Meditar, un viaje hacia la iniciación

(Sobre Meditar. Por qué y cómo. Hacia la vida iniciática. Karlfried Graf Dürckheim)

“La respuesta a la pregunta del ¿Por qué meditar? es: el viaje a lo iniciático. Esta respuesta hace de la íntima unión con el Ser divino inmanente a la esencia del hombre el centro de la vida humana. La finalidad de todo ejercicio es percibirlo y dar testimonio de Él en la vida cotidiana” Zafu-e-incienso-Antonio-Joaquín-GonzálezNacido en Munich en 1896 (murió en 1990), Karlfried Graf Dürckheim, como tantos millares de su tiempo, vivió directamente, pues participó en el frente, la I Guerra Mundial; pertenece, por lo tanto a esa generación de pensadores alemanes marcados por la brutalidad de una guerra de trincheras y destrucción, experiencia que marcó su visión del Ser Humano. El abanderado de esta época, sin duda, es Ernst Jünger. Dürckheim fue diplomático en Japón entre 1937 y 1947, años, desde luego, sumamente comprometidos políticamente, tanto que acabaría siendo encarcelado por orden del mando del ejército de ocupación, autoridad suprema en Japón en la década posterior a la derrota de 1945. Así pues, conoció directamente la cultura japonesa, la cual será una de las constantes en su obra: Japón: la cultura de la quietud, Hara. Centro Vital del hombre; El zen y nosotros; Meditar-Antonio-Joaquín-GonzálezLa gata prodigiosa … En ellas nos encontramos un análisis especialmente dedicado al ciudadano occidental, tanto de la meditación za-zen como de otras prácticas que, utilizando lo físico, trascendentalizan la disciplina. Es muy conveniente la lectura de Durckheim junto a la de otro autor alemán, Eugen Herrigel (El zen en el arte del tiro con arco) y, por supuesto, las nunca bastante alabadas obras de Daisetz T. Suzuki (sobre todo El zen y la cultura japonesa).

En Meditar. Por qué y cómo. Hacia la vida iniciática, por otra parte, se hace evidente la tradición cristiana en la que se formó el autor; de ahí esas referencias continuas a la búsqueda del Maestro Interior o del Ser manifestado en la Luz Crística que subyace en el interior del ser humano.

humo-Antonio-Joaquín-GonzálezA partir de 1950, Karlfried Graf Durckheim desarrolla su Escuela de Terapia Iniciática en el Centro de Todtmoos-Rütte en la Selva Negra. En los últimos años de su vida fue catedrático de Psicología y Filosofía en la Universidad de Kiel. Esta preocupación por la psicología trascendental e iniciática se hace evidente en la búsqueda del Ser esencial que continuamente se manifiesta en las palabras de este libro. Valga como ejemplo

“Cualesquiera que sean los poderes de destrucción que avanzan hoy hacia nosotros, desórdenes sociales, hundimientos económicos, destrucción atómica de la tierra, el SER divino, inaccesible a todas las catástrofes, espera que cada hombre lo descubra como su núcleo indestructible. Siempre que un hombre despierta al Ser Esencial y se compromete en el camino, el germen del SER divino que nace en una persona que llega a su madurez ilumina y transforma todo cuanto le rodea, sin que ningún desastre pueda extinguir su luz”. 

Karlfried-Graf-Durckheim-Antonio-Joaquín-GonzálezEl fin fundamental de la meditación es acceder al ser interno, experimentar al otro que es uno mismo. Se trata de un camino de liberación, ajeno a lo social, a lo político. Es la liberación de la esencia del uno mismo mediante el cambio radical en la forma de mirar lo profano. Ese camino conduce tanto a la manifestación del Ser como a la toma de conciencia de la luz de Cristo que es la luz de lo Absoluto, la chispa divina que, en su manifestación de la inteligencia, robó Prometeo a los dioses, o el soplo divino que transformó el barro modelado en hombre, o la fruta tomada del Árbol de la Ciencia gracias a la cual el animal devino en humano.

Por eso, la vía iniciática de contacto con el ser concluye en un punto ajeno a la humildad, por mucho que este sea uno de los principios morales que orienten al buscador en el recorrido de la Senda. Durckheim lo expresa en estas palabras: “del progreso iniciático nace una humildad totalmente distinta del sentido de la propia pequeñez en el seno del cosmos explorado, porque la realidad de una infinita grandeza se manifiesta a la nueva consciencia”.

Maestro-forjador-de-espadas-japonés-Antonio-Joaquín-GonzálezLa meditación es silencio, calma, recogimiento e interiorización, búsqueda de la oculta ruta que lleva al acceso a la trascendencia. La meditación puede encontrar uno de sus asideros en el análisis, en la espera del entendimiento profundo del contenido de un texto que se considera sagrado, y aquí lo sacro es aquello que el meditante considera como tal, porque son tantas las vías de manifestación del Ser, sea la Belleza, la Sabiduría o la Fuerza. La meditación también es movimiento, dedicación plena a un arte, la búsqueda de la maestría, de la perfección técnica. El autor nos hace ver cómo en un taller donde trabaja un artesano viejo se respira una atmósfera especial, la evidencia de algo diferente al espacio, al tiempo, a lo físico, en definitiva, la manifestación de algo trascendente, pues “el patrono de una profesión es quien acompaña al hombre en el ejercicio de su oficio y le protege en la desgracia”.

