ESCRITORES ANTE EL MEDITERRÁNEO. GEOGRAFÍA, HISTORIA Y PAISAJE (1)

(ÁLVARO MUTIS, LAWRENCE DURRELL Y D.H. LAWRENCE)

Resumen
En el siglo XX, el territorio que limita el Mediterráneo y sus islas sigue siendo un paisaje orientalista. En este artículo se observa la presencia de rasgos exóticos en tres autores: D.H. Lawrence, Lawrence Durrell y Álvaro Mutis. En sus obras se describe un mundo percibido desde la exacerbación de los sentidos, característica del que escribe acerca de un mundo que no es el propio. Los tres autores viajaron por islas y costas del Mediterráneo: Cerdeña, Rodas, Chipre, Palma de Mallorca, Sicilia. Sus experiencias enlazan perfectamente con la visión del mundo mediterráneo desde la estética de la alteridad, fundamentada en la Historia, la Literatura y el encuentro con una realidad ajena que ilumina el propio ser y explica su obra.

Abstract
In the 20th century, the territory that borders the Mediterranean and its islands continues to be an orientalist landscape. In this article, the presence of exotic features is observed in three authors D.H. Lawrence, Lawrence Durrell y Álvaro Mutis. In his works a world perceived from the exacerbation of the senses is described, characteristic of the one who writes about a world that is not his own. The three authors travelled through the islands and coasts of the Mediterranean: Sardinia, Rhodes, Cyprus, Palma de Mallorca, Sicily. His experiences link perfectly with the vision of the Mediterranean world from the aesthetics of alterity, based on History, Literature and the encounter with a foreign reality that illuminates one’s own being and explains his work.
En el presente artículo me acercaré a tres miradas orientadas hacia el Mediterráneo, la de tres autores del siglo XX que no son originarios de sus costas: David H. Lawrence (1885-1930), Lawrence Durrell (1912-1990) y Álvaro Mutis (1923-2013). El espacio en los textos utilizados está repleto de connotaciones que superan lo geográfico, para transformarlo en un paisaje y en un lugar de encuentro con la Historia y con el propio ser; una fusión de estética, historiografía, narrativa y ontología. Para los tres, este mar, especialmente sus islas, son un espacio exótico (recordemos que el primero era británico, igual que el segundo –aunque este nacido en la India- y el tercero, colombiano), en el sentido de otredad y diferencia, en comparación con el territorio en el que se vieron forjadas sus respectivas personalidades. Es por ese encuentro con lo ajeno por lo que los sentidos se agudizan a la hora de contar sus experiencias.
En realidad, el Mediterráneo es un espacio marcado de un modo muy significativo por la Historia. Ya lo había definido así Fernand Braudel en su obra clásica El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II (publicado en 1949). Este texto comienza con unas reveladoras palabras que conviene tener en cuenta: “Amo apasionadamente al Mediterráneo, tal vez porque, como tantos otros, y después de tantos otros, he llegado a él desde las tierras del norte” (Braudel 1987:12). En estos tantos, la nómina es tan extensa…: Goethe, Byron, Paul Válery, Thomas Mann, Robert Graves (en cuyos cuentos el espacio mallorquín adquiere un especial protagonismo). También desde un punto de vista histórico, más contemporáneo y totalizador, hay que mencionar a David Abulafia: El Gran Mar. Una historia humana del Mediterráneo (2011). Tanto Braudel como Abulafia son historiadores, indiscutibles especialistas en indagar en el pasado mediante el método científico, sin embargo, y esto es una característica que comparten las Humanidades, ambos se acercan a su objeto de estudio sin conseguir la, aparentemente, necesaria distancia técnica entre el investigador y el objeto. Ya hemos leído las palabras de Braudel; en el caso de Abulafia, se pergeña, desde el inicio de su estudio, un homenaje a una familia hebrea y sefardí cuyo transcurrir por las edades es paralelo a los hitos que marcaron la historia del Mediterráneo. En ambos, la Historia lo es de las confrontaciones entre dos miradas hacia la realidad, en un principio, opuestas: Oriente y Occidente. Se transforman así sus respectivos