Amadís contra Arcaláus

Una aventura mágica.

lee-other_MerlinYa sabemos que en el mundo heroico de los libros de caballerías predomina el enfrentamiento del bien contra el mal, el cual en algunas ocasiones no duda en la utilización de la magia en su sentido nigromántico. También los auxiliares del héroe pueden usar de los encantamientos. En este sentido, tal género literario puede ser tomado como un reflejo de la importancia que adquiere la magia en la cultura cortesana de finales de la Edad Media.

            Richard Kieckhefer en su estudio La magia en la Edad Media explica este tipo de prácticas en relación al continuo choque de intereses que se producían en la corte, entre los avariciosos que querían conseguir el favor del rey, hasta los Los_trabajos_de_Hércules._Grabadoenvidiosos, para los cuales era necesario hacer caer a los encumbrados. En este panorama, la magia cobra una especial importancia, hasta tal punto que Kieckhefer afirma: “la sociedad cortesana estuvo dominada por la magia y por el miedo a esta”. El asesinato, el amor forzado, la adivinación, la curación, la protección, hasta el ilusionismo y la técnica como diversión estaban en manos de unos conocimientos que para la época resultaban oscuros; hoy los llamaríamos malas utilizaciones de la ciencia o entretenimiento, incluso superstición. Sin embargo, en los documentos de la corte francesa del siglo XIV se encuentran numerosas acusaciones de este tipo de prácticas; en el caso de la española, casi bastaría con citar el caso de Enrique de Villena.

             Este ambiente también lo encontramos en Amadís de Gaula (respecto a la magia amorosa es mucho más evidente en una obra como puede ser Clarián de Landanís, ya trataremos de esto en otra ocasión). En la corte de Lisuarte hay enfrentamientos; Arcaláus, además de nigromante es un caballero avaricioso que busca el poder, su contrapartida está en Urganda.

            Arcaláus es representado como un caballero mago que ha optado por la senda oscura pero que perfectamente puede ser definido desde los paradigmas cortesanos de finales del siglo XV: afán de poder y utilización de cualquier medio para lograrlo; también dignidad en la caída, aceptación del giro de la rueda de la fortuna, cuando es derrotado y durante unos meses vive enjaulado, más por consejo de Urganda que por decisión de Amadís, al fin y al cabo, su comportamiento con Arcaláus es un borrón en su inmaculada carrera. A no ser que el retrato que se traza de Arcaláus al final del libro IV de Amadís no sea más que una ironía, una burla de carácter antipatético; no es así como yo lo siento.

            Ese contraste entre luz y oscuridad está en el espíritu de la época, ejemplificado especialmente en el Neoplatonismo renacentista cuyas bases, en algún momento, borran las fronteras entre lo mágico y lo metafísico. Marsilio Ficino, en la segunda mitad del siglo XV traduce a Plotino y también el Corpus hermético griego atribuido a Hermes Trimegisto. Así explica Kieckhefer la magia que podemos encontrar en el Neoplatonismo renacentista

Marsilio_Ficino_grabado“Ficino y sus seguidores necesitaron defender este tipo de fascinaciones. Ficino argumentó que el propio Cristo curó a los enfermos y enseñó a <sus sacerdotes> a hacer lo mismo por medio de palabras, hierbas y piedras. ¿Debe, entonces, considerarse un escándalo que Ficino, también clérigo lo hiciera? En realidad, los magos de los Evangelios eran hombres sabios y clérigos, y fueron tenidos en alta estima. Igual que para su concepción básica de la magia, Ficino vincula sus teorías a la concepción neoplatónica de un cosmos vivo, y no siente más que desdén para quienes consideran las plantas y animales más humildes como poseedores de vida, pero niegan que el cosmos propiamente esté vivo”.

           A continuación, y en relación con todo ello, quiero hacer referencia a un episodio del Amadís de Gaula que me parece especialmente importante. Se trata del encuentro primero del héroe con el mago, en un principio un caballero felón más de los que aparecen en el recorrido por las florestas de la aventura.

            Todo comienza en el capítulo XVIII, después de que haya vencido a unos caballeros (Angriote y su hermano) que guardaban un paso, Amadís es conducido por el enano Ardián hasta el castillo de Valderín y allí la culminación de la aventura será en el capítulo XIX del Libro I presentado con el sugerente título de “Cómo Amadís fue encantado por Arcaláus el Encantador porque él quiso desencantar y sacar de prisión a la dueña Grindalaya y a otros, y cómo escapó de los encantamientos que Arcaláus le había hecho”.

           Arcano_del_tarot_el_ahorcado Amadís, guiado por Ardián entra en el castillo de Valderín y allí permanecen hasta que comienza a anochecer, sin que aparezca nadie. Es justamente cuando se acerca la oscuridad cuando Amadís encuentra unas tenebrosas escaleras que descienden a un lugar que para Ardián es espantoso; para el caballero, sin embargo, son un espacio más de su topografía aventurera; así que desciende. Escucha voces de dolor y se topa con unos crueles carceleros a los cuales vence. Es conducido hacia las mazmorras de las que provienen los quejidos donde ve a una dueña que una vez alumbrado el lugar es descrita así: “con una gruesa cadena a la garganta y los vestidos rotos por muchas partes, que las carnes se le parescían”. Amadís se tropieza, de esta manera, con uno de los destinatarios habituales de las aventuras caballerescas, las mujeres; aunque, a la vez, en este ambiente comienza a perfilarse un contenido alegórico –el encuentro del cuerpo con el alma- presente a lo largo de este episodio.