En realidad, la meditación viene a ser un instrumento fundamental en el acto que es la vida en plenitud desde una revolución total de la consciencia, desde una mirada distinta de la realidad, percibida por el iniciado desde unas sensaciones diferentes a las del hombre profano.

¿Cómo es el territorio al que conduce la meditación? Cuando ésta lleva por el camino iniciático y no se queda en una mera práctica de aquietamiento psíquico y físico (aunque estos también tengan su importancia), la meditación conduce a un paisaje de lo Absoluto, de plenitud de sentido y amor expresado en la Fuerza, el Orden y la percepción de la Unidad Universal, o, lo que es lo mismo, la manifestación de la Fuerza, la Sabiduría y la Belleza. Esta es la triple expresión del Ser que puede ser la conciencia, el ser sobrenatural divino que subyace en el ser humano, en un interior que no tiene por qué ser físico, o el Maestro Interior (al cual Durckheim dedicó un hermoso libro). Ser Sobrenatural, Crístico y también Ser Esencia, el Yo más puro, que es el Espíritu del Hombre emanado de lo más sagrado y sagrado en sí mismo. Esta es la Dignidad del Hombre de la que hablaba Pico della Mirandola; una dignidad que no puede ser ensuciada ni en contacto con lo más abyecto porque es pura luz.

La meditación va encaminada a poner el auténtico yo en el lugar que le corresponde; se trata de una vía iniciática cuya finalidad no es la destrucción en el vacío, sino la plenitud. No es un periplo fácil, desde luego, ni puede asegurarse que tenga un final, pues es perpetuo caminar. Así sucede también con la semilla que ha de romperse para así transformase en algo radicalmente distinto, que ya estaba en sí misma y que sigue siendo su ser, más fuerte y lleno de experiencia, pero ella misma. Así, el paisaje al que llega el meditante está regido por los principios de conocimiento y Libertad.

El hombre profano está dirigido por poderes ajenos, abandonarlos es lograr la libertad, pero también es perder la seguridad; por eso el camino iniciático es peligroso, aunque siempre en su recorrido el que transite por él será guiado por las fuerzas de lo trascendente que nunca han de abandonarlo, por oculta que permanezca su luz. Tanta es la libertad, que el meditante ha de ser capaz de dejar atrás hasta la herramienta que él consideraba como definidora de su ser humano, la conciencia racional. Ante ella, la conciencia iniciática está regida por la intuición que, al fin y al cabo, es un saber que va más allá del saber puesto que alcanza lo inconsciente y no se queda en las limitadas paredes que encierran la biblioteca de lo racional.

El reconocimiento que supone la llegada de la certeza del Ser Interior viene dado de la Revelación, pues “el contacto y la vida iniciáticos son el resultado de intervenciones y golpes del destino, así como el fruto de un incansable trabajo”. Después de tal Revelación no queda ninguna incertidumbre que haga vacilar, pues la experiencia mística es como el horno y el yunque que transforma el metal. El hombre iniciado, sin embargo, no tiene por qué ser un místico alejado de su mundo y de su ser, no pierde su ser esencial sino que lo integra a su persona.

Para el hombre iniciado, las circunstancias adversas son un instrumento de crecimiento, de progreso, sobre todo cuando al sufrimiento, que a diferencia del dolor puede ser evitable, se responde desde una firmeza que llegará a estar más allá del dolor y desde el heroísmo que se encuentra en la valentía interior.

Esta epopeya tiene su razón de ser en que para llegar a la luz absoluta hay que pasar por las tinieblas, o por una oscuridad que bien puede ser el descubrimiento, reflejado en el sufrimiento, de la ausencia de contacto con el ser esencial. El camino iniciático va hacia el Ser Esencia, que trasciende el mundo entendido desde la objetividad de la razón; se trata de recorrer un sendero interior, aunque en ese itinerario no sólo es el yo lo que cuenta, también es fundamental el tú, pues “todo encuentro auténtico del hombre, todo lo que posee una forma, le atrae y le habla, tiene la calidad de un tú. Cuanto más profundo sea este tú, con mayor fuerza se expresa a través de él su Ser esencial”.

Desde lo más profundo de su Ser, el hombre tiene dos tareas: ordenar el mundo en que vive para que éste sea cada vez más la expresión directa de los rasgos que definen lo absoluto (Belleza, Sabiduría, Fuerza) y la otra, más propia, pues atañe al sí mismo; madurar en el camino interior para dar testimonio del Ser Esencial, que no le es ajeno sino una manifestación que le rodea y de la que, desde su individualidad esencia, forma parte. Para alcanzar ambas obligaciones, el hombre iniciado –aquel que ha descubierto por propia experiencia la luz crística de su interioridad- ha de osar dar el salto hacia un vacío que no es un abismo sino el Todo.

