LOS PERSONAJES DE LADY PEPA (1988) DE JESÚS FERRERO.


FABULAS DE IDENTIDAD Y NARRATOLOGÍA

El personaje, generalidades desde la narratología

Uno de los elementos fundamentales de la novela de Ferrero, en la obra de la que nos vamos a ocupar (Lady Pepa) especialmente, es el de los personajes. A este respecto son muy interesantes las relaciones que se establecen entre ellos, pues no es un lobo solitario, en absoluto; aunque en cierta forma se puedan definir por sí mismos, lo interesante son las influencias recíprocas entre las diversas personas que conforman la polifonía de la obra. Este rasgo lo veremos reiterado a lo largo de toda la producción novelística de Jesús Ferrero. Los personajes en estas obras normalmente actúan por parejas, incluso en una novela como El secreto de los dioses, donde parece que cada uno de los personajes forma una existencia individualizada que se refiere a sí mismo y a su preocupación por la búsqueda del mundo de los dioses llamado Akásar, sin embargo basta con fijarse un poco para ver como los protagonistas suelen estar relacionados con otros que puede ser presentados como su alter ego, que en la mayoría de los casos será una mujer, de manera que la totalidad de ser humano concebida por las teorías neoplatónicas, que no platónicas, quedará culminada mediante esa unión de lo masculino y lo femenino. Esta es una cuestión que caracteriza buena parte de su obra.

Las relaciones que se extienden entre los personajes de Lady Pepa pueden estar formadas por distintos factores. La pareja, cuyas relaciones se definen en ella misma, sin la necesidad de intervención de un tercer personaje. Estas parejas podrían ser (sirva como ejemplo puesto que más adelante nos ocuparemos de ello):

Nicanor ___________________ Pepa
Bonnie ___________________ Clyde
Lucinge ___________________ Anglira

Estas mismas parejas varían sus relaciones, pasando a configurar un trío, de modo que la complejidad del grupo aumenta al ver añadido un nuevo punto de enfoque.

Nicanor ________ Pepa _________ César
Bonnie ________ Clyde _________ Raymond
Lucinge ________ Anglira _________ Mebusen

Estas relaciones que se están poniendo como ejemplo lo son en el plano erótico-amoroso. Se podría hacer alusión a otro tipo de interferencias a las cuales espero tener posibilidad de aludir al hablar de las reciprocidades entre los personajes del primer plano y los del primer subplano. Así encontramos parejas como:

Anglira _______ Encina.
Lucinge _______ Manuela.

También hay que señalar la relación existente que engloba a todos los personajes. En este sentido Jesús Ferrero se nos manifiesta como un magistral creador que no deja ningún cabo suelto. Todos los personajes, en mayor o menor medida son necesarios para la configuración de su mundo de ficción.

La funciones del personaje en la novela, según Bourneuf y Ouellet se pueden desarrollar unidas o diferenciadas, de este modo el personaje estará actualizando una o varias funciones, éstas son las siguientes.

-Elemento decorativo. Algunos ejemplos en la novela que nos ocupa son los clientes del hotel, el profeta de las Ramblas.

El elemento decorativo es aquel que no aporta nada a la acción, simplemente es una nota de color local, normalmente su cometido es el de crear bulto en una escena de grupo, en este sentido son comparables a los extras en el cine. Sin embargo incluso estos personajes pueden indicarnos algún rasgo que pueda ser de interés para la comprensión global de la obra de un autor puesto que es en estos personajes decorativos que aparentemente han sido tratados casi con desprecio por el autor en los que nos encontramos algunos rasgos reiterativos. En este caso es muy interesante el personaje del profeta, la anunciación que hace del fin del mundo tema que se repite en El secreto de los dioses.

Normalmente son personajes prácticamente inútiles en la acción, así sucede con los clientes del hotel (por otra parte sin nombre), aunque no con el profeta de las Ramblas que será utilizado por Nicanor para configurar unos de los personajes de la obra que está escribiendo, Melodía criminal, el padre de Lucinge (tendremos posibilidad de comprobarlo más adelante).

-Agente de la acción. Pepa.

Por lo que respecto a esta función en primer lugar creo conveniente recordar la definición del término «acción» en una novela. “El juego de fuerzas opuestas o convergentes presentes en una novela. Cada momento de la acción constituye una situación conflictiva en la que los personajes se persiguen, se alían o se enfrentan” (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:138).

Si nos fijamos en la que creo que es la relación primaria de la novela, en la cual se basan los demás acontecimientos (Pepa-Nicanor-César), claramente la fuerza oponente es César, siendo la convergente la que impulsa a Pepa y a Nicanor a mantener sus relaciones. El verdadero agente de la acción es Pepa, puesto que impulsa todos los acontecimientos, la que manifiesta en primer lugar sus sentimientos hacia Nicanor, con esa misteriosa carta que le remite.

-Portavoz de su creador. Nicanor.

-Ser humano de ficción. Bonnie y Clyde.

Según Souriau, las funciones de los personajes pueden ser seis.

-Protagonista. “Todo conflicto tiene en su origen a alguien que conduce el juego, un personaje que comunica a la acción un <primer impulso dinámico>” (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:183)

La protagonista de la novela es Pepa Gris, de hecho es bastante significativo el propio título Lady Pepa.

-Antagonista. “No hay conflicto ni se complica la acción si no aparece una fuerza antagónica, un obstáculo que impida a la fuerza temática desplegarse en el microcosmos” (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:184).

En Lady Pepa el antagonista es César Roca.

La relación entre Nicanor y Pepa es normal hasta que aparece César en el hospital donde está ingresada la madre de Pepa, tras un intento de suicidio. Va a ser la fuerza que impida la total realización y a la vez el factor que impulsará el cambio radical de la personalidad de Nicanor, que va a luchar violentamente llegando al homicidio por Pepa.

-Objeto de la acción. Es el amor de Pepa el que lleva a Nicanor a actuar de una serie de maneras, la visita a la exposición, los juegos de cambio de personalidad…

-Destinador. «Cualquier personaje en situación de ejercer algún tipo de influencia sobre el destino del objeto» (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:184). Podríamos considerar como tal a la madre de Pepa tras su intento de suicidio.

-Destinatario. Es el beneficiario de la acción. Siendo el amor el eje fundamental, podemos considerar como destinatarios a los dos miembros de la pareja.

-Adyuvante. René sería una de las más importantes figuras de esta función, aunque su papel sea secundario, podemos considerarlo desde el punto de vista de que es quien de un modo más desinteresado pretende ayudar a Nicanor.

Claude Bremond en Logique du récit hace otra posible diferenciación.

-Pacientes, son aquellos afectados por los procesos. Fundamentalmente todos los personajes de la novela que está escribiendo Nicanor.

-Agentes, son los iniciadores de procesos. Los personajes que se mueven en el mismo plano que Nicanor.

Para E. M. Forster, en Aspects of the novel, cabría distinguir entre personajes de:

Flat character, es decir, de carácter plano, sin profundidad psicológica (Adela, la vecina de Nicanor, o bien Emilia Biloxi, la hermana-amante de Francisco Hamer).

Round character, el carácter redondo, complejo, uno de los más característicos en este sentido es Pepa.

Más adelante señalaremos algunos aspectos referidos a Jesús Ferrero y a Irene Gracia, pero ahora cabe hacer alusión a la relación entre personaje y autor. «Una larga tradición crítica nos ha acostumbrado a considerar al personaje de novela como una suma de experiencias vividas o proyectadas, con otras palabras, una amalgama de las observaciones y virtualidades de su autor: aventuras emprendidas o abortadas, posibilidades inexploradas, sueños, frustraciones o recuerdos, en suma una proyección de todos los yo que jamás vieron la luz  (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:194).

En Lady Pepa vemos como el plano vivencial del autor, Jesús Ferrero, se proyecta directamente en el primer plano de los personajes calificados como reales, se sienten vivos. Son los personajes que pueden inventar historias, vivirlas, como es el caso del juego erótico entre Pepa y Nicanor (la historia del cementerio, la puesta en escena del momento en que se conocen Bonnie y Clyde….). «Aprendí solo, noche tras noche, consultando vuestros libros a la luz de la luna, sobre una de las tumbas del cementerio… La luna y los muertos me ayudaron, y gracias a ellos pude leer el diálogo donde confesáis que estabais enfermo el día en que Sócrates se envenenó» (Ferrero 1993:11).

Nicanor por otra parte, a pesar de ser un personaje, en cierto modo se siente autor, un dios que puede influir en los personajes por él creados, aunque sabe desde el principio que el fin de éstos es morir violentamente.

El segundo plano de los personajes, los subpersonajes, se caracterizan por pertenecer a una novela dentro de otra novela, ellos mismos llegan a considerarse como tales: “-Creo que tienes razón -le dice Bonnie-. Hablaba de nosotros como si fuésemos personajes de una novela que él estaba escribiendo y de la que ya conocía el final” (Ferrero 1988b:238).

Añadamos a lo dicho anteriormente que el mismo Nicanor hace alusión a su técnica narrativa de observador directo. Así mismo lo señala uno de los personajes, Jorge Encina, “su forma de ser y de estar en el asunto le han servido para perfilar más de un personaje de Criminal melody y es que Nicanor lo aprovecha todo y rara vez es capaz de concebir una historia si antes no la ve encarnada en una persona real” (Ferrero 1988b:30).

