El Conde de Monte Cristo en la tierra caliente

(Necrópolis. Santiago Gamboa. La Otra Orilla. Barcelona. 2009)

Necrópolis

La literatura como metáfora de la vida, como expresión de la realidad, como metaliteratura. La realidad fundamentada en el propio desarrollo de la ficción. Santiago Gamboa cuenta en Necrópolis las historias de muchos personajes, sus vidas, incluso en sus exageraciones, que más bien son parodias –y en la parodia siempre hay un respeto o un reconocimiento del primer término en el cual todo comienza-, son relatos contados en el fondo de una ciudad sitiada. Jerusalén, la expresión del paso trascendental de la vida humana hacia lo eterno que aquí se transforma en una necrópolis. Una ciudad de los muertos, como la idílica isla posmoderna de Lost (al fin y al cabo esta novela de Santiago Gamboa bien puede entenderse desde los paradigmas de la posmodernidad). Hay un momento en esta obra en el que Jerusalén es descrita como un espacio místico en el que vibran las oraciones pronunciadas en susurros o gritos en las lenguas mediterráneas. Esas voces que vibran en Necrópolis son las de los invitados a un congreso sobre biografías, organizado por un misterioso CIBM (Congreso Internacional de Biógrafos y de la Memoria). Biografía, memoria y ficción se funden en las narraciones de las voces corales que constituyen el discurrir de la novela. En el mismo narrador cuyo protagonismo cede la voz a otros muchos.

            Especialmente, Sabina Vedovelli, una actriz porno italiana cuya visión del mundo nace desde lo más oscuro de una sociedad dominada por la droga hasta llegar a una sublimación artística de la pornografía a la manera de otros textos que, a lo largo de los últimos años se han ido publicando con las confesiones de estrellas porno como Ai Iijima (Platonic Sex), Asa Akira (Solo para adultos) o Nacho Vidal (Confesiones de una estrella porno de David Barba), por citar algunos ejemplos. El ambiente de la pornografía es uno de los rasgos que conforman la descripción del mundo posmoderno, tal y como aparece reflejado en algunos textos de Haruki Murakami, paradigma de la narrativa de la posmodernidad, como en algún otro momento he mencionado a lo largo de estas páginas.

            Especialmente, también, el caso de José Maturana, un pastor de almas en el que lo más degradado de la sociedad se une a la exaltación del espíritu en el amor al prójimo. No puedo dejar de contemplar la visión que de Jesucristo se da en esta novela con la que encontramos en algunos otros textos de la narrativa hispanoamericana, alguno de ellos muy cercano al realismo mágico, sobre todo, Siete lunas, siete serpientes (1970) del ecuatoriano Demetrio Aguilera Malta.

            Y, así, al igual que sucede en Necrópolis, no podemos dejar de ir de una referencia literaria a otra, porque esta novela es intertextualidad en toda su pureza. El protagonista es como el de La montaña mágica de Thomas Mann desde el inicio de la narración; desde él nace un estilo marcado, en algunos momentos, por la visión distorsionada de la realidad desde la debilidad provocada por la enfermedad.

            Ahora bien, el fragmento que más me interesa, ahora mismo, de Necrópolis es la historia que cuenta en el Congreso Internacional de Biógrafos y de la Memoria, Moisés Kaplan, colombiano. En sus palabras se deja ver bien a las claras cómo esa memoria y esa biografía del congreso no dejan de ser una ficción más:

Le_Comte_de_Monte_Cristo“Ah, todas las vainas bien contadas son verdaderas, ese es mi lema, pero no vaya a creer que soy arrogante; para serle sincero no sé si estuvo bien y tampoco es que me interese saberlo, a mí me gusta esa historia y por eso la cuento. No lo olvide y, si puede, cuéntela algún día. Me dará gusto encontrarla en uno de sus libros. Intentaré hacerlo, le dice, aunque creo que ya está contada, ¿no es El Conde de Monte Cristo? Ah, veo que usted es buen lector, a lo mejor el único en notarlo, sí, es mi versión de Edmond Dantès, pero hecha con la realidad”.

El Conde de Monte Cristo (1845-1846) de Alejandro Dumas, desde luego que es una novela de venganza escrita en una época tan exacerbada como es el Romanticismo francés tardío, pero también es el sueño hecho realidad porque, para su desgracia, los anhelos de muchos hombres se cumplen en la vida de Edmundo Dantès, para su desgracia, repito. Aquí está lo inquietante de una ficción como esta. Algo parecido le sucede al protagonista de “El Sobreviviente”, Ramón Melo García en cuya vida se mezcla el Romanticismo de las aventuras de Dantès con la visión, entre real y ficticia de la contemporaneidad de la violencia colombiana, a la manera de El Cártel de los Sapos (Andrés López, 2008).

            Un fragmento de esta historia de Ramón Melo García, capturado por los paramilitares, ejemplo de las injusticias de la existencia, sobreviviente a la tortura y a una muerte anunciada gracias a la intervención de un sacerdote: “Con la cuchara empezó a limar alrededor de una de las piedras del muro y vio que la tierrita caía y que era más o menos fácil abrir. Al golpear le sonó hueco y le pareció raro, porque era un sótano, así que después de la comida se la pasó dándole con la cucharita a la piedra hasta que sintió que se movía. ¿Estaré soñando?”… Y así comienza ese recorrido del nuevo Montecristo.

El_Conde_de_Montecristo

No acaban aquí las similitudes, desde luego; no las voy a enumerar, pero sí quiero referirme a un elemento ajeno a la biografía de Ramón Melo García, que también se aproxima tanto a la novela de Alejandro Dumas como a ese poder evocador que la isla tiene para el pensamiento y la narrativa de la era posmoderna (de nuevo recordemos Lost): “Esa roca en medio de la nada representaba a la perfección lo que era su vida, o su situación en la vida: un pequeño barco en medio de la tempestad, azotado por el oleaje y las tormentas. Él era, como yo, un barco pequeño. Que hubiera encontrado en ese lugar un refugio para su alma fue una gran lección, y no dudé un segundo en irme”.

Castillo_de_If

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Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura"; y, mi última publicación: "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera".
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