publicaciones-Karlfried-Graf-Antonio-Joaquín-GonzálezEl hombre iniciado, aquel que ha sido objeto de la revelación trascendental, descubre el sentido profundo de las liturgias tradicionales y así recupera el sentido mistérico del hombre pre-racional, aquel que habita una naturaleza armónica que divide la esencia de lo humano entre el yo físico y lo demás como territorio ajeno. Este paso hacia lo trascendental es sumamente importante para el hombre occidental, el cual vive una gran tragedia, porque en ella radica también su grandeza. Esa gran tragedia está en su capacidad para razonar a la hora de explicar la realidad centrada exclusivamente en la forma; su capacidad de producir, desde la eficacia y el rendimiento, que le ha hecho dejar atrás la calidad de lo experimentado, en pos de la cantidad también forma parte de su gran drama. Esa indagación centrada exclusivamente en lo intelectual como herramienta para explicar el mundo que habita, le lleva a sumergirse más y más en la sombra, que, al fin y al cabo, es la materia cuando pierde la conciencia de su ser espiritual. La sombra está en la negación de lo natural, en la avidez, en la ignorancia, en la amargura de reconocer que ha pasado la existencia sin vivirla, en la represión de los sentimientos y de la sensorialidad que conduce a la desarmonía con la que el hombre occidental discurre por la vida. La vida sentida exclusivamente como eficacia, trabajo continuo, respeto a las leyes, sumisión al mundo del padre o del Estado. Esto también es la sombra.

El principal instrumento del que dispone el ser humano para desatar esos lazos que le unen a la sombra es la meditación, también entendida como búsqueda de la sencillez, de la sabiduría, del reconocimiento de lo que uno es para alcanzar el único perdón que vale, el perdón del uno mismo. También la meditación puede ser entendida como un descubrimiento de la capacidad creadora que similar a un esplendor yace en el interior de todo ser humano.

Toda creación exige el vacío logrado desde la tranquilidad interior y viva, meta de la auténtica meditación. En el vacío comienza a hablar aquello que no puede ser formulado por las palabras. Es sólo en el vacío donde puede surgir la voz de la propia individualidad que participa directamente del Ser Esencial, la energía sobre la que se fundamenta la vida. Un vacío que no es la nada, sino la libertad absoluta sin las fronteras del espacio y el tiempo. Esa libertad absoluta es precisamente lo que hace que el hombre iniciado sea incómodo para los demás, porque en él, aunque respete las reglas que rigen la existencia en sociedad de los ciudadanos, hay un alejamiento frío de aquello que no contribuye a encadenar al hombre a la que bien podríamos denominar como burocracia de la libertad o necesidad de buscar el sentimiento de ser libre. Esta incomodidad que nace en la presencia del hombre iniciado encuentra un cierto paralelismo en la rebeldía del pre-iniciado, con la diferencia de que ésta no es constructiva.círculo- enso-Antonio-Joaquín-González

Cruz
Ante una línea de horizonte
que es lo que llamamos vida,
en la vertical me asiento
del árbol que asciende hacia los cielos
y hunde sus raíces en lo más profundo.
Me alimento de luz,
también de la humedad oscura de la tierra;
pero estoy mirando
hacia un infinito que nunca se alcanza,
horizonte de extremidades extendidas
que abarcan la materia
para cerrarse en un abrazo,
círculo, sueño, vida,
todo, mirada, sensación…
La nada que respiro
es espíritu y cuerpo
comulgando en una mente
diáfana del centro de la cruz.

Publicado en Espiritualidad | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

DOJO KUN

Principios del Karate Kyokushin del Maestro Oyama

(Este artículo se ha publicado en la revista Kanku. Kyokushin-Kan, del Club Deportivo Karate Kan de Zaragoza. Si está interesado en verla completa o en descargarla gratuitamente:

http://issuu.com/antoniojoaquin/docs/revista_kyokushinkai_2015

https://www.dropbox.com/s/fwz6vvuosqwb3g5/Revista%20kyokushinkai%202015.pdf?dl=0)

Dojo-Kun-Antonio-Joaquín-GonzálezToda asociación que nace con la voluntad de procurar el desarrollo del ser humano en su totalidad se plantea una serie de principios que guíen a la persona en ese camino tan valioso como es el del crecimiento interno. Casi podría decirse que estos códigos son tan antiguos como la civilización. Algunos se preocupan por reglamentar las relaciones entre los miembros de una comunidad, persiguiendo la idea de justicia correspondiente a la época en la que se ha procedido a su codificación (el Código de Hammurabi podría ser uno de los ejemplos más antiguos a los que hacer referencia), otros reglamentan las relaciones del acólito con su dios y otros pretenden marcar las normas que rigen el comportamiento de una determinada clase social. Entre estos últimos se encuentran los variados escritos o tradiciones orales que dirigen la vida de la clase guerrera japonesa (también existieron entre los caballeros cristianos, para los javanmard persas e incluso entre las asociaciones de las distintas culturas precolombinas). El Bushido es palabra procedente de la unión de dos conceptos, Bushi, o samurái, y do, camino en el sentido de recorrido vital hacia la perfección del ser interior. Es interesante destacar ahora la presencia de Michi, sinónimo de do en los Dojo kun del maestro Oyama.