Al que podemos considerar como héroe de la novela es a Nicanor, como tal héroe está caracterizado por la lucha en una doble vertiente:

-Lucha contra los demonios interiores. En muchas ocasiones en la novela recibimos directamente esta lucha, un ejemplo sería el momento en que Nicanor discute con sus demonios que le culpan por el hecho de aprovechar la vida real en su novela.

-Lucha contra la sociedad. En cierta forma vemos que Nicanor es un personaje opuesto a su sociedad. Lo observamos principalmente cuando tiene que actuar como guía de los turistas.

También podemos ver a César Roca como un personaje opuesto a lo que le rodea. Recordemos que él es el médico radiólogo que pretende demostrar que los rizomas de la locura se expanden por el pecho y se pueden detectar mediante una radiografía. Nicanor durante algún momento piensa que esto puede ser así, recuerda su tesis sobre filosofía griega, donde estudiando a Platón ve que la cólera reside en el pecho, por tanto, siendo la locura un aumento excesivo de la cólera, se puede llegar a la conclusión de que ésta radica en el pecho.

Junto a este nexo de unión entre antagonista y protagonista vemos otro, el amor por Pepa, aquí César Roca se manifiesta como un ser marginal, un personaje que ama a Pepa a su manera, pero la ama con un patente romanticismo. Utilizo este término «romanticismo» no para significar un sentimiento decadente y sentimentaloide, sino el Romanticismo que hace equivalentes muerte y amor. Para decir esto me baso en la carta que le escribe a Pepa, ya al final de la novela, donde cita unos versos de Leopardi, autor romántico que es considerador por Rafael Argullol (1984) como uno de los máximos exponentes del heroísmo trágico romántico.

Por lo que respecta a las relaciones entre los personajes también podemos hablar de la fascinación que un personaje central siente por uno secundario. En Lady Pepa podemos encontrar varios ejemplos respecto a éste. Uno de ellos es la fascinación que siente Nicanor (personaje central) por Manuela (la joven cabaretera), esto le llevará a transformarla en un personaje de su novela, Lucinge. Otro ejemplo se ve en Nicanor-doctor Encina, este último es transformado por el autor en Abaddon Anglira.

Las posibilidades mediante las cuales pueden ser presentados los personajes son tres.

-Mediante otro personaje. Claro ejemplo de ello serían aquellas ocasiones en que un personaje central nos habla de otro secundario.

Pepa nos habla de su madre y su padre, personajes que por otra parte no aparecen en la novela con un papel físico determinante, aunque la presencia del padre flota continuamente en el ambiente, de hecho es la que hace que se mantenga la relación cómplice-matrimonial entre César y Pepa, unidos por algo más que un sentimiento, por el crimen, en el que la víctima fue el padre-violador de Pepa.

-A través de un narrador extradiegético. Éste es el papel cumplido por Nicanor, como escritor de una novela (Melodía criminal), en la cual se presenta como narrador omnisciente.

-Presentación mixta. La omnisciencia del autor se limita a un solo personaje. Es una técnica utilizada en Madame Bovary, con cierto reflejo en Benito Pérez Galdós (La de Bringas, donde el narrador es un personaje que en un comienzo puede parecer secundario en la novela).

Ferrero es el gran autor, desde un punto de vista de la ficción en el relato, el que escribe el texto del que disponemos en nuestras manos, el ejemplar que podemos leer, el origen de la historia en su totalidad. El pequeño autor es Nicanor, el cual fundamenta su omnisciencia parcial en el hecho de que se trata de un personaje reflejo del autor. Ferrero narra desde el punto de vista de Nicanor, todos los hechos vienen tamizados desde Nic, por lo tanto, no hay una mente omnisciente que juega con los personajes siendo conocedora absoluta de los hechos contados

Un rasgo curioso a destacar es la existencia de un macrocosmos en las novelas de Ferrero. Vemos algunos personajes transmigratorios. El caso más concreto sería el de César Roca. Ya sabemos que es el marido de Pepa, también lo encontramos en Débora Blenn, como una mera referencia, una simple aparición en la cual se fija la protagonista de esta novela: “Ante mí paso ahora el doctor César Roca, un radiólogo de mirada atravesada y bigote rojo que se dedica a hacerles continuas radiografías a los locos. Es muy alto, pero de apariencia frágil y atormentada. La clase de hombre que antes me gustaba y que repentinamente he empezado a  aborrecer” (Ferrero 1988c:93).

La transmigración más sutil es la que pone en relación las dos primeras novelas de Ferrero, Belver Yin y Opium. En la primera solapa de Débora Blenn se afirma lo siguiente: “[Bélver Yin y Opium] son historias complementarias de ahí que el viaje de los dos hermanos por el Río de la vida de Bélver Yin sea en Opium, transmigración por el Valle de la muerte”.

La transmigración de personajes la podemos encontrar en la novelística muy anterior a la obra de Ferrero, un ejemplo muy claro sería el de las novelas de Benito Pérez Galdós. Por lo que respecta al segundo tipo de reencarnación, aquel que supone que la muerte de un personaje implica la ocupación de su alma de otro cuerpo que está siendo concebido (esta idea aparece muy claramente representada en Opium, donde al final asistimos al libre vagar transmigratorio de dos almas hasta el momento en que encuentran a dos seres humanos copulando y deciden volver a encarnar, elemento evidentemente relacionado con el budismo tántrico), éste segundo tipo se encuentra representado en la tetralogía de Mishima El mar de la fertilidad, tema magistralmente estudiado por Margarite Yourcenar. No olvidemos que el mundo oriental para Ferrero adquiere gran importancia (en Lady Pepa se hacen muchas alusiones a filósofos orientales).

El autor y su obra

Uno de los presupuestos fundamentales de la crítica literaria basada en el psicoanálisis es que todo texto pertenece a un autor y sobre él se pueden inferir en la obra ciertos datos, el texto muestra la identidad latente del autor, es una de sus máscaras. «La obra representa significativamente más, la mayoría de las veces que una buena parte de los acontecimientos narrados en las biografías usuales» (Castilla del Pino 1983:255). Sin embargo hay que tener en cuenta que estas teorías psicoanalíticas también son conocidas por el autor de manera que de un modo claro la máscara que es la obra, bajo la cual puede encontrarse al autor puede ser una máscara superpuesta, un quiebro que realiza el escritor para fingir un fondo que es tan irreal como la misma obra de ficción.

La narración biográfica es la presentación de unos hechos ocurridos en la existencia empírica de una persona, con el psicoanálisis aplicado a la literatura podemos averiguar también la biografía profunda aquella que añade aquello que no ha sucedido empíricamente, lo transcurrido en el ámbito de la fantasía. En Lady Pepa encontramos algún momento en el que Nicanor llega a fantasear, a sentirse otras personas, la misma obra que está escribiendo Melodía criminal puede ser una plasmación de ese yo deseado, oculto.

Siguiendo la obra de Bourneuf y Ouellet vemos que el novelista se puede definir como un «individuo en el que habitan personajes que piden ser proyectados al mundo e implicados en una historia» (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:234). Sin embargo podemos considerar el caso de Ferrero/Nicanor como autor que no lleva tanto a sus personajes en su interior como a su alrededor. Basta para verla la observación de la estrategia narrativa de Nicanor en la novela. Conoce a un personaje, le impresiona una determinada característica de éste, lo incluye en su novela tras una elaboración propia de la base que es el personaje real al que ha conocido. Este proceso aparece representado en un fragmento de Lady Pepa cuando se habla del doctor Encina, ya lo hemos citado.

En la misma obra de Bourneuf y Ouellet encontramos una afirmación que puede sernos de interés: “¿Es el personaje creado dócil a su autor, o, según numerosos testimonios, el supremo gozo del novelista es ver que sus personajes le ofrecen resistencia, se libran de él y, por fin, viven por sí mismos? Después de todo, quizá escribir una novela sea una acción demoníaca” (Bourneuf, R. y Ouellet 1975:237).

El mismo Nicanor en Lady Pepa hace alusión a cierto personaje que le está creando problemas, quizá éste sería un ejemplo más de su personalidad propia como ser creado que se niega a ser atrapado en un plano concreto. Aquí el omnisciente creador se ve imposibilitado para controlar a ese personaje rebelde: “Me hallo en una especie de callejón sin salida con un personaje secundario, pero tan importante como los protagonistas… Uno de esos personajes esenciales en un relato, por más que parezcan siempre fuera de escena”. (Ferrero 1988b:142).

El autor: Jesús Ferrero.

En esta novela la relación autor-personaje está claramente definida, éste es el motivo por el cual creo conveniente hacer una alusión a la biografía de Jesús Ferrero. Es más, Lady Pepa en general y el personaje de Nicanor en particular podrían verse como una fábula de identidad en la que el propio autor se retrata.

En cierta entrevista que se le hizo Ferrero dijo: “Cualquier lector puede observar que el 95 por ciento de las novelas que se publican siguen apegadas a ese naturalismo, incluso entre los narradores jóvenes. Excepto Llamazares y Muñoz Molina, todos los jóvenes novelistas se están apoyando para sus primeros libros en las experiencias vivenciales más inmediatas, aunque los sitúen en el extranjero, nos están narrando capítulos enteros de su vida. Yo no puedo estar de acuerdo con ese narcisismo y sin embargo es un muro que no se puede tirar” (Vivas 1987:103). Como vamos a tener ocasión de observar esta afirmación no se cumple en Lady Pepa.

