ESCRITORES ANTE EL MEDITERRÁNEO. GEOGRAFÍA, HISTORIA Y PAISAJE (14)

(ÁLVARO MUTIS, LAWRENCE DURRELL Y D.H. LAWRENCE)

En el poema “Música acuática”, Lawrence Durrell presenta la belleza en contacto con lo marino sentida como amenaza:

“De la fiebre marina
y del invierno
cubre tu hosca belleza,
del vaivén
del vaivén del mar” (Durrell 1972:28)

aunque, como es evidente en el poema de Mutis, se trata del paso del tiempo, expresado en el continuo acariciar del mar, que transforma en belleza absoluta una efigie. Cuando Durrell en Reflexiones sobre una Venus marina, describe la imagen de Afrodita salvada de las profundidades, también considera que esa erosión de los tiempos ha dotado a la figura de una hermosura ya no solo visual o producto de la tensión de un movimiento contenido en su comienzo, también desde el tacto de la piedra desgastada. Tanto es el interés de Durrell por “Afrodita” como estatua plena de sugerencias que cuando en 1964 publique su Select poems, escogerá como uno de los representativos de su producción precisamente el que lleva ese mismo título; en él regresa al tema de la belleza rescatada de las aguas (Durrell 1972:43)

“No surgió de un callado mar cualquiera
en su gran valva de nácar,
sino del incomparable mar
azotado por cables de hierro.
¡Oh mar hirviendo con salina espuma como requesón!
¡Oh cardado como lana en los husos de la luna,
desfigurado por las mareas, amargo y airado profeta!
En tal noche de tormenta y esfuerzo
fue izada temblando hasta nuestra historia.
Grandes y llenos de pánico
los ilustres ojos miraron fijamente…
Del propio anhelo del hombre este encanto sin aliento,
del propio anhelo del hombre este fósil imperecedero”.

Es la belleza absoluta que trasciende el tiempo porque ya no ha sido el cincel del artista el que ha esculpido la piedra, sino el mar que en su eterno movimiento es simbólica expresión de la temporalidad.