Las circunstancias creadas por el devenir de la Historia van cambiando, y con ellas la mirada del ser humano tanto hacia su interioridad como hacia la relación con el otro. En el caso japonés se produce un cambio fundamental hacia finales del siglo XIX, con el comienzo de la Era Meiji (1868-1912) que abrió las fronteras del Imperio al exterior, hacia el desarrollo de la potencia que en la actualidad es Japón.

El Bushido, en los diversos tratados que lo ponen por escrito a lo largo de los siglos XVI a XVIII, se preocupa fundamentalmente de formar el espíritu de una clase guerrera desde la disciplina de la aceptación del servicio. Aunque esto no es exacto, casi podríamos decir que algunas cartillas de adoctrinamiento son manuales para el perfecto funcionario armado.

En 1905, Inazô Nitobe (1862-1933) escribe Bushido, el alma de Japón; en esta obra, el concepto de lo Marcial cambia radicalmente. Ya no es el servicio a la tiranía, sino la reglamentación de la vida desde unos fundamentos morales como son coraje, rectitud, cortesía, sinceridad, honor, lealtad hacia la esencia de la persona, propia o ajena. Así se inicia un humanismo de la vía marcial que seguirá progresando con las artes de combate desarrolladas en la modernidad. Jigorô Kanô había planteado ya su idea en Kôdôkan, escuela para el estudio del camino, en 1882, y esta es la base del judô. Gichin Funakoshi crea el modelo del karate Shotokan a partir de 1922 cuando publica su primer libro Ryu Kyu Kempo Tode. O Morihei Ueshiba, fundador del aikido. A partir de la década de 1930 también se produce una revisión de la historia de los principios del Bushido y de los samuráis. Hay que destacar aquí la novela de Eiji Yoshikawa (1892-1962) Musashi, publicada por entregas a partir de 1935. En ellas se relatan las aventuras de uno de los más importantes hombres de espada del siglo XVII, Miyamoto Musashi, autor de un texto básico para el conocimiento de las artes marciales como es el Libro de los cinco anillos. El maestro Masutatsu Oyama conoció en torno a 1950 a Eiji Yoshikawa y los preceptos que encontramos en sus obras están presentes, de alguna manera, en la elaboración de los Dojo Kun que reglamentan el comportamiento de aquel que quiera comprometerse y progresar en la vía que es el Karate Kyokushin.

Dojo Kun

1.- Dedicaremos todo nuestro esfuerzo al desarrollo espiritual, intelectual y físico.

2.- Nos mantendremos alerta en la búsqueda del verdadero camino del arte marcial, así como en las enseñanzas de nuestros maestros.

3.- Buscaremos con gran vigor cultivar un espíritu de abnegación.

4.- Observaremos las reglas de la cortesía, el respeto a nuestros superiores y nos abstendremos de la violencia.

5.- Nunca olvidaremos la verdadera virtud de la humildad.

6.- Nuestros únicos deseos serán buscar la sabiduría y la fuerza física y mental.

7.- A través de la disciplina del Karate Kyokushin buscaremos el completo y verdadero significado del CAMINO.do-kanji-Antonio-Joaquín-González            Aunque en próximos artículos analizaremos los principales temas que contienen estos fundamentos, no estaría de más que los enumeremos, porque en ellos está la línea que separa una pelea callejera de lo que es realmente la evolución en el transcurrir del camino: reconocimiento de los tres pilares sobre los que se asienta la condición humana (espíritu, mente y cuerpo), la práctica del arte marcial como un Camino que enraiza en las enseñanzas de los maestros, la abnegación como entrega y esfuerzo, la cortesía, el respeto, el querer apartarse de la violencia gratuita que animaliza al hombre y la búsqueda de la sabiduría y la fuerza tanto física como mental.

Publicado en Karate | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Filosofía oculta y surrealismo

 Historia de la filosofía oculta de Alexandrian

Sarane-Alexandrian-Antonio-Joaquín-GonzálezSarane Alexandrian nació en Bagdad en 1927 y murió en Ivry sur Seine en 2009. Llegó a ser uno de los más importantes intelectuales del Surrealismo de cuyo creador, André Breton, fue secretario. Su compromiso con la estética surrealista se prolongó hasta sus últimos momentos. Entre sus obras hay que destacar especialmente dos: Historia de la literatura erótica (1989) e Historia de la filosofía oculta (1983).

Historia de la filosofía oculta es un buen instrumento para acercarse al conocimiento general del ocultismo. En sus páginas conocemos los principios básicos de la gnosis, la cábala, la aritmosofía, alquimia, diversas artes adivinatorias, la medicina hermética y la taumaturgia, con un capítulo final dedicado a la magia sexual. En los diversos capítulos, y prácticamente en orden cronológico, Alexandrian traza la línea de transmisión del hermetismo desde sus orígenes míticos hacia Grecia, con un interés posterior, muy marcado, por el resurgimiento de la filosofía oculta a partir del siglo XVIII con las enseñanzas de Martines de Pasqually.