Jesús Ferrero nació en 1952 en Zamora, estudio bachillerato en el País Vasco lugar en el que se asentó su familia. Estudios universitarios en París donde se graduó en Historia Antigua referente al mundo griego. Allí escribió su tesina sobre Platón. Como él mismo afirma en la entrevista ya citada, en un comienzo pretendió dedicarse a la pintura, la abandonó por la poesía, hasta los 25 años se dedicó exclusivamente a la poesía. Estas dos facetas de su vida las vamos a ver reflejadas en sus novelas donde abundan las descripciones pictóricas, así como el lirismo. Muchos de los párrafos en prosa son escritos en un comienzo como poesía (así lo explica el autor). También hay que decir que se dedicó al teatro y al cine. Colaboró en el guion de Matador, la película de Almodóvar.

Sus obras publicadas son las siguientes. Bélver Yin, Opium, Río Amarillo, Negro sol, Encuentro en Berlín (Lucrecia Temple I), Lady Pepa, Débora Blenn, Los reinos combatientes, El efecto Doppler, La era de la niebla, Alis el Salvaje, El secreto de los dioses y «Eterno retorno» (Cuento recogido en Cuentos eróticos, antologados por Laura Freixas, Grijalbo, Barcelona, 1988.). A lo largo de todo este corpus hay una serie de temas reiterativos que no vamos a analizar pero sí a mencionar. El interés por Oriente como lugar en el que se desarrollan truculentas historias eróticas en las que abundan los elementos incestuosos, la locura (Alis el Salvaje en algún momento será considerado como tal y llevado a la isla de los locos), el amor pasional llevado hasta los últimos extremos. Las mujeres son personajes bastante importantes en sus obras, una de ellas incluso está relatada en primera persona femenina (Débora Blenn).

Esta reiteración de temas a lo largo de una obra puede ser significativa puesto que puede mostrar aspectos profundos del autor, ahora bien cabe hacerse una pregunta ¿desde el punto de vista de la psicocrítica es posible que el autor en la actualidad muestre aspectos equívocos, es decir puede fingir una interioridad ya que es indudable que conoce las teorías psicoanalíticas? Opino que no podemos considerar la presencia de ciertos elementos como significativos a la hora de fijar la personalidad interna del autor, por ejemplo ¿puede ser un dato importante para la fábula de identidad del autor el hecho de que en sus  novelas aparezcan continuas referencias a amores incestuosos o la violencia sexual? Me inclino a pensar que no y en este sentido estos temas no deben ser analizados tanto en una visión del autorretrato como en una intertextualidad entre las obras de un mismo autor.

Irene Gracia.

Esta pintora aparece continuamente en las obras de Jesús Ferrero ya sea como personaje como es el caso de Lady Pepa, ya como quien prepara la portada de sus libros. Publicó en 1994 la novela Fiebre para siempre. No es el momento de hacer elucubraciones rosas sobre las relaciones existentes entre Jesús Ferrero e Irene Gracia, pero sí es necesario hacer alusión a ella puesto que al igual que Nicanor es una encarnación novelística del propio Ferrero, Lady Pepa lo es de Irene Gracia.

Hay varios datos que pueden sernos de utilidad: La dedicatoria de la obra. «Para Irene, otra vez mi lady». De ello podemos deducir un cierto paralelismo, quizá igualdad entre Lady Pepa y Lady Irene. Por otra parte son varias las obras de Ferrero que están dedicadas a esta mujer (Opium, Los reinos combatientes); la descripción de algunas de las obras de Pepa en la novela: “Casi todas son variaciones sobre el mismo tema: una chica, a veces desnuda, a veces un poco vestida, se deja abrazar por seres que tienen algo de monstruoso, en recónditos pasillos del metro, de algún manicomio, de alguna clínica, hasta en la cuneta de una autopista que se diluye en la noche. Por los suelos de esos lugares se ven prendas dispersas: calcetines, zapatos, algún reloj, un sostén, unas medias. Al fondo de los pasillos, hombres borrosos con gabardinas grises… Alguna vez, uno de esos hombres va desnudo; alguna vez, esos hombres se convierten en mujeres, alguna vez, en ese mundo intenso y lóbrego, la luz entra por pequeña claraboyas y flota, en torno a los amantes y a los que caminan a lo lejos, un polvo dorado lo transforma todo” (Ferrero 1988b:58).

De todos modos aunque estos rasgos sean claramente perceptibles en las obras que se representan en las cubiertas de los libros de Ferrero, en Bélver Yin, Opium, Conversaciones en Berlín, Lady Pepa (donde se observa en su Díptico del paralelo lo dicho de la representación del metro, así como la chica que se deja abrazar por seres que tienen algo de monstruoso) y Débora Blenn. El caso más patente de ello es la descripción de una obra en concreto que corresponde a uno de los 8 lienzos de Conversaciones en Berlín, el de la página 47 perteneciente al capítulo «Irónicos y cínicos». Este lienzo es descrito en todo su detalle en un párrafo de Lady Pepa, es el cuadro que Pepa regala a Nicanor: “Una calle negra y gris de Berlín Este. En primer plano un letrero «An der Spanduer Brücke» y a la izquierda un muro oscuro y en lo alto del muro la baranda de hierro del metro aéreo. Apoyados en ese muro, dos amantes casi desnudos. Más allá de ellos un individuo que recuerda vagamente al hombre que se acercó a ella en el hospital, cuando fueron a ver a la mamá suicida, un individuo que mira a los amantes con melancolía y apoya el pie izquierdo en la pértiga metálica del letrero. Al fondo de la calle, un tranvía amarillo, uno de esos tranvías que aún quedan en Berlín Este, idénticos a los que hubo antes de la guerra” (Ferrero 1988b:199).

La presencia artística de Irene Gracia todavía se acentúa más en La era de la Niebla, obra en la cual Ferrero construye una especie de galería de arte contemporáneo en la cual aparecen representaciones fotográficas de cuadros de Miguel Chicharro, Sergio Castignani e Irene Gracia, algunos de estos cuadros también están descritos mediante la palabra.

Los personajes de la realidad

Situándonos dentro del plano de la novela podemos considerar como la vida real la de los personajes que se mueven por Barcelona alrededor de los dos polos centrales, Nicanor y Pepa.  

Desde luego en la obra hay una clara confrontación de dos planos, por un lado el que vamos a denominar real, más cercano a la época histórica del autor y el ficticio, correspondiente a la novela que Nicanor está escribiendo. Esta confrontación aparece representada incluso en ese plano que estamos llamando real puesto que en algún momento los personajes fingirán otras vidas como si de un juego se tratase. Rasgo que ya aparece representado en Lucrecia Temple: «Henry James decía que hay un nexo que une realidad y fantasía pero que para hacer literatura hay que romper ese nexo en lugar de acentuarlo» (Ferrero 1987a:75). «¡No te gusta la literatura por mucho que pretendas escribir! -me aseguró- ¡Me voy con alguien que esté dispuesto a vivir conmigo una novela!” (Ferrero 1987a:76)

La realidad no es tal desde el momento que los mismo personajes deciden hacer de su propia vida una novela, como es el caso de las historias que Pepa y Nicanor inventan como parte de su juego erótico, donde cada uno de ellos interpreta a personajes que pretendiendo ser diferentes a ellos, simplemente son una manifestación patente de personalidades que ellos mismos arrastran (en cierta forma Pepa se siente Bonnie y es Bonnie). Los cruces de la vida real con la imaginada son continuos, se llega a una combinación de personalidades en las cuales se confunde a Pepa con Bonnie «Pepa Parker, Bonnie Gris» (Ferrero 1988b:84).

Las mujeres tienen un papel muy importante en la obra de Ferrero, bastaría recordar para ello que en una de sus novelas incluso finge una voz femenina para la narración, me estoy refiriendo a Débora Blenn. Otros casos también son importantes, entre otras cosas porque la mujer en la obra general de Ferrero aparece caracterizada en muchas cosas como un ser un tanto metafísico, se mueve perfectamente en el mundo de los sueños, es el caso de Tangeline de Los reinos combatientes que aparece en los sueños del protagonista mientras duerme en un lugar sagrado (el Pabellón Encantado). Este tipo de mujer va a recibir una denominación especial en El secreto de los dioses: “Las intramujeres somos seres idénticos a las mujeres que los hombres llevan dentro… Y tú sabes de sobra que esas mujeres sólo se parecen a las normales en la forma de su cuerpo, pero nunca en sus actitudes, y aún menos, en su comportamiento, pues las intramujeres se acercan a los hombres como si fuesen hermanos en el juego, en el fuego, en la adversidad, en la orfandad, en la locura, en la cordura, en el deseo y en las palabras que lo enuncian y lo ocultan” (Ferrero 1993:41). En este fragmento se ve claramente la existencia de la pareja esencial que se representa continuamente en la obra de Ferrero.

Estos personajes femeninos suelen estar caracterizados por una gran energía vital que les lleva a sobrevivir en las circunstancias más adversas a las que se ven abocadas (Opium) o bien al control de un mundo que tradicionalmente se consideraba masculino, el del poder (Nitya en Bélver Yin). En otros casos también el personaje femenino se convierte en víctima (Débora Blenn).

Algunos personajes, como es el caso de César Roca, hacen de su vida una novela. Volvemos al romanticismo existencial de César, la escena del reto a duelo (duelo que también encontramos en Bélver Yin), el intento de asesinato de Nic, … son rasgos que nos presentan una vida novelada plasmada en una vida real.

Una aclaración, al contrario que en la novela del siglo XIX y buena parte del XX, en la que el personaje aparecía perfectamente delimitado desde su primera puesta en escena, en la novela «actual» el personaje se nos va manifestando poco a poco. Lo que pretendo a partir de este momento es presentar unidas todas las características del personaje, en los casos en los que sea necesario se harán algunas aclaraciones.