estudios en una pervivencia de las intenciones que, desde el siglo XVIII, llevaron hacia el Este a los viajeros que acabarían por definirlo como fenómeno cultural, base del Orientalismo, contemplación del otro desde los paradigmas de lo exótico, alejado de la realidad pura, transformada en reflejo de unas ideas que no nacen en el lugar mismo del que se trata, sino en las expectativas estéticas forjadas desde la lectura de los grandes relatos y desde la percepción de la obra arte que mitifica. No debe considerarse esta afirmación como demérito, pues, al fin y al cabo, aunque desde el filtro de lo occidental, no deja de producir una imagen enfocada en la riqueza de percepción de lo real.A lo largo del presente artículo me referiré a los rasgos que sirven para definir un libro de viajes, aunque los textos comentados no corresponden plenamente a este género o estética. Los emisarios y “Jamil” de Álvaro Mutis no hablan tanto de periplos como de llegadas en las que, tanto el autor como su personaje Maqroll el Gaviero, perciben, en un espacio que les es ajeno al principio, la posibilidad de una iluminación, evidente en poemas como “Una calle de Córdoba” y “Un gorrión entra en el Mexuar”. De Lawrence Durrell, Limones amargos y Reflexiones de una Venus marina parten de una estancia prolongada en un territorio, aunque Islas griegas sí es un itinerario, pensado para viajeros avisados. Quizá el más viajero de todos los textos utilizados para este artículo sea el de D.H. Lawrence Cerdeña y el mar. El viaje, desde luego, es movimiento en el espacio, y como tal encuentro con la alteridad, pues al cambiar un paisaje, un idioma o un clima, sus gentes son diferentes y es esa esencia humana, que actúa como un espejo, la que sirve para definir al vagabundo en su otredad. Estas trayectorias convertidas en literatura nacen desde lo retrospectivo, que en buena parte es invención, recreación y literariedad, por mucho que pretenda alcanzar una categoría de autobiografía; al fin y al cabo, no estamos ante diarios, notas de viaje o cuadernos de bitácora; los escritores de los que vamos a tratar realizan su tarea desde una cierta seguridad, necesaria para la creación; no se piensa en escribir cuando se está viviendo en plenitud. También existen el viaje interior y el fantástico; el primero supone una capacidad de iluminación; el segundo, la imaginación en estado puro. El género de la literatura de viajes es muy antiguo, tanto así que bien puede ser considerado como uno de los rasgos que forman la épica, así el Poema de Gilgamesh o la Odisea, de hecho, esta, según los principios que orientan el desarrollo de la hipertextualidad (Allen 2000), actúa como un hipotexto desde el que surgen numerosos elementos en la contemplación del paisaje mediterráneo. Cuando Goethe viaja por Italia del sur, entre 1786 y 1788, uno de los intereses que le guía, y dejará constancia de ello en El viaje a Italia, es la presencia de lo griego, considerado como el fundamento de la cultura occidental; en Sicilia cree encontrar el mundo descrito en la Odisea, llevado por su amor a la literatura de Homero (Costa 2004). La Historia de la Humanidad es un perpetuo viaje; por ceñirnos al Mediterráneo, espacio que ahora nos interesa más: migraciones de pueblos que acabarán configurando naciones, peregrinaciones, exploración, conquistas, comercio, búsqueda de la sabiduría –Heródoto, Ibn Arabi-, diversión, aprendizaje –el grand tour de los viajeros del siglo XVIII-. Todo ello será objeto de ficcionalización, de expresión de sentimientos y, por tanto, literaturiedad. Aunque se hayan señalado como especiales dos tiempos culturales como son el orientalismo-imperialismo y el postcolonialismo, lo cierto es que la alteridad ha marcado el encuentro del viajero con la realidad nueva a la que llega con una mirada siempre mediatizada por la cultura a la que este pertenece (el Libro de las maravillas, escrito al alimón por Marco Polo y Rusticello de Pisa, es un ejemplo más que evidente de ello).

Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera" y "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera".
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