Alexandrian considera que el pensamiento mágico, base del ocultismo, es un instrumento fundamental en la reparación del yo, en la búsqueda de una liberación y libertad que es base de la estética surrealista. En esa indagación en lo más profundo de lo humano, el surrealismo se acerca a principios que también están en los sistemas de comunicación mágica, entendida la magia como un estadio presimbólico del pensamiento. Ahí está la escritura automática y la elaboración de los símbolos oníricos.

Desde la cultura occidental contemporánea se han producido diversos acercamientos al pensamiento mágico que sustenta la filosofía ocultista. El primero de ellos desde el exotismo que llama la atención por lo otro al que no se respeta en su propia esencia. El análisis de Alexandrian busca el reconocimiento del pensamiento mágico que marca la filosofía oculta tradicional y para ello se aleja de toda visión exótica en pos de una historia del ocultismo occidental.A-Bretón-Heinrich-Antonio-Joaquín-González            Los datos contenidos en esta obra son fruto de un arduo trabajo emprendido hacia 1948, cuando el autor comenzó a inventariar los textos inéditos del Fondo Paulmy del Arsenal de la Biblioteca Nacional de Francia, empeñado, sobre todo, en la búsqueda de una “comprensión lúcida de lo incomprensible”.

No deja de ser curioso, al menos en un principio, esta relación de un surrealista con la filosofía ocultista. Alexandrian nos recuerda en su libro cómo en 1929, en el Segundo manifiesto del Surrealismo, André Breton defendía su misión estética relacionada plenamente con el pensamiento marxista, materialista y ateo. Sin embargo, en ese mismo manifiesto menciona a Cornelio Agrippa, al cual perfectamente podríamos señalar como origen del ocultismo occidental moderno. Para André Breton es asimilable la poesía a una especie de alquimia mental, la cual está representada en la metáfora surrealista que va más allá de la realidad hacia un significado trascendental.

La metáfora surrealista es hermética, su simbolismo, por tanto, es elaborado y, a la vez, busca cortar toda relación con la razón; entendida esta última en el sentido omnipotente que se le da a esta herramienta desde el racionalismo hasta su culminación en un cientifismo materialista y ajeno a los valores de lo propiamente humano (más allá de lo físico y lo químico).

Papus-Antonio-Joaquín-González            La línea histórica del ocultismo que sigue Alexandrian en este libro comienza con la Gnosis del siglo I d.C., como una reacción ante un cristianismo que atenta contra los principios tradicionales de la religión pagana mistérica. Este desarrollo cronológico se vería continuado en los textos de los grimorios medievales falsamente atribuidos a personalidades relacionadas de un modo u otro con el cristianismo: el rey Salomón, Alberto Magno, Honorio III papa o el monje ficticio Basileus Valentinus. El siguiente paso en la pervivencia del saber tradicional es la cábala del siglo XV mediante la cual se busca la conciliación del judaísmo y del cristianismo para encontrar el libro perdido de Adán, que es la palabra mágica de la creación. El momento culminante de este desarrollo llega en 1533 con la Philosophia Occulta de Heinrich Cornelius Agrippa von Netteischeim.

La filosofía oculta es ajena a los cauces oficiales de la cultura y se desarrolla fundamentalmente organizada en grupos independientes nacidos alrededor de la figura de un maestro, la Hermandad de la Rosa Cruz es una de las primeras manifestaciones en este sentido; otra será la Francmasonería desde Elias Ashmole (segunda mitad del siglo XVII) y desde el Libro de las Constituciones masónicas de James Anderson en 1723. El ocultismo llegará a otro de sus momentos álgidos en la segunda mitad del siglo XVIII, en fechas próximas a la Revolución Francesa, con la figura central de Martines de Pasqually y sus continuadores, tanto Willermoz, cabeza del Régimen Escocés Rectificado, como de Louis Claude de Saint-Martin. Lo siguiente será en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX con nombres como Fabre d’Olivet, Wronski, Eliphas Lévi, Saint Yves d’Alveydre, Stanislas de Guaita y Papus.Louis-Claude-de-Saint-Martin-Antonio-Joaquín-González

Publicado en Espiritualidad | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

Veinticinco Aniversario del Curso de Iaido y Kendo de Zaragoza

(Kajuki-Kanku-Asociación Kendo de Zaragoza)

Kendo_foto_Antonio_Joaquín_GonzálezDicen que el espíritu del samurái ha de ser como la profundidad del océano; en plena quietud, aunque en la superficie, las aguas se agiten en la mayor de las tempestades. En tal afirmación están implícitas la respiración en un proceso similar al de la meditación y la práctica marcial de la espada, un perpetuo caminar por el filo de la vida y la muerte, ambas entendidas en su trascendencia. Nadie piense que el practicante del arte marcial va buscando aquellos momentos en los que sus conocimientos se pongan en práctica. El desenvainar la espada es mucho más que eso.kendo_collage            ¿A qué fin estas palabras?

Pues, están ahí porque algunas veces hasta las más profundas aguas se mueven y esto puede ser para bien.

Sensei_Emilio_Gomez            Acabo de llegar de la primera jornada del Cursillo que cada año se celebra en Zaragoza, bueno, ahora en Huesca, dirigidas, en un principio por el sensei Emilio Gómez, ahora también, en iaido con el sensei Juan Tormo y por el que considero mi maestro en el camino de la espada, que es el de la vida, el sensei Antonio Gutiérrez. Por supuesto habría que mencionar a los que también compartieron el lugar del shomen y transmitieron sus conocimientos con la generosidad que les caracteriza desde hace años: Pepe Gil, Jesús González y Agustín de Miguel.