Pepa Gris.

Podemos empezar observando su propio antropónimo.

-Pepa; parece que con este nombre Ferrero nos quisiera hacer más cercano al personaje. En contraste con los nombres que tienen los personajes de Melodía Criminal.

-Gris. Por un lado puede situarnos en el plano de la pintura, recordemos que Pepa es pintora. Este apellido nos trae a la memoria a un famoso pintor español del siglo XX, Juan Gris. Este «Gris» también puede tener el sentido de indeterminación. El gris es el color situado a medio camino entre el negro (César Roca) y el blanco (Nicanor), sin llegar a definirse por uno u otro hasta prácticamente el final de la novela.

Pepa entra en contacto por primera vez con Nicanor mediante una carta que ha sido troceada, de manera que configura un puzle. En la figura formada se observan varios torsos desnudos; según la descripción hecha serían muy parecidos a los representados en la cubierta de Bélver Yin (Mandala, Técnica mixta sobre madera), esta obra es de Irene Gracia a la que ya hemos señalado como autora de varias de las portadas de las obras de Ferrero. Respecto a la dirección de Pepa se nos da a conocer perfectamente en el remite del sobre en el que manda a Nicanor el puzle, «Calle del Bosque 123, Barcelona 08017» (Ferrero 1988b:38).

Son muy numerosos los fragmentos en que se nos va describiendo físicamente a Pepa, se hace un importante hincapié en su vestuario. Pepa en la exposición de pintura donde Nicanor la ve por primera vez. Por ella sabemos que es de «larga melena rubia». En esta ocasión viste una falda negra y corta. Blusa transparente y gris que deja al descubierto buena parte de su torso. Medias grises, tobillos finos y escarpines negros. Es curioso notar que en esta ocasión todo su vestuario se mueve entre las tonalidades gris-negro.

En el primer encuentro con Nicanor, aparece vestida con ropa de trabajo, al contrario que Nicanor el cual se ha vestido con sus mejores galas. “Pepa lleva zapatos y calcetines de caballero, una falsa plisada y gris con sendas manchas de aceite, un ajado jersey negro y un abrigo granate de doméstica, desteñido y sumamente ridículo. Lleva también un bolso en la mano, de piel de cocodrilo de imitación y mira sin la más mínima arrogancia […] no va vestida ni como una proletaria ni como una mendiga, va vestida con ese desdén esencial con que visten los locos, con esa radical vulgaridad, con esa radical melancolía” (Ferrero 1988b:79).

Como podemos ver, nuevamente el gris es el predominante, no tanto como color (la falda plisada) como por la figura que presenta, de una mujer gris, «alienada» como ella misma dice. Algunos elementos nos llevan a pensar que Pepa se ha intentado disfrazar como un hombre, aquí merece la pena recordar como el tema del travestismo es uno en torno a los cuales gira la primera novela de Ferrero (Bélver Yin).

Aunque exteriormente Pepa nos sea presentada así, más adelante ella afirma: “Voy muy guapa por dentro. Desconfíe de las que se arreglan mucho por fuera y nada por dentro. Yo cuido obsesivamente de la belleza… interior…” (Ferrero 1988b:82). A lo largo de la novela tendremos ocasión de comprobar que la ropa interior es un elemento fundamental en las escenas eróticas.

Otra descripción nos viene dada por Nicanor, el cual la compara «a la chica que fornica en los pasillos del metro»  (Ferrero 1988b:83), perteneciente al óleo sobre lienzo de la cubierta de Lady Pepa, Díptico del paralelo.

A la segunda cita con Nicanor aparece con una apariencia totalmente diferente a la anterior. “Viene vestida de exquisita «femme errante». De nuevo la fábula de la bella y la bestia: él de pordiosero y ella de Lady Pepa. Un abrigo de piel, una falda corta, labios casi blancos, cabellera mojada: invocación a las formas bien delimitadas. Pepa es otra distinta a la anterior y a la anterior de la anterior: su mirada es diferente y diferente la manera de mover las piernas” (Ferrero 1988b:95).

Sin embargo ella misma reconoce una situación interior también muy diferente a la que presentaba en la anterior cita, «no he podido cambiarme de ropa interior […] siempre me encuentro bien con mis propios jugos» (Ferrero 1988b:96).

Es curiosa la comparación hecha por Nicanor de la Bestia y la Bella, donde indudablemente Pepa sería la segunda. Ella es quien dirige, es superior al hombre. De nuevo retornamos al tema de Belver Yin, la historia de los dos hermanos gemelos, pareja en la que los rasgos masculinos los porta la mujer. Es en esta misma cita cuando Nicanor se entera de la circunstancia poligámica del padre de Pepa. A la vez también comienza a sospechar que la posibilidad que Pepa le ha propuesto para uno de sus personajes de Melodía criminal, puede ser una transmisión de lo que realmente le sucedió a ella, la violación por parte de su padre.

En otra ocasión Pepa aparece vestida como si fuera un hombre, «[…] vestida de muchacho, idéntica a un muchacho, con americana y sobrero incluidos» (Ferrero 1988b:116). Ella afirma poco después: «Algunas noches tediosas sin horizonte alguno, sí que suelo fumarlos -le dice ella-. En esos momentos, me siento un hombre más que una mujer» (Ferrero 1988b:116). Aquí de nuevo aparece el tema del travestismo.

En la escena del cementerio. Esta es una de las ocasiones en que Nicanor y Pepa hacen de su vida una historia novelesca. Pepa aparece vestida como si de una viuda joven se tratase, con ropas un poco ajadas, la mirada dulce y la expresión extraña. En estos momentos Nicanor la compara con una Mujina: “Ahora Nicanor piensa en esas mujeres fantásticas de la mitología japonesa que atraían con su llanto a los viajeros, que al mostrarse revelaban su naturaleza de fantasmas sin rostros, con la cara lisa como la cáscara de un huevo” (Ferrero 1988b:161).

Es curioso observar cómo se aúnan los temas de la muerte y del amor en esta escenificación de la historia. Pepa como Genoveva Condal. Nuevamente se crea otra historia en la que Pepa cumple el papel de editora a la cual va a visitar Nicanor. Esta historia llegará a tal complicación que en un determinado momento Nicanor no sabe con quién está hablando en realidad puesto que dentro de esta misma invención Pepa se propone representar la escena en la que se conocen Bonnie y Clyde. Genoveva nos es descrita muy parcialmente, Nicanor se fija en un detalle en concreto, sus piernas: “Genoveva cruza las piernas; su falda negra se repliega hacia arriba y las tenues bragas matizan su sonrisa vertical. Nicanor siente calor y vuelve a considerar las piernas ambarinas de la editora más guapa de la ciudad condal” (Ferrero 1988b:178).

Podemos destacar varios puntos de todo ello. El apellido de Genoveva no ha sido elegido al azar, sino que Condal corresponde con el título que la recibe la ciudad de Barcelona y Genoveva pretende simular que es una editora barcelonesa. La comparación de las bragas como matizadoras de una sonrisa vertical, cuando leemos esto, sin duda viene a nuestra memoria una famosa colección de obras eróticas editada en España. Poco después Nicanor vuelve a fijar su vista en las piernas de Genoveva. “Ella vuelve a mostrarle las bragas beiges, sonrientes bragas casi idénticas a la piel. El enfoque parcial que ella le provoca, guiándole fatalmente hacia el sagrario de la entrepierna, le obliga a salir de escena situándole de nuevo en la realidad (Ferrero 1988b:179). Ésta junto a la anterior son dos de las escenas eróticas más logradas de la obra. Recordemos en ella el detalle de las bragas beiges porque va a repetirse en Bonnie.

La última descripción del vestuario de Pepa es bastante sucinta. “Pepa que viene vestida con un suéter negro y una minifalda azul; es Pepa que llega visiblemente nerviosa y que respira agitadamente” (Ferrero 1988b:199). La trama está llegando a su fin, ya no interesa tanto la manera en que va vestida como aquello que siente, aunque entre ambos factores hay confluencias.

Sobre la vida de Pepa Gris son más bien pocos los datos que poseemos, simplemente que nació en la calle Esquerda («una calle triste, en Madrid, situada junto al Retiro»). Es un personaje que se entrega totalmente al arte: “Nicanor se siente cohibido. Piensa que Pepa se entrega más al arte que él, explora más, siente más desde dentro esa pintura que ahora se le antoja íntimamente vinculada a su vida” (Ferrero 1988b:121). Tiene fama de ser Musa y así lo demuestra al inspirar a Nicanor varias escenas para su novela, pero se presenta como tal cuando Nicanor es sacado del atolladero en el que se encontraba con un personaje secundario, Emily Tasch. En este personaje Pepa vierte su propia historia, así, casi al final de la novela, conocemos que fue violada por su padre y que ayudada por su marido, César, lo mató, éste es el vínculo fundamental que une a Pepa y César. La violación (se repite con César en la galería de arte), es uno de los elementos que en ocasiones aparecen en las obras de Ferrero, en concreto en Débora Blenn cuando el personaje central vive una historia vertiginosa y satánica con un delincuente por el cual es violada repetidamente. También podemos hacer alusión a otro de los rasgos a los cuales nos conduce esta violación, el incesto, uno de los temas centrales de Bélver Yin, donde la historia gira en torno a un triple incesto (Nitya Yang- Bélver Yin, hermana-hermano; Göel-Nitya, hijo-madre; Christopher-Göel, padre-hijo).