           Cuando Amadís sale de las celdas con la dueña ve a Arcaláus, acaba de llegar al castillo de Valderín, que es el suyo; y lo primero que ha hecho ha sido colgar al enano Ardián de esta guisa: “por la pierna, de una viga y debajo de él un fuego con cosas de malos olores”.

           Oscuridad, dolor, fuegos apestosos, tal es el ambiente que anuncia al caballero nigromante, aunque esto se hará evidente un poco después.

Edward_Burnes_Jones._Vidriera            Comienza el enfrentamiento entre Amadís y Arcaláus, y como éste lleva lo peor de la justa, va retrocediendo hasta una sala de su castillo y Amadís “poniendo el escudo ante sí entró con él, y alzando la espada para herirlo, perdió la fuerza de todos los miembros, y el sentido, y cayó en tierra tal como muerto”. Arcaláus despoja a Amadís de su armadura, pues quiere presentarse ante la corte como su vencedor, ya que así conseguirá la fama de haberle derrotado. Dispone, y de tal manera se lo ordena a su esposa, que Amadís sea dejado allí mismo hasta que su vida se consuma. Pero ella no es como su marido, por ello consiente en lo que va a suceder: “entraron por la puerta del palacio dos doncellas y traían en las manos muchas candelas encendidas y las pusieron a los cantos de la cámara donde Amadís yacía”. Una de ellas saca un libro de una arqueta que consigo llevaba, comienza a leer en voz alta, algunas voces le responden y poco a poco éstas van aumentando hasta parecer cientos y “entonces vieron cómo salía por el suelo de la cámara rodando un libro como que viento lo llevase, y paró a los pies de la doncella; y ella lo tomó y lo partió en cuatro partes, y fue a quemarlas en los cantos de la cámara donde las candelas ardían” y así Amadís tornó en sí.

            Dos libros. El que lee la doncella y el que surge del suelo. Uno beneficia al héroe, en el otro radica el poder maléfico de la sala. No serán estos los únicos libros con estas características que aparezcan en el Amadís de Gaula. Mucho después, en el capítulo LX del Libro Segundo, Urganda necesita hablar en secreto con Oriana, así que “sacó un libro tan pequeño que en la mano se encerraba” y al leer hizo que todas las gentes que allí cerca estaban quedasen dormidas tan profundamente que nada podían escuchar.

            Tres libros, evidentemente mágicos, como los grimorios que pueden tener virtudes o hechizos en su misma imagen, aunque requieren de la palabra leída o pronunciada para manifestar su poder –al menos en el caso de aquellos que son utilizados por Urganda y las doncellas que ella ha enviado a salvar a Amadís del encantamiento de Arcaláus.

            Imagen en el grimorio nigromántico, la palabra en la magia benéfica. El libro puede ser considerado como algo mágico per se (un breviario como los de las reinas Isabel o Juana, y otros tantos, bien podrían ser comparados al misterio contenido en una catedral gótica). El libro como objeto mágico es un rasgo más de la época en la que es redactado el Amadís de Gaula. ¿Por qué, sino, se quemaron los libros escritos en árabe sin llegar a saber qué contenían? ¿Por la ignorancia? También, un par de siglos después sufrirían las llamas de la incomprensión los ejemplares que enseñaron a don Quijote a ser caballero andante.

Santo_Domingo_y_los_albigenses-detalle           Libros malditos o libros sagrados, de un modo u otro, poderosos pues, al fin y al cabo, la cultura mediterránea, griega o monoteísta (sea musulmana, judía o cristiana) se mantiene viva desde la palabra escrita.

            La culminación del sentido alegórico de esta aventura llegará un poco después, cuando Amadís, restablecido, vuelve a descender a las mazmorras para conducir a los prisioneros de las tinieblas hasta la luz. Y así dicen los prisioneros que han sufrido la tortura de la oscuridad de Arcaláus: “¡Ay, caballero, bienaventurado, que así salió nuestro Salvador Jesucristo de los infiernos cuando sacó sus servidores; Él te dé gracias por la merced que nos haces”.

            Esta es la voz que clama entre los dolientes liberados.

Jesus_descendio_a_los_infiernos“Así salieron todos al corral, donde, viendo el sol y el cielo, se hincaron de rodillas, las manos altas, dando muchas gracias a Dios, que tal esfuerzo diera a aquel caballero para sacarlos de lugar tan cruel. Amadís los miraba teniendo muy gran duelo de verlos tan maltrechos, que más parecían en su semblantes muertos que vivos”.

Anuncios

Acerca de lamansiondelgaviero

Escritor y amante de la literatura. Obras publicadas en kindle: "Realismo mágico y soledad, la narrativa de Haruki Murakami", "Castillos entre niebla", "Amadís de Gaula, adaptación", "El tiempo en el rostro, un libro de poesía", Álvaro Mutis, poesía y aventura"; y, mi última publicación: "Edición y estudio de Visto y Soñado de Luis Valera".
Esta entrada fue publicada en Haruki Murakami y Literatura Japonesa y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s