En efecto, desde el primer momento las aguas más profundas comenzaron a bullir para mover sentimientos, amistades, lugares, caras y nombres que no estaban perdidos en la memoria.

Es difícil explicar, para quien no lo haya sentido por haber estado allí, la atmósfera tan especial que se respira en un lugar como este y en tal circunstancia.kendo_2

Fue en la residencia y pabellón deportivo del IES Pirámide de Huesca; igual que en un tan lejano, pero tan presente 1991, en el dojo Kajuki de Zaragoza. Desde 2008 estas reuniones se vienen celebrando en Huesca.

No tuve oportunidad de estar en el primer cursillo impartido por el sensei Emilio Gómez en Zaragoza en 1990; asistí a unos, la vida me separó de otros.

Para mí, hoy es un motivo de orgullo, alegría y emociones el haber vuelto a participar en este encuentro en el que sólo los corazones han brillado más que las espadas.

            Domo arigatou gozaimashita y muchas felicidades por haber llegado a este 25 aniversario.

Nos vemos en el próximoSensei_Antonio_Gutierrez

Publicado en Eventos | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

MASUTATSU “SOSAI” OYAMA

El origen del Karate Kyokushin

 (Este artículo se ha publicado en la revista Kanku. Kyokushin-Kan, del Club Deportivo Karate Kan de Zaragoza. Si está interesado en verla completa o en descargarla gratuitamente:

http://issuu.com/antoniojoaquin/docs/revista_kyokushinkai_2015

https://www.dropbox.com/s/fwz6vvuosqwb3g5/Revista%20kyokushinkai%202015.pdf?dOyama-Antonio-Joaquín-González

 Masutatsu Oyama nació el 12 de julio de 1923 en la Corea que había sido anexionada al imperio japonés (desde 1910 hasta 1945). Todavía niño fue enviado con su hermana a Manchuria (también territorio japonés desde septiembre de 1931). Allí, con nueve años, comenzó a practicar Kempo Shaku Riki (estilo de boxeo chino de las dieciocho técnicas) con el maestro Yi, trabajador en la granja de su hermana. A los doce años regresó a Corea y siguió su formación marcial en Taiken (o Chabi, una combinación de kempo y jiujitsu).

En marzo de 1938, Masutatsu Oyama llega a Japón, alistado en la Escuela de Aviación del Ejército Imperial en Yamanashi. Es en esta época cuando cambia su nombre de nacimiento (Choi Young Eui) por el japonés con el que es conocido.

Entró en contacto con el karate que, a partir de 1922, había comenzado a difundirse desde Okinawa gracias a la labor del maestro Gichin Funakoshi (1868-1957). Masutatsu Oyama empezó a entrenar este estilo, Karate Shotokan, en el Dojo de la Universidad de Takushoku. A los diecisiete años ya había obtenido el segundo dan y a lo veinte poseía el cuarto. A la vez, por este tiempo, también dedicó sus esfuerzos al estudio del judo. Durante dos años siguió las prácticas marciales de la Escuela Butokukai (Dai Nihon Butokukai, establecida en 1895, se prolongó hasta que fue prohibida por el ejército de ocupación estadounidense en 1945).

Sosai-Oyama2-Antonio-Joaquín-González            Terminada la guerra, Masutatsu Oyama continuó su entrenamiento con el maestro So Nei Chu, de origen coreano, que era conocido por su gran fuerza física y espiritual, discípulo directo y sucesor del fundador de la escuela de karate Goju Ryu, el maestro Chojun Miyagi. Fue So Nei Chu quien sugirió a Oyama que se retirase a la montaña de Minobu para seguir el camino del sugyosha (el que busca el conocimiento marcial). Así lo hizo. Masutatsu Oyama permaneció durante catorce meses aislado, en un principio acompañado por otro estudiante que se retiró, incapaz de resistir la dureza del entrenamiento.

No le fue posible prolongar su aislamiento tanto tiempo como hubiese deseado. Así, en 1947, Masutatsu Oyama se presentó al Encuentro Nacional de Artes Marciales en Kyoto y quedó campeón en Karate. No estaba satisfecho, sin embargo, con su progreso. En un principio había pensado que su formación en la montaña se alargase durante tres años; por ello, cuando surgió la oportunidad volvió a recluirse en Kiyozumi. Allí siguió una férrea disciplina que incluía meditaciones en las cascadas de agua helada (Misogi, un antiguo ritual sintoísta) y prácticas de más de doce horas. Aquella experiencia, evidentemente, trascendía lo físico. Así permaneció durante dieciocho meses.