Finalmente en la novela, el accidente que sufre Pepa es fundamental, Nicanor ya había hablado sobre ello: “Sí, tiene usted razón -le dice después-, los accidentes […] para mí los accidentes son la interrupción más pura de la fatalidad y siempre, en mis novelas hay más de un accidente que lo determina todo […]. A veces me ha dado por pensar que en la vida todo son accidentes, unos graves y otros leves, que nos van configurando (Ferrero 1988b:178).

Por un accidente Pepa pierde un ojo y al hijo que esperaba de Nicanor.

Nicanor.

La biografía de Nicanor nos es descrita con más detalle por él mismo que la de Pepa. Esto sería una de las consecuencias a las que conduce la consideración de un autor no omnisciente, hay que tener en cuenta que buena parte de la novela está vista desde Nicanor, alter ego de Ferrero.

Nació en Santa Eulalia de Tabara, en Zamora (también Ferrero). Aquella zona comenzó a ser abandonada debido a la construcción de un embalse cerca (una circunstancia muy similar a la biográfica de Julio Llamazares, reflejado en su novela La lluvia amarilla, 1988). Su familia emigra, Barcelona, París, Hamburgo, Colonia, Berlín (estas son ciudades que aparecen en numerosas ocasiones en las novelas de Ferrero). Acabó el bachillerato en Berlín, en una institución para españoles. A los 19 años marcha a París, donde estudia por la mañana y trabaja por la noche como portero, trabajo que considera el más indicado para un aprendiz de escritor, en realidad, él lo dice, no aguanta otro trabajo.

Desde su puesto de portero de noche, como desde una atalaya puede conocer los demás estratos de la ciudad, lo cual es fundamental para su labor de escritor. Para él la ciudad es una novela viviente, inspiradora de multitud de historias. “Sale del café y va leyendo todos los letreros que se cruzan con él. La ciudad le parece una novela viviente, donde cada barrio conforma un capítulo diferente con sus palabras propias y sus palabras ajenas, con sus puntos y comas, sus muertes y sus vidas, sus deseos y su desidia, su temblor clamoroso al atardecer y casi inaudible al amanecer” (Ferrero 1988b:37). La misma labor que ejerció en el barrio latino de París, en un hotel como portero de noche es su ocupación en Barcelona.

En 1988 se estrenó una película en la que el personaje central era un portero de noche, al igual que Nicanor, conoce el mundo nocturno de Barcelona. Esta película es Sinatra (1984), interpretada por Alfredo Landa, un artista fracasado, abandonado por su mujer que se prostituye, incapaz de seguir trabajando en los escenarios, comienza a trabajar como portero de noche. Esta película está basada en una novela de Raúl Núñez (1946-1996), un argentino que vivió en Barcelona y conoció perfectamente el mundo de las Ramblas y todo lo que las rodea.

Nicanor se licenció en la universidad de París con un trabajo referido a la filosofía griega, en él habla de la cólera, tema que le une en cierta medida a César. Según la tesis de César Roca, la locura reside en el pecho, Platón, filósofo que fue estudiado por Nicanor afirma que la cólera radica en el pecho, centro del sentimiento en la anatomía humana.

Nicanor es un nómada, así lo demuestra con sus continuos desplazamientos. Publicó una novela que no tuvo mucho éxito, Ofilea, donde se relata el proceso de corrupción de una mujer arrojada a los brazos de un loco, el marqués de Sade. De esta novela sólo se vendieron doscientos ejemplares. Tiene otras ocupaciones. Guía turístico, lo odia cosa que manifiesta en las palabras que dirige continuamente a los turistas cuando los conduce por Barcelona, escritor de canciones para el grupo Querella al cual pertenece un amigo suyo.

Se manifiesta como un personaje irónico ante la vida. El amor lo considera un juego. En realidad sus relaciones con Pepa son un juego y los problemas subsiguientes con César también son considerados como tales, pero con la violencia que pueden manifestar los adultos, juego que desemboca en el homicidio. Escapa de la realidad muchas veces. Vemos en un fragmento de Lady Pepa (Ferrero 1988b:114-115). como consecutivamente se siente como Ulises, Hamlet y un cautivo de Orán:

“Media hora después, coge un taxi hasta la playa. El agua está muy fría, pero él se baña y toma varias copas de champán en la arena, mientras el sol se extingue tras las palmeras del paseo Marítimo. Ahora Nicanor es Ulises, meditando ante el mar desértico, con las manos entrelazadas a la espalda, como un esposado, y ahora el mar de Barcelona es el Egeo. Nuestro héroe camina, deja que el agua le roce los dedos de los pies, deja que el agua se ría de él con su risa sardónica, con su risa cretense. Ahora las olas son hachas y toros, ahora las olas son niñas malvadas, y nuestro héroe cavila mientras las mira melancólicamente

“<El mar es el borde de la tierra, el borde de quienes sienten en su memoria rota -llena de gaviotas que chillan a lo lejos- un poco de sed, un poco de deseo. El mar es también el borde de esa memoria, las axilas de los rompeolas donde las olas meten sus narices espumosas, las playas sobre las que arroja detritus miserables: preservativos, latas de cerveza, botellas de lejía, trozos de ladrillos, heces, sangre y tristeza… El mar es también la gran tristeza del que vuelve a Ítaca, sabiendo ya lo que significan las Ítacas… ¿Puede el mar devolverme lo perdido; aquella vecina muerta, el gato que fue mi amigo cuando era chico, el perro pastor, las tardes ante el jukebox, la calle donde crecía, caliente y negra?>

“<No puedo, no puedo -responde el mar-. No puedo devolverte esas miserias, no puedo, pero sí puedo avivar en ti los recuerdos y matarte de tristeza… Desde mi mente oscura, desde mi inteligencia húmeda, profunda y voraz puedo resucitar en ti lo muerto, para que te alimentes de tu propia ausencia como yo me alimento de mi propia muerte, de todas las criaturas que en mi vientre mueren y mueren y mueren… Braamm, braamm, braamm>

“Ahora Nicanor es Hamlet, meditando ante el mar plomizo, y ahora el Mediterráneo es el Báltico:

“<El mar es también el borde de la angustia, de mi angustia, el borde de la duda, de mi duda… ¿El mar es también el borde del pensamiento? ¿Cómo abarcar más? ¿Cómo desear más? El mar es también el borde de mis deseos, que en este instante apuntan hacia una de las colinas de Barcelona. El mar es también el borde de la decepción, el borde del amor y el desamor, el borde de la desesperación y la esperanza…>

“Ahora Nicanor es un cautivo en Orán que sueña en regresar alguna vez a la patria. ¿Qué patria? Le han cogido los piratas berberiscos y piden por él un rescate tremendo. Ante el mar de África, nuestro héroe está triste porque no puede retozar con su dama… ¿Cómo llegar hasta ella? Esperará un año, un lustro, una década…

“Vuelve a apurar la copa de champán. ¡Qué lujos se permiten los cautivos de Orán! ¡Es para no creérselo! Apura la copa y clama ante la mar embravecida:

<¡Oh sagrado mar de África, hermosa playa bravía, teatro donde se han hecho cien mil navales movidas…> No, es demasiado retórico; probemos otro registro:

<Pepa, que tienes culo de heroína griega. Antígona lo tuvo como el tuyo, y es muy posible que también Medea…>”

También se nos muestran varios rasgos sesgados de él; fuma en pipa, bebe bastante alcohol, en ocasiones té. Las descripciones de su vestuario son menores que en Pepa, sólo hay una cuando Pepa y Nic se encuentran por primera vez “elige la ropa. Corbata añil, chaleco de lana gris, pantalón añil, trinchera gris, sombrero… Muy elegante por cierto” (Ferrero 1988b:79).

La principal faceta de Nicanor es la de autor de novelas. Prácticamente la mitad de Lady Pepa está dedicada a Melodía criminal.

César Roca.

Podemos empezar fijándonos en el apellido, símbolo del inmovilismo, de la dureza, César es comparable en algunos sentidos al marido celoso, guardador de su honra matrimonial del teatro del Siglo de Oro. Es el marido de Pepa. Radiólogo de profesión. De físico: bigote rubio, casi rojo, ojos castaños ligeramente vagos y vidriosos. Bastante alto. Su psicología: hombre escrupuloso, paciente, posesivo, romántico, anclado en el pasado. En su profesión intenta demostrar que la locura radica en el pecho, la nebulosa rizosomática de la demencia sería posible encontrarla mediante las radiografías del pecho. Ve a su mujer como una loca, él mismo ha investigado su radiografía y ha descubierto en Pepa los rizomas de la locura. Se ve como el único capaz de sacar a Pepa del abismo en que ella se encuentra.

Lo podemos comparar al personaje de Melodía criminal, Francisco Hamer que continuamente acosa a Bonnie y Clyde. Del mismo modo, César es el factor negativo de la relación entre Pepa y Nicanor. Fue él quien asesinó en complicidad con Pepa al padre de ésta.

Tras haber preparado el asesinato de Nicanor es él quien resulta muerto, de la forma en que pensaba haber acabado con el amante de su mujer.

Manuela. Personaje de 11 años. Actúa en la bodega Apolo a las doce y media de la noche. Arrebata de pasión al doctor Encina. Manifiesta una fragilidad estremecedora. Su actuación consiste en un baile de ritmos excitantes. Físicamente es descrita como una muchacha de ojos grandes y negros, cabellos largos y senos mínimos. Sufre un accidente de automóvil, es atropellada, esto será aprovechado por Nicanor para la creación de un personaje en Melodía criminal, Lucinge.

