Los pescadores de trepang de Emilio Salgari

Emilio SalgariA Emilio Salgari le gustaba contar que había sido piloto de altura, sin embargo, sus aventuras nacen de la imaginación forjada ojeando –cuando no estudiando a conciencia- diversas obras enciclopédicas en la biblioteca de Turín. Algo similar ocurre con otro de los grandes autores de novelas de aventuras españoles, Pío Baroja, cuya relación con el género de aventuras creo que nunca estará lo suficientemente ponderada. ¿Será que cuando la mente se llena de grandes hazañas y espectaculares escenarios, el gabinete de lectura se puede transformar en el Lejano Oeste americano, la India de la conquista, el desierto del Sahara o el océano Pacífico?

            Los pescadores de trepang (1916) se desarrolla en el Pacífico, en las islas situadas entre Australia y Nueva Guinea, en la tierra de Carpentaria, a principios de abril de 1850, y sus protagonistas no son italianos, cosa extraña en Emilio Salgari, al cual le gustaba, llevado por su orgullo patrio, situar en sus aventuras a alguno de sus paisanos. El capitán Van-Stael, holandés de Batavia, “gozaba fama de valiente hombre de mar, había navegado por su cuenta y en nave propia, dedicándose a la pesca del trepang, pero a los cuarenta años, cuando ya se creía suficientemente rico para acabar su vida entre comodidades en alguna ciudad del Extremo Oriente, tuvo la desgracia de arruinarse”. Arrojo, valor y un punto de mala suerte, lo mismo que acompañó a lo largo de toda su vida al pobre Emilio Salgari, y no hay compasión en estas palabras, sino reconocimiento de su situación; estos son los ingredientes básicos que forjan a un héroe salgariano.

Los pescadores de trepang

            El capitán Van-Stael va acompañado de una tripulación de chinos tan cobardes como borrachos que acabarán en las cazuelas de los aborígenes caníbales –aunque uno de ellos permanecerá fiel a su capitán y acabará convirtiéndose en miembro del grupo central que protagoniza Los pescadores de trepang. Desde luego, en nuestros tiempos de lengua tan políticamente correcta como mentirosa, escribir así de las razas no occidentales es impensable; pero bueno, nos encontramos en el mundo de la aventura y en él los grises desaparecen en un mundo de contraste entre el blanco y el negro. Los otros héroes de la novela son el viejo Van-Horn, piloto, y los dos jóvenes sobrinos del capitán, Hans y Cornelio.

Los pescadores de trepang

            La primera vez que leí esta novela lo hice en esa biblioteca que era todo un mundo para acercarse a la literatura, la colección de Bruguera “Joyas Juveniles” (Adaptación: Andrés Martín Farrero. Ilustraciones: Félix Carrión Cenamor.  Ed. Bruguera. Colección Joyas Literarias Juveniles, nº 85, 1977); desde entonces, y pese a las ilustraciones, se mantuvo durante mucho tiempo la duda sobre qué cosa ¿o animal?, era el trepang. Emilio Salgari documentaba sus aventuras en los libros de divulgación general y de viajes; y llevado por su afán didáctico, que en pocas ocasiones resulta tedioso, explica todo aquello que piensa oportuno a sus lectores. Y así leemos sobre el trepang:

“El capitán tomó en la mano uno de aquellos moluscos y se lo enseñó a sus sobrinos. Este extraño habitante del mar parecía, en efecto, un cilindro, provisto, en una de sus extremidades, de un círculo de tentáculos plumosos, pero carecía de cabeza y de ojos; y su boca era una especie de agujero. Tenía doce o quince pulgadas de largo y su piel, que parecía muy resistente, mostraba a lo largo del cuerpo cavidades muy singulares, pues tan pronto se dejaban ver como se ocultaban.

Trepang

-Es una olutaria bankolungan –dijo el capitán-. Es una especie muy apreciada, y que los chinos pagan bastante cara”.

            El exotismo siempre ha sido otro de los ingredientes básicos del mundo de la aventura, por eso buena parte de las novelas de Emilio Salgari, y evidentemente Los pescadores de trepang, son compendios geográficos y de ciencias tanto natural como humana de territorios ajenos.

            Para terminar, como último constituyente de este género, la acumulación. Cierto que todo aquello que menciona Emilio Salgari es cierto, lo que hace que sea extraordinario es la sucesión de aventuras en un corto lapso de tiempo: conseguir la fortuna, perderla en el ataque de feroces caníbales, ver cómo se hunde la nave en la huida y quedar a merced de un mar embravecido, llegar al paraíso de una isla de coral que aleja todo peligro; estar a punto de caer en manos de piratas salvajes, enfrentarse a los cocodrilos, ser capturados… y todo ello en un ambiente que invade nuestros sentidos pues ahí están los árboles de la pimienta y la nuez moscada (que aromatiza de manera natural la carne del ave del paraíso, comida para los aventureros que han de cazarla ante el hambre acuciante) o las mismas aves, porque en este mundo peligroso también hay lugar para la belleza (aunque esta acabe en el espetón)

“Eran algo mayores que pichones, casi del tamaño de gallinas, con la cabeza de un amarillo dorado en la parte inferior y verde oro en la superior; el dorso era castaño con reflejos también dorados, la cola rizada de tonos multicolores, lo mismo que las alas, de debajo de las cuales les salían como una especie de borlas de fino plumón amarillo pálido con reflejos plateados. Alumbrados por los rayos del sol, que producían en aquellas soberbias tintas reflejos brillantísimos, no parecían aves, sino ramilletes de flores salpicados de pedrería”.

Ave del paraíso

Anuncios

Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura"; y, mi última publicación: "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera".
Esta entrada fue publicada en Reseñas y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los pescadores de trepang de Emilio Salgari

  1. Pingback: Emilio Salgari. Los cuentos marineros de mastro Catrame | La Mansión del Gaviero

  2. Juan Carlos dijo:

    Comencé a leer “Los pescadores de trepang” hace alrededor de treinta años en la biblioteca del internado donde terminé mi escuela secundaria. No recuerdo por que, pero tuve que interrumpir la lectura, nunca mas volví a ver el libro y siempre me quedó la curiosidad por saber como terminaba la historia. Felicitaciones por tu blog.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s