Alrededor de 1950, Masutatsu Oyama comenzó a mostrar su destreza y fuerza combatiendo con toros que iban a ser sacrificados en el matadero. En los años siguientes presentó su estilo de karate, denominado Oyama Ryu Karate Jitsu, en diversas exhibiciones que lo llevarían hasta Estados Unidos. Combates continuos en los que resultaba vencedor por la aplicación casi exclusivamente de la técnica de puño, siguiendo la práctica tradicional del Ichi geki hissatsu –un golpe, una vida-.

oyamayamaguchi-Antonio-Joaquín-González            A finales de la década de 1950, Oyama, defendiéndose contra un atacante armado con un cuchillo, le fracturó el cráneo de un golpe. La justicia consideró el hecho como un homicidio involuntario y fue exculpado por haber actuado en defensa propia, sin embargo, el suceso le provocó una profunda reflexión sobre la capacidad del karate para causar la muerte.

Sosai Oyama abrió su primer dojo en Tokio en 1953. Pese a la severidad de su entrenamiento –pues se combatía a contacto pleno, jissen kumite-, en 1957 ya practicaban en su escuela unos setecientos estudiantes. En 1958 publica su primer libro ¿Qué es el karate? que fue un gran éxito de ventas. Su estilo estaba marcado por una evolución continua, buscando la máxima eficacia en el combate real. El primer dojo de este estilo fuera de Japón comenzó su trayectoria en 1957 en Hawaii, bajo la responsabilidad de Bobby Lowe.

La historia oficial del Karate Kyokushinkai comienza en junio de 1964 con la apertura de la primera sede de carácter internacional.

Sosai Oyama falleció el 26 de abril de 1994 dejando un importante legado, fundamental para el desarrollo de las artes marciales.maestro-Antonio-Joaquín-González

Publicado en Karate | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

El secreto de sus ojos

(Película argentina dirigida por Juan José Campanella, 2009)

ojos-Antonio-Joaquín-González ¿Cuál es el secreto de sus ojos? ¿De quién son los ojos? Son los del asesino, que mira obsesivamente enamorado en las fotografías, a la que luego será su víctima; son los de Benjamín Expósito que repite una mirada similar hacia la juez Irene Menéndez-Hastings; son la fría mirada que queda en la víctima arrojada como despojo, ojos sin brillo conteniendo la imagen del último horror. ¿Cuál es el secreto que transmite la mirada? Puede ser el secreto de la vida, la necesidad de vivirla, de no alejarse del sentimiento para descubrir un buen día que ya no hay posibilidad de recuperar todo aquello que se ha ido perdiendo en el camino; o quizá sí que la hay. De aquí la gran paradoja que transmiten los sentimientos contenidos en El secreto de sus ojos. Paradoja porque desde el dolor, existe la posibilidad de un reconocimiento de los errores y con ello un primer acercamiento a salvar la vida, sin vacíos, pues nada hay peor que una existencia hueca, sin compromiso, con los sentimientos callados.

El camino de salvación de Benjamín Expósito comienza precisamente en el recuerdo de unos ojos ya apagados de la que podría haber sido una víctima más en las crónicas de sucesos o en los legajos archivados del juzgado.El-secreto-de-sus-ojos-Antonio-Joaquín-González

La crueldad que supone la destrucción de la belleza en su expresión de inocencia rota por la violencia es la señal que quedará grabada en Benjamín Expósito, para que en su momento, ya jubilado, tranquilo, solo y con veleidades de escritor, decida hurgar en los recuerdos y en ellos recuperarse a sí mismo. Ahí se encuentra la explicación de esa anotación hecha en las brumas de la noche y el sueño: TEMO. Dos sílabas, una palabra incompleta que en realidad son dos, como Benjamín Expósito descubrirá tras la solución final encontrada en una finca apartada del mundo.

A lo largo de El secreto de sus ojos se manifiestan diversas opciones vitales ante la realidad. Desde el juez que fundamenta su trabajo en la mera firma de documentos que buscan la aplicación, desde la frialdad, de una ley gélida que no se compromete. Personajes que, en realidad, están retratando la imagen de una Argentina clasista en la que se está anunciando el tiempo terrible de la dictadura, desde la prepotencia de aquellos que saben que van a disponer del poder político, de aquellos, también que temen la expresión de sus sentimientos, pues prefieren mantenerse en el grupo privilegiado que les protege del destierro o la muerte y, a la vez, les permite mantener una falsa pureza, que no es tal porque no se compromete, y este es el caso de la jueza Irene Menéndez-Hastings.El-secreto-de-sus-ojos-3-Antonio-Joaquín-González        Por otro lado, el compañero, el auxiliar, el agente judicial alcohólico, Pablo Sandoval, para el cual la amistad es un compromiso hasta la muerte. Busca vivir auténticamente y por ello va a emborracharse a los antros en los cuales, si es necesario, se aclaran los asuntos a puñetazos, sin dejar que el pensamiento vuelva impotente a la necesidad de sentir la verdad. Pablo Sandoval, tan idealista como Benjamín Expósito, o como el marido viudo en su empeño de que se haga justicia, mientras su memoria se va transformado en un recuerdo del recuerdo como distorsión.

