LITERATURA INDIA DE LA ANTIGÜEDAD

PRESENTACIÓN DE LOS TEXTOS DEL MAHÂBHÂRATA

La India ocupa un territorio privilegiado desde el punto de vista de su situación tanto geográfica como histórica. Ya en la antigüedad fue un cruce de culturas y sus fronteras lindaban con importantes imperios; al oeste con el persa, al noreste con China. Las primeras manifestaciones escritas de la cultura india se encuentran en un código que todavía no ha sido descifrado, se trata del dravídico.

Hacia el año 2200 a.C. la antigua civilización que habitó el Valle del Indo alcanzó su máximo esplendor. En ella se encuentra el origen de las primeras manifestaciones del hinduísmo y de la filosofía yóguica. Los textos que ejemplifican esta cultura del Indo son los Rig Veda; en ellos se hace evidente la importancia del elemento religioso desde los inicios de la civilización hindú.

En torno a 1500 a.C. Se produce en el territorio la invasión de unos pueblos de origen indio ario cuya lengua es el sánscrito. Este código lingüístico pertenece a la misma familia que el indoeuropeo y está emparentado directamente con el avéstico -lengua en la están escritos los textos de Zarathustra- y el persa antiguo. El sánscrito es una lengua culta con manifestaciones escritas entre las que hay que señalar los Rig Veda, aunque, al igual que sucede con otras culturas, su origen está en la oralidad y en la transmisión de unos textos recitados por bardos vagabundos que acompañaban sus melopeas con instrumentos de cuerda. Así cabe explicar -y en esto la literatura india de los inicios no es diferente de otras- el predominio de la anónima, aunque en algunos casos se hable de autores como Vyasa que, en realidad, al igual que en la cultura griega con Homero, están más en el territorio del mito que en el de la realidad históricamente comprobable. Al fin y al cabo, toda literatura nace desde un territorio que, aunque genere mundos de luz, es un paisaje de las nieblas que desdibujan las lindes entre el mundo humano y el sobrenatural.

Con la llegada de los indoarios se diferencian claramente dos grupos étnicos en el territorio de la India antigua. Los habitantes originarios son de tez más oscura y serán denominados como dasas. Un posible eco de tal separación racial está en la contraposición entre los Kuravas y los Pandavas del Mahâbhârata, descendientes, estos últimos, de Pandu, cuya madre, en el momento de la concepción palideció de horror ante el aspecto físico de su compañero de lecho. En todas estas circunstancias pueden rastrearse los hechos históricos que sirven como argumento para el más extenso poema de la humanidad.

Los pueblos indoarios, como los indoeuropeos y los persas presentan una estructura tripartita en su panteón religioso. Así nace una organización social de las naciones cuyas raíces se funden en esta base común étnica: los guerreros -en quienes radica la capacidad de gobierno-, los sacerdotes y el pueblo. Desde aquí se origina el sistema de castas que define la organización social de la India antigua, prolongada en su inmutabilidad a través de los siglos. Estas castas son los shatrías o guerreros, los brahmanes o sacerdotes, los vaishyas entre los cuales se encuadran sacerdotes, labradores y artesanos; a todo ello habría que sumar a los sudras, descendientes de los dasas, los antiguos habitantes, de piel más oscura cuya existencia es contemplada desde tal desprecio que su casta es equivalente a la nada intocable, la base de una pirámide social considerada desde la impureza. También de todo ello puede leerse, de alguna manera en el Mahâbhârata cuando los Kuravas, de piel más oscura, son derrotados y, por representar la continua traición, acabarán condenados por la eternidad.

La cultura índica va sintetizando progresivamente una inmensidad de dioses hacia una tríada cuyos nombres son Brahma, el creador, Visnu y Shiva; a la vez organiza una visión religiosa de la existencia basada en principios como reencarnación y karma.

La literatura india es de las más antiguas de la humanidad. Su extensión es equiparable a la clásica grecorromana, por ejemplo, el Mahâbhârata está formado por doscientos mil versos. También, no sólo desde la extensión, sino desde la variedad de géneros. En ella está la épica del Mahâbhârata y del Ramayana; la narrativa de los cuentos que, a lo largo de la Edad Media llegarán hasta Europa desde un recorrido que comienza con las traducciones al persa y posteriormente al árabe que en Al-Andalus va a generar libros como el Sendebar o el Calila y Dimna; también está la dramática o la lírica que ya se hace evidente en algunos fragmentos del Mahâbhârata.