En “Hija eres de los Lágidas” localizamos una serie de elementos que nos interesan especialmente en este acercamiento a lo Mediterráneo desde tres autores que eran ajenos a sus aguas. En primer lugar es evidente que estamos en este paisaje alejandrino, cercano al que refleja la poesía de Constantino Cavafis. Los Lágidas son los descendientes de Tolomeo, el general de Alejandro Magno, al que cayó en suerte el dominio de Egipto. La descripción de la imagen femenina que protagoniza esta plegaria nos acerca más al cuerpo de una estatua que al de una mujer de carne y hueso; como una piedra extraída del mar del tiempo tal y como lo proclama “la submarina definición de tu rostro” (Mutis 2002:179), su desnudez, que es como la de una escultura clásica equiparable al desnudo de Warda Bashur, en La última escala del tramp steamer, otra de esas recreaciones orientalistas en la obra del escritor colombiano. El carácter cercano a la jaculatoria de este poema se hace evidente en estos versos: “Cuando mis brazos se alcen / para recibir a la muerte / tú estarás allí, de nuevo intacta, / haciendo más fácil el tránsito, / porque así serás siempre”.
Respecto a Ilona llega con la lluvia; su pórtico me ha permitido el presente excurso que veo justificado para la finalidad que persigo, no otra que indagar en la mirada de algunos autores del siglo XX en el mar Mediterráneo, desde un sentimiento de otredad, sobre todo cultural. En Ilona llega con la lluvia (1988) se fusionan esas dos pulsiones a las que ya se ha hecho referencia: lo erótico y la muerte. El eros encarnado en la hermosura y total presencia femenina que es la propia Ilona, nacida en Trieste, su padre polaco, su madre triestina, hija de macedonios, cosa que la convierte en un individuo que ejemplifica ese hibridismo característico del sujeto exótico (Weisz 2000:158), situándola en una de las más importantes encrucijadas culturales y comerciales del Mediterráneo (Abulafia 2013:734). Esa ciudad, puerto de salida de los Habsburgo al Mediterráneo, alcanzó su punto culminante en la segunda mitad del siglo XIX; ya en 1518 era emporio importante cuando Carlos V concedió a los mercaderes triestinos derecho a comerciar con el sur de Italia. Trieste quedó a la sombra de la potencia véneta en categoría de puerto franco con derecho a que a su amparo permaneciesen mercaderes de distintas religiones, originando un ambiente cosmopolita con una importante comunidad judía. De todo ello hay ecos en la construcción del personaje de Ilona.
Aunque el topos de Ilona llega con la lluvia es Panamá, en la narración adquiere un protagonismo especial el cronotopo de un Mediterráneo fantástico descrito desde las experiencias alucinadas de Larissa que llega a América, después de una agónica travesía desde Palermo, en un barco, el Lepanto, al mando de un capitán gaditano. Todo ello son ecos que resuenan desde el primer momento en la novela; sumemos a ello la importancia que alcanza en el relato la cuestión de la prostitución, o negocio de las aeromozas de Villa Rosa, industria organizada por tan desmesurados emprendedores como son Ilona y Maqroll.
Desde el inicio, la presencia de Larissa se llena de augurios nefastos, tanto así que será calificada como un heraldo del Hades (Mutis 1997:187), con una categorización que, perfectamente, podría situarla en la condición de las magas y brujas de Tesalia, tal y como estas son descritas en el canto VI del poema épico de Lucano La Farsalia, o en El asno de oro de Apuleyo y en tantos otros relatos de la clasicidad (Arredondo 1952). Mensajera del Hades porque lleva en sí misma la muerte, también porque desde su alucinado viaje entre Palermo y Panamá está en contacto con espíritus que la seducen y con los cuales mantiene intensas relaciones sexuales, uno es el Coronel de los Chevau-légers de la Garde Laurent Drouet-D’Erlon, el otro el relator de la Serenísima República de Venecia, Giovan Battista Zagni; su momento reposa en los libros de Historia desde mucho tiempo atrás. En compañía de tan fantasmales amantes que se turnan en la posesión en mente y cuerpo de la insana Larissa, ésta recorre un Mediterráneo descrito en unos términos que son mera acotación de carácter escenográfico:
“Tuvimos que tocar en Salerno, luego demorarnos un par de días en Livorno y, en Génova, esperar durante una semana la llegada de un repuesto para el árbol de la hélice. Al zarpar de Génova nos detuvimos en Niza y, de allí, con un temporal que sacudía el barco en forma que a cada instante parecía que fuera a irse a pique, nos dirigimos a Mallorca. Mis nocturnos visitantes se ajustaron, durante la travesía, a la rutina de sus apariciones” (Mutis 1997:193).

El comienzo de la historia de Larissa se sitúa también en el paisaje histórico, tan del gusto de Álvaro Mutis. Fue durante algunos años dama de compañía de “una dama de la nobleza siciliana, la princesa de la Vega y Hoyos, último vástago de una familia de grandes de España que se quedaron en Sicilia cuando la isla dejó de pertenecer a la Corona española” (Mutis 1997:183). Este mismo ambiente, pero sin la oscuridad que como una sombra se pega a esta mensajera de muerte, es el que encontraremos nuevamente en la recreación de la biblioteca de mosén Ferrán en el relato “Jamil” perteneciente a Tríptico de mar y tierra (1993).
Para el europeo, el territorio exótico se encuentra fundamentalmente en Oriente y en los lugares que fueron susceptibles de ser fagocitados por el Imperialismo. Para algunos autores hispanoamericanos, el Mediterráneo forma parte de ese cronotopo narrativo en el que se asumen valores como los de aventura, libertad, erotismo, fantasía e historia; cosa que, por otra parte, también encontraron en ese mismo mar los autores románticos; entre otros habría que nombrar un poema de Lord Byron, “The girl of Cadiz”, en el que canta, como idilio, a una muchacha gaditana a la que conoció en 1809 durante su estancia en el sur de la Península Ibérica. Lo recordamos también al relacionar esta ciudad con el poema, falsamente mediterráneo de Gonzalo Rojas.

Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura", "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera" y mis últimas publicaciones "Tratado de la Reintegración. Martines de Pasqually. Traducción de Hugo de Roccanera" y "El Tarot de los Iluminadores de la Edad Media. Traducción de Hugo de Roccanera".
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