René. Uno de los mejores amigos de Nicanor, vive en París, en ocasiones visita a Nic en Barcelona. En París vive en la Rue Visconti, una calle llena de anticuarios y galerías. Trabaja como profesor de español. Al igual que Nicanor lo podemos considerar como un nómada. Pasó su infancia en Madrid, está acostumbrado a vivir a caballo entre varias ciudades. Físicamente es más español que francés, delgado, de tez morena y con ojos negros y vivaces.

Los profetas de las ramblas. Uno de ellos es un viejo esquelético y barbudo. El otro, el nuevo profeta, que se lama Anastasio, también es esquelético, destartalado, con un bigotillo gris y la mirada de testigo de Jehová. Ambos se caracterizan por su lenguaje profético. Son perfectamente comparables a los predicadores a los que nos tienen acostumbrados la películas de EE.UU. Pretenden ser una reencarnación de los profetas del Antiguo Testamento. Uno de los temas que con más frecuencia tratan es el de la corrupción ambiental, concretamente el desastre de Chernóbil. Este motivo también se nos manifiesta en Conversaciones en Berlín. Las visiones apocalípticas de uno de los últimos buscadores de Akásar (Ferrero 1993:267) estará relacionado con esto último puesto que ante sus ojos aparecen desastres humanos como llegarían a ser los de la guerra del Golfo (1990-1996) y Sarajevo (1986), visiones que resultas espeluznantes para alguien que acaba de salir de la segunda guerra mundial durante la cual ha sido testigo de la explosión atómica en Hiroshima.

El profeta en un personaje continuo en la obra de Ferrero, alcanza su culminación en su última novela donde aparecen varios personajes relacionados con los más importantes profetas de la era cristiana. San Juan que es representado en el momento de configuración de su Apocalipsis durante su estancia en Patmos y Nostradamus. En realidad toda la obra El secreto de los Dioses aparece configurada como una profecía  continua a lo largo de los siglos; en este caso la profecía es negativista puesto que habla del fin del mundo, la destrucción total, el terror del año 1000 de la era cristiana; son esos miedos a la destrucción y el intento de salvarse lo que lleva a los sucesivos personajes a su peregrinación en busca de Akásar, la isla de los inmortales.

Jorge Encina. El mejor amigo de Nicanor en Barcelona. Un exvenerólogo de 68 años. Vive en el quinto piso de un inmueble gris y negro junto al dancing Apolo. De carácter apacible. Realizó en su juventud un viaje a la India, pretendía conocer el hinduismo, volvió desengañado. Al llegar a Barcelona encontró a su hermana paralítica, con ella vivirá durante muchos años, hasta que ella muera. Para él ver bailar a Manuela supone una experiencia religiosa. Es lo único que le da fuerzas para seguir viviendo en su vejez: “al doctor Encina mirando fijamente a la niña. Diríase que está viviendo una experiencia religiosa de singular importancia para su vejez, diríase que en aquel basural está sintiendo lo inexplicable, aún más que en el claustro románico de san Pablo del Campo, donde acostumbra a ir ciertas mañanas por ser el lugar más silencioso y balsámico del Paralelo. El doctor la mira sin moverse un ápice, pensando quizá que esa criatura que se agita sobre la escena es la encarnación del equilibrio de todas las fuerzas que a menudo nos zarandean, pensando quizá que ese equilibrio lo da únicamente la inocencia, pensando quizá que la inocencia no es la virginidad, sino algo mucho más misterioso y más arcaico. Pensando quizá en todo eso, la mira como si la bebiera” (Ferrero 1988b:56).

Encarna. Hermana de Jorge. Al volver su hermano de la India la encontró paralítica, su marido había muerto en un accidente de ascensor (nuevamente los accidentes como motivos impulsores de la trama). Jorge cuidó de ella durante prácticamente cuarenta años.

Raimon. Amigo de Nicanor. Trabaja de lunes a viernes en las galerías de servicio y cloacas, los fines de semana como camarero. Necesita mucho dinero para sus gastos en drogas. A menudo duerme con los ojos abiertos. En cierta ocasión soñó que no tenía párpados. Físicamente es descrito como rubio, escuálido, con ojos mortecinos y rostro bondadoso. Es una representación de la baja sociedad barcelonesa, del infierno en cierta forma, su mundo es el de las cloacas, donde en una ocasión baja Nicanor, como si de un viaje iniciático se tratase.

Elvira. Prostituta. Va vestida con una falda muy pegada a los muslos. Entra con varios clientes en el hotel donde trabaja Nicanor. Enormes ojos negros. Prácticamente nos es presentada a la vez que Lisa, ambas hacen su aparición en el mismo capítulo. Es importante la contraposición entre ambas.

Lisa.  La recepcionista diurna del hotel donde trabaja Nicanor. Es curioso su nombre, en comparación con Elvira. No se hacen alusiones a su físico, es una mujer que a este respecto es indiferente en la novela.

Rogelio Arcón. Comisario solterón. Cabellos cenicientos, con bigote, mirada canina. Trabaja en la calle barcelonesa de Tirante Blanco. Es un fumador continuo de cigarrillos negros. Despotrica siempre que puede contra el gobierno. Él mismo reconoce el pasotismo de la policía ante el delito. Sólo en una ocasión se entregó en cuerpo y alma a su trabajo, un caso de proxenetas, debido a que se enamoró de una prostituta. Vive en la ronda de San Pablo. tiene tics faciales, sobre todo cuando pretende cambiar de tema en la conversación. Abandonó a su novia de veinte años atrás para liarse con una prostituta, Brígida Tena.

Brígida. La chica de las bragas negras, pezones negros, boca negra. Es artista en un espectáculo erótico. Se nos presenta como medio ninfómana. Este personaje es utilizado por Nicanor para configurar uno de su novela, Cleo.

Klaus. «El amante de la chica de las bragas negras». Cráneo liso, facciones eslavas, ojos grises. Poco inteligente. Con una poderosa energía interior. Cuerpo de atleta, músculos compactos, sólidas piernas, lee continuamente La Biblia.

Señor Puig. No aparece como tal personaje. Simplemente citado. Es el dueño del hotel donde trabaja Nic.

Cándido. Amigo de Raimon y Nicanor. Cantante de Querella, el grupo para el cual Nicanor compone canciones. Viste tejanos y cazadora. Lleva el pelo recogido en una coleta mogola.

Tancredo. Amigo de Nicanor, gigante de vientre abultado y piernas esqueléticas. Ojos de besugo congelado. Dice ser «poeta lírico». Bebedor incansable. Le hace el psicoanálisis a su madre.

Rosa. Actriz. Se la presentaron a Nicanor en el salón de los espejos del teatro Liceo. Se encuentra con ella en la exposición de Pepa. Anda moviendo mucho las caderas. Luce un escote que le llega hasta la línea divisoria de los glúteos.

Abel. Pequeño. Delgado. Sólo trabaja los domingos vendiendo periódicos en la plaza de Raquel Meyer. El resto de la semana se dedica a recorrer Barcelona, conoce los restaurantes más baratos, los bares más ocultos y las tiendas inverosímiles.

Adela. Vecina de Nicanor. Pálida y gorda. De mirada abúlica. Su presencia es muy corta en la novela pero sirve para la configuración de un personaje de Melodía criminal, la Biloxi.

Julio. Compañero de Adela. Aquejado de neumonía. El tipo de «pesado».

Doctor Bayón. Es un médico del cual únicamente se leen algunas palabras dichas en una conversación, en realidad apenas tiene importancia. Trabajó en el depósito de cadáveres limpiando muertos para pagarse la carrera. Llega a la conclusión de que lo único que diferencia a los muertos de los vivos es la ausencia de deseo.

Damián. Operario de gasolinera en turno de noche. Calvo, cráneo muy ovalado, continua sonrisa, ojos tristes, normalmente bebido. Personaje utilizado por Nicanor para trazar los rasgos de Mebusen.

Bárbara Almuden. Madre de Pepa. Intenta suicidarse. Fue abandonada por su marido que tenía dos familias, vivió muchos años sola con Pepa hasta que ésta conoció a César y se casó.

Padre de Pepa. Su presencia pesa constantemente en la obra. Era aparejador. Su familia simplemente le servía de tapadera. Pertenecía a «una mafia religiosa singularmente puritana con mucho negocio inmobiliario». Tenía una segunda familia con una corista. Violó a Pepa. Murió ahorcado por César. Entre Pepa y su marido simularon que aquello fue un suicidio.

Clientes del hotel. Dos viajantes de mirada vidriosa. Un individuo de treinta años, bajo y desgarbado, perseguidor de homosexuales viejos. Un respetable jurista. Una compañía de danza contemporánea cuyos miembros son homosexuales y su director, grasiento y calvo.

Joaquín Escaner. Presidente de la asociación de forenses de Barcelona. El mundo de los institutos anatómicos forenses también es un tópico en la obra de Ferrero donde en muchos casos conviven vida-muerte (Ferrero 1993:258).

Antonio. Antiguo amor de Pepa. Motorista. Murió en un accidente.

Garen. Antigua novia de Nicanor. Trabajó en un manicomio. Murió al caer de un tren en el que había subido Nicanor, ambos drogados.