La primera fase de la literatura india antigua está representada en los Rig Veda, en ella ya localizamos algunos de los elementos que marcarán el desarrollo del momento culminante del periodo -ejemplificado en el Mahâbhârata y el Ramayana-, pues los Rig Veda, además de contener buena parte de adoctrinamiento y ritual, narran las sagas tanto de héroes como de dioses.

Los poemas épicos de la segunda fase de la literatura india antigua están representados por los Purânas, las historias antiguas entre las cuales hay que destacar el Mahâbhârata y el Râmâyana. El primero corresponde a la India Occidental, su origen es más antiguo y hunde sus raíces en una épica más oral y popular, de ahí la cantidad de digresiones e historias secundarias que enmarañan el argumento central de la obra. El Râmâyana, sin embargo, está relacionado con la India Oriental; con un origen poético más culto, su última versión es más antigua que el Mahâbhârata porque fue puesta por escrito con anterioridad, sin un proceso de transmisión oral tan largo como el que encontramos en la narración de la guerra de Pandavas y Kuravas.

Los poemas épicos indios nacen desde la existencia de dos tipos de bardos: los sûtas o recitadores asentados en la corte y por ello cercanos a la casta de los shatriyas, desde ellos puede explicarse la importancia que adquiere el elemento guerrero y bélico en este género; por otra parte hay que nombrar a los kusilavas, cantores errantes que en sus recitaciones se acercan al elemento popular.

El Mahâbhârata es el poema épico más extenso de la literatura universal. Está compuesta de 200.000 versos equivalentes a cien mil slokas. Una sloka es un díptico de dieciséis más dieciséis sílabas, organizada cada parte en dos hemistiquios octosílabos. El texto está repartido en 18 libros (parvan), más un epílogo (khila); alejada de la historia central esta última parte recibe el nombre de Harivamsa (escrita en torno al siglo I d.C.), en ella se contiene “el linaje de Krisna”, con algunas historias protagonizadas por esta divinidad.

El fundamento histórico del Mahâbhârata, además de ser un eco de las invasiones de la India por pueblos de la etnia aria, está en el enfrentamiento entre arios de distintos grupos, sucedidos hacia el siglo VIII a.C. Ya en el Rig Veda se menciona a Bharata, perteneciente a la nación invasora; sus sucesores se asentaron en las riberas del Ganges superior. Los grupos beligerantes están retratados en las figuras de los Pandavas y los Kuravas cuya enemistad llegaría a su punto culminante en la batalla de Kuruksetra, episodio central del Mahâbhârata. A este argumento se le suman numerosas interpolaciones añadidas a lo largo de los siglos.

El panteón religioso hindú va evolucionando a lo largo de los siglos desde el Rig Veda hasta llegar a la épica. Se mantiene a Indra, aunque se asiente el predominio de una tríada -característica de la estructura religiosa indoaria- formada por Brahma, Siva y Visnu. De hecho, la divinidad fundamental en el Mahâbhârata es Visnu, acompañado de Siva en los textos añadidos más tardíamente. El culto a Visnu se hace evidente en la veneración a Krisna a lo largo de la obra, héroe asociado a los Pandavas y especialmente a Arjuna. Seguramente, el origen de la figura de Krisna está en un héroe épico de un grupo étnico dedicado al pastoreo.

A la hora de datar la composición del Mahâbhârata hay que tomar en cuenta que su cronología se refiere a sucesos ocurridos hacia el 1500 a.C.; aquí se origina una tradición oral que va pasando y aumentándose a lo largo de los siglos, especialmente en torno al siglo VIII a.C. cuando suceden los enfrentamientos entre los sucesores de Bharata. La composición definitiva del Mahâbhârata puede fecharse en torno a los siglos XV o XVI de nuestra era, aunque la transmisión escrita puede haber comenzado entre el 400 a.C. y el 400 d.C. En el siglo I d.C. el escritor latino Dión Crisóstomo menciona en su obra la existencia de una obra épica india, posible primera mención occidental de este monumento de la literatura oriental.

Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera" y "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera".
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