Los Chuanes

Honoré de Balzac

Honoré_de_Balzac Debo a Álvaro Mutis saber de una novela como esta; ahora el tiempo, en otros momentos tan lleno de apatía, me ha permitido leerla con la debida calma, y he de decir que hacía muchos años (quizá desde Guerra y Paz de Tolstoi, o de algunos fragmentos de la obra de Juan Montalvo) que no encontraba un texto que me conmoviese de la manera como esta novela de Balzac lo ha hecho.

            Tradicionalmente se ha considerado a Honoré de Balzac como un escritor realista, así, al menos, lo tengo que explicar en mis clases de Literatura Universal; sin embargo, en muchos momentos de esta lectura he sentido un escalofrío similar al provocado por El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas. También en esta novela, como es característico del Romanticismo, los momentos de la luz cegadora de las ilusiones se funden con la oscuridad surgida de lo más tenebroso de las pasiones humanas. El candor de la virginal cortesana y espía del gobierno revolucionario, María, Mademoiselle de Verneuil, se une a la ferocidad de una guerra en la que la política se mezcla con una religiosidad intransigente, alejada de toda piedad. El idealismo monárquico de Alfonso, El Gars, opuesto a otro idealismo, el de los sinceros republicanos expresado en estas palabras de Gérard

“¡Ah, no estamos encargados sólo de defender el territorio de Francia, tenemos una doble misión! ¿No debemos acaso defender el alma del país, estos principios generosos de libertad, de independencia, esta razón humana, despertada en nuestras asambleas, y que se propagará, espero, de día en día? Francia es como un viajero encargado de llevar una luz, y si con una mano la sostiene, con la otra la defiende”.

Chouans_Charles_Fortin

            Ese mismo orgullo está representado en la figura de Alfonso, visto durante la acción guerrera de La Pelerine, con la cual comienza la novela:

“Apenas pudo ver los ojos relumbrantes, cuyo color no retuvo, los cabellos rubios y los delicados rasgos tostados por el sol. Sin embargo, le llamó la atención el resplandor del cuello desnudo, cuya blancura se alzaba con la corbata negra, floja y anudada con negligencia. La actitud fogosa y animada del joven jefe era marcadamente militar, al modo de los que desean en un combate cierta poesía convencional. Su mano enguantada agitaba en el aire una espada que flameaba bajo el sol y su continencia delataba al mismo tiempo fuerza y elegancia”.

            Si hermosa es esta descripción, mucho más es la de María, la protagonista inolvidable de esta novela; igual que la Constance de Los tres mosqueteros entre las uñas de Lady de Winter

“Madame del Gua se abalanzó sobre su rival con la velocidad del rayo; rompió, con su ciego arrebato, los débiles cordones del corsé de la joven sorprendida por esta súbita agresión, violó con mano brutal el asilo sagrado donde la carta estaba escondida, rasgó la tela, los bordados, el corsé, la camisa; luego aprovechó esta búsqueda para calmar su envidia y supo maltratar con tanta habilidad la garganta palpitante de su rival, que dejó en ella las huellas sangrientas de sus uñas, experimentando un sombrío placer en someterla a tan odiosa vejación. Durante la débil resistencia que María puso a la furiosa mujer, su capote desabrochado cayó al suelo, sus cabellos rompieron los lazos y se desparramaron en rizos ondulantes; su rostro resplandeció de furor y después dos lágrimas trazaron un camino húmedo y ardiente a lo largo de sus mejillas, intensificando el fuego de sus ojos; por último, el estremecimiento de la vergüenza la entregó temblorosa a las miradas de los comensales. Incluso los jueces más endurecidos hubieran creído en su inocencia al ver su dolor”.

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            Aunque triunfó la Revolución, haciendo que cambiase radicalmente la visión del mundo a finales del siglo XVIII, muchas fueron las voces que proclamaron la crueldad de aquellos años, entre todas destaca la de Chateaubriand, y muchas las manos que ensangrentaron la tierra francesa, especialmente La Vendée y Bretaña. Sangre tanto monárquica como republicana. Honoré de Balzac, y aquí sí que es realista, muestra en todos sus extremos las crueldades tanto de unos como de otros; quizá una de las escenas más escalofriantes de esta novela sea el ajusticiamiento sumarísimo de uno de los chuanes que, en realidad, jugaba tanto en un bando como en otro.

            ¿Quiénes eran los chuanes? A su partida se sumó en algún momento el marino sin tierra Maqroll el Gaviero. Los chuanes fueron los insurgentes que se alzaron contra la República Francesa al norte del Loira, dirigidos por un espíritu monárquico y católico en extremo. Según Balzac, este nombre de chuanes les viene del grito que utilizaban para advertirse en las emboscadas pues Chouins significa lechuza o búho en el dialecto del país.

Grabado_para_los_Chuanes           Novela realista en sus descripciones y romántica en los sentimientos que expresa, Los chuanes pasa a engrosar esa biblioteca que acompaña a una vida, en este caso la propia.

Défense_Rochefort_en_terre             Así era el país de los chuanes

 “Su vida guarda profundos vestigios de las creencias y prácticas supersticiosas de los tiempos antiguos. Allí se respetan aún las costumbres feudales y allí los arqueólogos encuentran en pie los monumentos de los druidas y el genio de la civilización moderna se asusta ante la perspectiva de penetrar los inmensos bosques primordiales. Una increíble ferocidad, una cabezonería brutal, pero también la fe al juramento prestado; la completa ausencia de nuestras leyes, de nuestras costumbres, de nuestros trajes, de nuestras modernas monedas, de nuestra lengua, pero también la simplicidad patriarcal y las virtudes heroicas convergen para hacer de los habitantes de nuestros campos gentes más pobres en aptitudes intelectuales que los mohicanos y los pieles rojas de América septentrional, pero tan grandes, astutos y duros como ellos”.

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Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura"; y, mi última publicación: "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera".
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