Personajes de Melodía criminal

El tema de la pareja de bandidos-asesinos es uno de los que ha sido aprovechado en numerosas ocasiones por el cine. Algunas de las versiones de la historia de Bonnie y Clyde: The Bonnie Parker story (1958) interpretada por Dorothy Provide y Jack Hogan como Clyde. Bonnie and Clyde, dirigida por Arthur Penn en 1967, interpretada por Warren Beatty (Clyde), Faye Dunaway (Bonnie),

Gene Hackman (Buck Barrow), Estelle Parsons (Blanche), Denver Pyle (Frank Hamer). Esta es la versión más conocida; o Sólo se vive una vez (You Only live once, 1937) con Henry Fonda, dirigida por Fritz Lang; o Emboscada final (The Highwaymen, 2019) de John Lee Hancock, interpretada por Kevin Costner en el papel de Frank Hamer.

Entre esta última película y la novela que está escribiendo Nicanor hay varios puntos de contacto. Quizá el más llamativo de todos y el que más ha apasionado a los críticos del filme, es el de la matanza final; “el clímax de Bonnie y Clyde de Arthur Penn, lo constituye una verdadera explosión de sangre, en la que los cuerpos del héroe y la heroína saltan y se contorsionan en medio de una lluvia de balas de la policía. En toda la historia del cine no se había identificado nunca tan vigorosamente la muerte con el orgasmo, quizá los últimos medios de huida de que dispone el ser humano” (Varios 1982b:25).

Como hemos podido ver por el reparto de la película aparecen los principales personajes de la novela que supuestamente escribe Nicanor.

La historia de Bonnie y Clyde también fue utilizada para otra película aunque en ella no fuera el punto central la célebre pareja de bandidos, Machine gun Kelly (1958), dirigida por Roger Corman e interpretada por Charles Bronson y Susan Cabot. Esta película se centra en las relaciones entre un gánster y su amiga. Se trata de dos personajes esencialmente malvados y no existe la menor referencia a las presiones socio-económicas que puedan haber conformado su carácter o explicar su conducta. Tampoco se pone demasiado énfasis en el intento de situarles en un contexto histórico concreto; parecen existir por un mundo formado por destartalados hoteles, gasolineras abandonadas y sucios bares” (Varios 1982a:59).

El tipo del gánster fue uno de los más utilizados a finales de la década de los 50 en el cine, posteriormente ha habido algunos intentos de revivir el género, intentos que han dado películas geniales pero que no han hecho que éste alcanzara las altas cotas anteriores (salvo en Los intocables de Eliot Ness, 1987).

Bonnie Parker. El primer rasgo por el que nos es presentada Bonnie es por el olor característico que impregna el lugar donde ella estaba. Es un olor debido fundamentalmente al tabaco. Una de las características de Bonnie que se resaltan en numerosas ocasiones es su afición por el tabaco, concretamente por los cigarrillos Camel, cuyos paquetes utiliza para escribir poemas en sus reversos. Es curioso constatar que la cubierta de Negro Sol de Jesús Ferrero está compuesta mediante una serie de variaciones sobre el envoltorio de un paquete de Camel, esta cubierta fue realizada por Luis Martorell sobre una idea del autor.

El físico de Bonnie nos es descrito con bastante detalle. Corresponde al que parece ser tuvo. 1’45 m. de estatura, ojos azules, pesa 35’5 kg (pequeña, matona y lista, como piensa Clyde). Tiene un tatuaje para recordar a Clyde. Pelirroja. En el momento de la historia, 22 años. Clyde afirma que sus piernas son de una chica de 12 años, como las de Manuela. Nacida en Tejas. Tuvo una infancia deprimente. Asistía a una escuela de Rowena donde vestía una bata de cuadros blancos y azules continuamente remendada. Pasaba bastante hambre. Muy lista, sacaba matrículas de honor en todas las asignaturas. Abandonó la escuela. Comenzó a trabajar como camarera.

En una de las escenas eróticas se nos hace observar que Bonnie lleva bragas beiges, recordemos que también se nos decía esto en la descripción de Genoveva Condal.

Otro de los rasgos configuradores de Bonnie es su faceta de poeta, «sus poesías aunque triviales emanan gran cantidad de maldad». Encontramos una representación de su poesía en «Melodía criminal en tres paquetes de Camel o la canción de amor de Bonnie Parker», poema que está leyendo al final de la novela Francisco Hamer.

Hay un fragmento de la novela que corresponde exactamente con una escena de Bonnie y Clyde (1967), “Bonnie se halla sentada en el marco de una ventana abierta. Un pañuelo rojo pende de su cuello y le sujeta el brazo izquierdo, en su mitad superior vendado” (Ferrero 1988:152).

Clyde Barrow. Nació en Teleco en 1909, una sucia ciudad de Tejas con sus calles llenas de basura y radiantes de tristeza. Su padre fue soplador de vidrio en la United Glass and Mirror Company. De carácter testarudo. Pertenecía a una familia numerosa. Un total de 8 hermanos, él ocupaba el segundo lugar. Apenas asistió al colegio donde malamente aprendió a escribir. A los 14 Años se integró en una banda de ladrones de coches donde aprendió lo que serían todos sus conocimientos (cambiar matrículas y disparar). Tenía un carácter psicopático bastante marcado, esto le lleva a hacer que le corten un dedo del pie en la cárcel para salir de ella. A partir de ese momento andará cojo. Este carácter de mente torturada lo podemos observar también algunas de las numerosas pesadillas que tiene.

Le encanta interpretar a otros personajes cuando va a realizar algún acto delictivo. Le gusta mentalizarse y, salvo en situaciones desesperadas, nunca actúa hasta que no tiene una idea clara del personaje que quiere interpretar (Ferrero 1988:8).

Su primera acción nada más salir de la cárcel es robar un coche con el cual se dirige a matar a Bevil, el traidor que le mandó a la cárcel.

A pesar de sus relaciones con Bonnie la trata como si de una prostituta se tratase: “Y esta zorra inmunda, que duerme en esta cama inmunda -dice Clyde tras vaciar la botella y arrojarla al descampado- no es otra cosa que mi novia desde hace … cien años” (Ferrero 1988:32). Anteriormente tuvo otra novia, Grace, cuyo nombre lleva grabado en un brazo.

La descripción que se hace de él en cierto fragmento, nos lleva a pensar en él como si fuese de figura y ademanes similares a los del actor por excelencia del cine negro, Humphrey Bogart: “Se para ante la luz oscura de la oscura calle. Allí nació: hay bombillas encendidas y otra gente camina a su alrededor. Está con su gabardina, el cigarrillo en los labios, el sombrero muy calado y la mano en el bolsillo” (Ferrero 1988:9).

Se muestra bastante preocupado por su aspecto, hasta el punto que llega a enfrentarse con Bonnie porque ha dejado una fotografía suya en el cajón de una habitación de hotel, en ella aparecía con cara de ratón, a partir de ese momento Hamer le llamará «cara de ratón».

Se siente muy atraído por el alcohol, pero nunca se emborracha antes de entrar en acción. Intenta justificar su comportamiento afirmando que él simplemente es una víctima más de la sociedad, había conseguido un empleo como soplador de vidrio en el lugar donde trabajaba su padre, lo echaron tras la llegada de un policía con la misión de interrogarle. También intenta justificarse de ser un asesino diciendo que simplemente dispara cuando no tiene otro remedio, en realidad, Bonnie se presenta más sanguinaria.

Francisco Hamer. Redactor de la crónica de sucesos del Dallas Times Herald, dos años antes había sido un ranger, un policía rural dedicado a la persecución de criminales. Unido sentimental y maritalmente a su hermana durante muchos años, tuvo un hijo. La abandona finalmente para vivir con Cleo, la hermana de Lucinge. Dejó los ranger a los 40 años cuando descubrió que ya no estaba tan joven, aunque no era ésta la causa principal, sino el hecho de que ya no creía en la ley, considera por igual a los ladrones que persigue y a los policías.

Abaddon Anglira. El mejor amigo de Bonnie y Clyde, tiene 74 años. fue médico, ejerció como forense en Dallas y Corpus Christi. Vive aislado (afirma Nicanor que aquellos que viven en estas circunstancias es porque están purgando algo). Estuvo a punto de casarse con Emily Tasch, la abandonó cuando se enteró de que estaba tísica, esto le recordaba a su madre, que también murió así. Algunos años después regresó y vivió junto a Emily hasta que ésta murió. Se siente atraído por Lucinge del mismo modo que el doctor Encina por Manuela.

Emily Tasch. El único amor verdadero de Abaddon Anglira. Natural de Corpus Christi. Se la define como una muchacha tímida, casta y perteneciente a una familia católica (este último rasgo coincide con Pepa). Su compromiso con Anglira se rompió cuando éste se enteró de que estaba tísica, la abandonó durante tres años, regresando después y curándola del deseo de suicidio que la invadía, hasta que murió atropellada por un joven conductor borracho que estrenaba coche.

Pepa sugiere a Nicanor una posible faceta de la personalidad de Emily, fue violada por su padre (nuevamente el tema del incesto), a partir de este momento comienza a sentirse enferma, ella lo achaca a la simiente de su padre al cual va matando poco a poco.

Lucinge. Al igual que Manuela, tiene 11 años. Es la cuñada de Mebusen. Se queda en la gasolinera cuando su hermana Cleo abandona a Mebusen. El miedo la invade cada vez que piensa en que tiene que dormir en la misma casa que Mebusen sin nadie más allí. Es una muchacha con los ojos brillantes y melancólicos, llenos de amargura e inocencia; sus cabellos son largos (estos rasgos coinciden con los de Manuela). Su padre era un pastor protestante que la llevó a ella y a su hermana a vivir a Joplin. Cuando se casó Cleo, fue a vivir con ella puesto que el padre había muerto. Tuvo un accidente, atropellada por un automóvil, como Manuela, accidente que le deformó la pierna izquierda (Manuela también resultó con una pierna herida). Muere ahogada en el lago cercano a la casa de Mebusen; seguramente se ha suicidado tras haber sido violada por su cuñado.

