Diario de un poeta recién casado

Imágenes de Totalidad, Belleza y Eternidad.

Sobre dos poemas de Juan Ramón Jiménez

En la transformación poética que se está produciendo en la literatura española de principios del siglo XX, transformación que llegará a su punto culminante en la revolución surrealista ya en la década de 1930, es necesario destacar un autor, Juan Ramón Jiménez, y un libro, Diario de un poeta recién casado, en el cual el escritor encuentra una manera distinta para expresar los sentimientos estéticos que nacen desde la búsqueda de la belleza en la realidad. Lo cierto es que en ese estilo nuevo no deja de haber un eco de la exaltación que encontramos reflejada en las encendidas palabras de los místicos.

Portada_Diario_de_un_poeta_recién_casadoDiario de un poeta recién casado fue publicado en 1917, aunque no hay una segunda impresión hasta 1948, hay que considerar esta obra como una de las más importantes a la hora de entender el recorrido de la poesía española e hispanoamericana del siglo XX. Los rasgos de una incipiente poesía desnuda y mística que marcan Diario de un poeta recién casado están anunciados en la progresiva depuración iniciada por Juan Ramón Jiménez en sus Sonetos espirituales (1914) y Estío (1915). Depuración que le lleva a abandonar la abundancia excesiva de elementos sensoriales y otras características del modernismo intimista que marcan textos como Elejías (1907) o La soledad sonora (1911).

Joaquín_Sorolla._Retrato_Juan_Ramón_Jiménez          ¿Qué podemos entender por mística? Más allá del contenido que el vocablo tiene en las religiones reconocidas y asumidas como hecho cultural, lo místico es aquello que acerca a lo secreto, lo cual, a su vez, no deja de ser una transcendentalización; un manifestarse de unos principios ideales y eternos que están expresados en la belleza, la bondad o la fortaleza. Según la naturaleza del poeta, así surgirá el rasgo de lo insondable.

Zenobia_Camprubí En Juan Ramón Jiménez, la belleza emana de la realidad vivida a la vez que contemplada en un proceso de búsqueda de lo absoluto en el mundo en el que se desarrolla lo cotidiano.

En el viaje que es Diario de un poeta recién casado hay un primer momento en el cual aparece un cierto vislumbre de lo que está a punto de surgir, aunque el proceso queda inacabado porque aquí, el itinerario hacia la belleza acaba de comenzar y el poeta todavía no tiene la suficiente capacidad de abstracción como para alejar todos aquellos elementos que impiden el nacimiento de la belleza, en este caso expresada en la figura de Venus.

Se trata de un poema en prosa fechado el 1 de febrero. Imaginemos, el poeta en una inmensidad de cielo y mar, desde la cual va percibiendo un ritmo nuevo y puro desde el cual el milagro de la desnudez más luminosa puede llegar a producirse. Este poema es “Venus”

La belleza en su estado puro es inefable y la sensación de que ronda al poeta solo puede expresarse desde el balbuceo, de ahí ese primer párrafo que anuncia todo y acaba en una duda que no deja de mostrar, desde el sarcasmo, el desengaño por no haber logrado ver el milagro del renacimiento de Venus.Venus_Juan_Ramón_Jiménez

Ahora bien, el itinerario poético va a seguir; el poeta en ningún momento va a cejar en su empeño de ascender por la escala que desde el cieno le conducirá a lo absoluto. Y, así, podemos llegar a uno de los momentos que considero culminantes, no sólo de Diario de un poeta recién casado sino de toda la poesía trascendental y mística del siglo XX.

También se trata de un poema en prosa; éste fechado en la ciudad de Nueva York el cinco de abril

Botticelli_Nacimiento_de_VenusLa negra y la rosa

La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano.

—La rosa y el sueño apartan, en una superposición mágica, todo el triste atavío de la muchacha: las medias rosas caladas, la blusa verde y transparente, el sombrero de paja de oro con amapolas moradas.— Indefensa con el sueño, se sonríe, la rosa blanca en la mano negra.

            ¡Cómo la lleva! Parece que va soñando con llevarla bien. Inconsciente, la cuida —con la seguridad de una sonámbula— y es su delicadeza como si esta mañana la hubiera dado ella a luz, como si ella se sintiera, en sueños, madre del alma de una rosa blanca. —A veces, se le rinde sobre el pecho, o sobre un hombro, la pobre cabeza de humo rizado, que irisa el sol cual si fuese de oro, pero la mano en que tiene la rosa mantiene su honor, abanderada de la primavera—.

Una realidad invisible anda por todo el subterráneo, cuyo estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido, apenas se siente. Todos han dejado sus periódicos, sus gomas y sus gritos; están absortos, como en una pesadilla de cansancio y de tristeza, en esta rosa blanca que la negra exalta y que es como la conciencia del subterráneo. Y la rosa emana, en el silencio atento, una delicada esencia y eleva como una bella presencia inmaterial que se va adueñando de todo, hasta que el hierro, el carbón, los periódicos, todo, huele un punto a rosa blanca, a primavera mejor, a eternidad…

Ya está lejos el invierno que acompaña a febrero, aunque lo gris permanece en la descripción de ese mundo de “estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido” que es el underground, lo subterráneo en el que hay que hundirse para llevar la luz, expresada en el poema en la figura de una negra dormida; porque el sueño, cuando no es pesadilla no genera monstruos sino belleza. Un personaje que contiene la expresión de la primavera plena en todo su esplendor: negro, blanco, rosa, verde, transparencias, paja, oro y morado.

Zenobia_y_Juan_Ramón           En la poesía religiosa india, y no hay que olvidar que Juan Ramón Jiménez se acercó lo suficiente a ella, la manifestación de la iluminación se expresa desde la metáfora del loto que nace desde el limo de las aguas estancadas. Pues algo así sucede en el poema en prosa “La negra y la rosa”. Desde la opresión de una realidad que todo lo invade con sus muestras más negativas de pobreza, ignorancia, suciedad, actualidad y violencia, la belleza se va abriendo paso, primero en la figura de la mujer negra que porta en sueños una rosa blanca en su mano; después con la mirada hacia su “pobre cabeza de humo rizado que irisa el sol cual si fuese de oro” hasta llegar a la culminación de la experiencia estética que también es de éxtasis, cuando desde la rosa y sus circunstancias emana una belleza especial que todo lo invade hasta hacer rozar a aquellos que la contemplan, y por extensión al lector atento, la Eternidad porque los absolutos que habitan el mundo de las ideas, aunque diferentes en su esencia conducen a un mismo fin, lo trascendente.

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Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura"; y, mi última publicación: "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera".
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