas (unos 16,5 kilómetros) de Lucena, en el término de Puente Genil. De madrugada se produce el ataque de los musulmanes, de un modo desordenado y esparcidos por el campo de batalla, consiguen llegar a entrar en el campamento de los cristianos. A medio día, Alfonso viste su armadura y organiza el ejército en cuatro escuadrones, estrategia que le dará la victoria. A la puesta del sol, Abul-l-Tahir ordena levantar sus tiendas; traslada su posición desde una hondonada a una colina. Los combatientes cristianos se desmoralizan, pues se produce una situación de desventaja al estar el ejército de los musulmanes en una posición más elevada, así que comienzan a retirarse. Ahora, bien, ya de anochecida, con el temor vencido, las tropas de Alfonso el Batallador entran en el campamento musulmán y consiguen la victoria.

El regreso, viendo lo desmesurado de su empresa, aunque perfectamente podría haber conquistado la ciudad de Córdoba, mantenerla habría sido harina de otro costal, Alfonso el Batallador ordena el repliegue: Alpujarras-Río Guadalfeo, Motril, Salobreña, Velez Málaga, Mar Mediterráneo, Dilar, a una legua de Granada, nuevamente Granada –obsérvese el paseo casi triunfal del Batallador por tierras de Al-Andalus-, Alhendin, Alicun de Ortega, Guadix, donde se produce un ataque de los musulmanes y muere uno de los principales capitanes aragoneses, causa por la cual es descrita como una victoria para los almorávides. Baza, Llano de Caravaca, Peña Cadiella, Játiva, Zaragoza.

Se ha fracasado en el intento de crear un principado cristiano en Granada. Se ha fracasado en la conquista de Granada. Alfonso, confiando en el importante apoyo desde el interior de Granada por parte de los mozárabes no había organizado su ejército con vistas a la conquista de la ciudad por sitio. Esta es la razón por la cual ninguna ciudad fue conquistada; sin embargo, la única ocasión en la que se produce una auténtica batalla campal y medianamente organizada, el triunfo es para las tropas aragonesas.

La retirada se produce en situaciones penosas, continuos ataques de los ejércitos africanos; a las tropas se unen abundantes contingentes de mozárabes no combatientes, que temen por la venganza de los almorávides; muchos de ellos serán llevados como repobladores a las tierras recién conquistadas por Alfonso el Batallador. A ello hay que unir que se produce hambre y peste entre la hueste cristiana.

El ejército regresa a tierras aragonesas en junio de 1126. A su llegada, el rey se preocupa especialmente por los mozárabes que le habían acompañado: no serían siervos de ningún noble, ni ellos ni sus descendientes, dependerían directamente de la Justicia Real y quedaban exentos de ciertos impuestos.

Bibliografía
1.- LACARRA, José Mª. (1978), Alfonso el Batallador, Zaragoza, Guara.
2.-HISTORIA DE LA FUNDACIÓN y antigüedades de San Juan de la Peña y de los Reyes de Sobrarbe, Aragón y Navarra que dieron principio a su Real Casa y procuraron sus acrecentamientos, hasta que se unió el Principado de Cataluña, con el Reino de Aragón. Edición facsímil de 1620, ordenada por el Abad de San Juan de la Peña Juan Briz Martínez, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1998.
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Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera" y "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera".
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