Mebusen. Propietario de la gasolinera de Eagle. El lugar corresponde al que en tantas ocasiones se nos presenta por las zonas desérticas de Texas. Delgado, ojos castaños y tristes, nariz afilada,, calvo. Trabaja en compra y venta de barriles de petróleo. Conoció a Cleo, la hermana de Lucinge, en un baile (continuamente en la novela estamos viendo la aparición del baile, principalmente en las alusiones a los maratones de baile de los años 30). Se casó con Cleo y la llevó junto a Lucinge a Eagle. Al igual que el doctor Encina suele jugar al ajedrez con Nicanor, Mebusen suele hacerlo con el doctor Anglira. Cuando es abandonado por Cleo fija su mirada en Lucinge a la que considera como una propiedad.

Emilia Biloxi. Su verdadero nombre es Gloria Hamer, la hermana de Francisco. Para su figura Nicanor parece haber utilizado la de Julia, su vecina. Duerme durante más de quince horas al día. No tiene ninguna curiosidad por sus semejantes. Es la eterna soltera (una imagen muy similar la encontramos en Te trataré como a una reina de

Rosa Montero). su hermano se hace cargo de ella. Ambos tienen un hijo que en el momento de la historia tiene 13 años.

Cleo. Hermana de Lucinge. Casada con Mebusen, trataba a los clientes de la gasolinera con una amabilidad humillante y absurda. En este sentido se la puede comparar a un personaje bastante típico en algunas obras del género negro americano, un ejemplo sería la esposa del propietario de la gasolinera en El cartero siempre llama dos veces. De nuevo vemos una influencia cinematográfica en la obra de Nicanor. Escapó de Eagle con un artista de circo, Klaus Benanski. En el circo conoce a francisco Hamer que en ese momento perseguía a Bonnie y Clyde. Nos la describe como «la chica de las bragas negras». Como se puede ver hay otra influencia entre la vida supuestamente real de Nicanor y su novela. En la vida de Nicanor, la muchacha de las bragas negras es Brígida; el novio de ésta es Klaus, como el amante de Cleo (Klaus Benanski).

El padre de Lucinge. Pastor protestante. Solía decir los sermones borracho. Citaba a menudo el Apocalipsis. En el mismo estilo que los profetas de las Ramblas. Creía llevar el sello de Dios sobre la frente. Maldecía a aquellos que no lo veían. Murió de cirrosis tras un sermón memorable. Entonces Cleo tenía diecisiete años y Lucinge, siete.

Bevil. El traidor que delató a Clyde. Nariz respingona. Ojos abultados y mortecinos. Viste un pantalón de franela gris, lleno de manchas y una camiseta amarilla como si fuera un sudario. Es heroinómano. Su cara está llena de espinillas, imagen que se aparecerá continuamente en las pesadillas de Clyde. Es un personaje que podemos ver representado abundantemente en el cine negro.

Buck. Hermano de Clyde. Pretende encargarse de una gasolinera, pero finalmente igual que Clyde, se ve abocado a la delincuencia. Novio de Blanche. Alcohólico prematuro. Pretende parecerse a Clyde. Buck y su mujer Blanche son alcanzados por la policía y tiroteados tras haberse unido a la pareja de delincuentes.

Blanche. La primera ocasión en que aparece en la novela se la define como «la zorra francesa» (p 10). Una cuarentona de gafas oscuras, con la cara llena de arrugas. Psicológicamente idiota.

Negro Hooper. El hombre que corta el dedo a Clyde. Se le define como «el hombre de una sola pieza». También es una imagen que ha aparecido en ocasiones en el cine.

Raymon Hamilton. Compañero de Bonnie mientras Clyde está encarcelado. Aparece continuamente en las pesadillas de Clyde. Durante algún tiempo se une a la banda. Es encarcelado. Poco después lo liberan. Traiciona a Bonnie y Clyde.

Clarisa. Novia de Raymon. Maestra de escuela. Grandes pechos. Boca muy fina y ojos atravesados. La típica mujer que domina completamente a su marido.

Madre de Clyde. Es un personaje que se puede encontrar en el cine, en alguna película de James Cagney (El enemigo público número uno), también aparece en la película Bonnie y Clyde.

Madre de Bonnie. Odia a Clyde, le culpa de lo que es Bonnie. Una mujer pálida y menuda con gruesas gafas y boca muy fina.

Buster. Hermano de Bonnie. Tiene 15 años. Pelirrojo. Mira como un diablo.

Holley. viejo dueño de la ferretería donde Clyde roba los cuchillos.

James Cucher. Tendero asesinado.

Howard Hall. Es-cowboy. Tendero de Sherman. Asesinado por Clyde.

Erno Porter. Articulista del periódico de Hamer.

Conclusión

Entre toda la obra de Ferrero he elegido Lady Pepa para analizar el tema de la transferencia del yo a un personaje de novela por parte del autor porque he considerado que en ella es donde podemos encontrar de un modo muy claro la presencia del autorretrato o de la fábula de identidad en la novela.

Hemos visto como en esta obra existen varios planos. Un autor real crea una realidad ficticia en la que se mueven unos personajes (éste sería el plano de los personajes que rodean a Pepa y a Nicanor), éstos a su vez crean otro al que llamaremos tercera realidad (ya que la primera corresponde al propio autor, Jesús Ferrero y la segunda a Nicanor y Pepa). Es precisamente en este tercer plano en el que se observa claramente el proceso creativo del autor. Anteriormente hemos presentado como los personajes que Nicanor crea para su novela, Melodía criminal están extraídos en buena medida del ambiente que le rodea.

Una característica muy importante de la obra es como Ferrero utiliza sus propias vivencias para dar lugar a un personaje al cual podríamos considerar como un alter ego, como una plasmación ficcional de su identidad, por supuesto hay rasgos que no se puedan relacionar con esta identidad, sin embargo cabría aplicar otro tipo de análisis para estos. En este sentido ha resultado bastante enriquecedora la aplicación de la intertextualidad en el corpus del mismo autor, de manera que se ha visto como hay una serie de motivos o de temas que se desarrollan a lo largo de todo ese corpus. De estos motivos podríamos extraer otros rasgos de fábula de identidad puesto que la plasmación de unos tipos concretos de problemas así como su reiteración puede tener un sentido sin duda autobiográfico.

Algunos de los rasgos que aparecen en la novela son difícilmente analizables como pertenecientes a esa biografía novelada del autor, me estoy refiriendo principalmente a esos rasgos que catalogaría como truculentos (relacionados con violencias sexuales, incestos). Seguramente estos rasgos nada tengan que ver con una fábula de identidad, sin embargo es sintomático que sean los que más se repiten a lo largo de toda la producción de Ferrero donde los protagonistas novelescos suelen ser víctimas de seres depravados que los someten a todo tipo de perversiones (Opium sería la obra en la que esto se vería con más claridad pero no hay que desecharlo en el resto de la producción, baste recordar Débora Blenn a la que ya se ha aludido anteriormente).

Posiblemente la aplicación de una rigurosa teoría psicoanalítica a la obra llevaría a desentrañar los motivos de esa continuada presencia de la violencia y la perversión. Ahora bien, y a ello ya hecho mención a lo largo del desarrollo del trabajo, ¿cómo podemos saber que el autor, conociendo esa misma teoría, no engaña al posible crítico que intente buscar un sentido a todo ello? O bien quizá el interés del autor sea meramente estético y utilice tales elementos como una parte más de los motivos para la creación. Lo indiscutible desde luego es que estos factores están presentes a lo largo de toda la producción novelística del autor.

Este artículo tiene su origen en una monografía realizada en 1989 para el curso de Crítica Literaria impartida en tercer año de la carrera de Filología Hispánica por el Dr. Túa Blesa, de la Universidad de Zaragoza. Posteriormente se completó para el curso de doctorado “Fábulas de identidad”, impartido por el Dr. Antonio Armisén.

Bibliografía

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BOURNEUF, R. et OUELLET, R., (1975),  La novela; Barcelona, Ariel.

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-(1987a) Lucrecia Temple I. Conversaciones en Berlín. Barcelona. Plaza y Janés.

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-(1988a) Bélver Yin. Barcelona. Plaza y Janés.

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-(1988d) «Eterno retorno» cuento en Freixas (1988)

-(1989) Opium. Barcelona. Plaza y Janés.

-(1990a) La era de la niebla. Pamplona. Pamiela.

-(1990b) El efecto Doppler. Barcelona, Plaza y Janés.

-(1990c) Alis el Salvaje. Barcelona. Plaza y Janés.

-(1991) Los reinos combatientes. Barcelona. Plaza y Janés.

-(1993) El secreto de los dioses. Barcelona. Plaza y Janés.

Fotogramas. Nº 1737, Enero 1988. «Un extraño en la noche».

FREIXAS, LAURA; (1988), Cuentos eróticos, Grijalbo, Barcelona.

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-(1982b), Historia universal del Cine, X. Madrid. Planeta.

VIVAS, ÁNGEL (1987) «Entrevista a Jesús Ferrero» en Leer, nº 7 Enero Marzo. pp 102-104.

Yourcenar, Margarite (1988). Mishima o la visión del vacío. Barcelona. Seix Barral.

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Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera", "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera", La gran conquista de ultramar, versión modernizada en cuatro volúmenes.
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