Idealistas comprometidos, aunque no buscan un cambio radical del mundo, simplemente quieren cuidar aquello que les rodea, y este es el mayor compromiso que uno puede plantearse ante la realidad; no las grandes palabras: Justicia, Libertad, Igualdad, tan lejanas en la Argentina retratada en esta película; no eso sino el mundo cercano; ahí está la defensa de lo auténticamente humano que somos, en el compromiso con lo que nos rodea; es por eso por que Benjamín Expósito decide abandonar su posición en la atalaya del claustro del juzgado desde el cual contempla el mundo sin llegar a involucrarse del todo. Esa escena, repetida, en la que mira hacia el fondo desde el claustro superior del Palacio de Justicia recuerda a otro de una película de Mike Nichols (1994), Lobo, con un protagonista, interpretado por Jack Nicholson, que también vive alejado del mundo hasta que, transformado en lobo, como metáfora, decide dar la vuelta a la tortilla para cambiarlo.El-secreto-de-sus-ojos-4-Antonio-Joaquín-González

Publicado en Cine | Etiquetado , , , | Deja un comentario

KARATE KYOKUSHIN

(Este artículo se ha publicado en la revista Kanku. Kyokushin-Kan, del Club Deportivo Karate Kan de Zaragoza. Si está interesado en verla completa o en descargarla gratuitamente:

http://issuu.com/antoniojoaquin/docs/revista_kyokushinkai_2015

https://www.dropbox.com/s/fwz6vvuosqwb3g5/Revista%20kyokushinkai%202015.pdf?dl=0)

Portada-revista-Antonio-Joaquín-González Cuando los japoneses se referían, en sus inicios, al estilo de karate creado por Sosai Oyama, decían que era “Kenka karate”, karate brutal; a ellos les respondía el maestro Oyama: “¡Baka! Kenka karate ja nai. Budo karate da” (¡Tonterías! No es un karate brutal. Se trata de Budo karate) -así lo refiere Nathan Ligo en el artículo que dedicó a Masutatsu Oyama en Black Belt, abril de 1994, “The Living Legend of Mas Oyama”-.

¿Cuál es el motivo de ese calificativo de brutal? Puede ser la dureza que acompaña a la práctica del estilo Kyokushin, puede ser la idiosincrasia tan particular del propio Mas Oyama –evidente en sus exhibiciones de lucha contra toros, o en sus combates vencidos en un solo golpe-, puede ser, incluso, debido a la práctica del combate al K.O., cosa que no es exclusiva del Kyokushin. De un modo u otro, lo que realmente nos interesa es conocer el porqué de esa definición con la que Sosai Oyama contradice a sus detractores: Budo Karate.

Budo es el camino del guerrero (Bushi), la tradición seguida por los samuráis. Este camino, que tan presente está en los principios del Kyokushin (Dojo Kun), no se centra en la brutalidad sino en una disciplina totalmente necesaria, pues el seguirla era la diferencia entre vivir y morir; y no estamos hablando exclusivamente desde un punto de vista físico (cuando el Bushido comienza a reglamentar la existencia del hombre de armas, éste se movía en la frontera que roza la muerte) sino también desde un punto de vista espiritual, pues Do, o Michi, tienen el sentido de senda que conduce a las moradas interiores a las cuales sólo es posible acceder con la muerte del hombre profano. Esa peregrinación hacia la trascendencia sigue una disciplina de sacrificio, pautada por una ética que va más allá de los enfrentamientos descritos como brutales. Sin esa filosofía, la contenida en los Dojo Kun, se cumplen las expectativas de aquellos que denigraban el estilo de Mas Oyama; por eso, entre sus principios marcó una serie de planteamientos de conducta que coinciden con los antiguos códigos del Budo, a los cuales quiso asimilar su estilo: cortesía, respeto, sabiduría, humildad.

Los formantes del nombre de Kyokushinkai contienen tres conceptos. KYOKU, lo más alto, lo último; SHIN que tanto puede ser verdad como alma, y KAI, asociación o escuela. Una asociación preocupada en buscar la última verdad o el alma más elevada. Para entender tal definición debemos volver la mirada a la cultura japonesa, al fin y al cabo, el origen de este noble arte marcial.

En la tradición del País del Sol Naciente confluyen dos modos de acercamiento del ser humano a lo sagrado; por un lado el Shintoísmo (seguido por Masutatsu Oyama en su entrenamiento en las montañas, de eso espero que podamos ocuparnos en algún otro artículo); por otro, el Budismo Zen.

El zen, que es inexpresable en una definición, podría considerarse cercano a la práctica de una disciplina de entrega total, de trascendencia del dolor para llegar a un estado de mente de imperturbabilidad más allá de las circunstancias concretas. Mediante la práctica de la meditación zen (en sus distintas variedades) se busca la integración total de cuerpo y mente, la ruptura de la visión habitual a la hora de contemplar la realidad, y la unificación inmediata de la información para dar la respuesta exacta en el momento. Cuando el Budismo zen comenzó a ser difundido por el archipiélago japonés, encontró una inmediata acogida, especialmente entre el estamento de los samuráis y así fue impregnando el desarrollo de las artes marciales, especialmente el tiro con arco (Kyudo) y la esgrima (Iaido y Kendo), tanto como otras manifestaciones culturales japonesas (estudiadas en las magistrales obras de Daisetz T. Suzuki) como la ceremonia del té (chado), la del incienso (kohdo), el haiku y el arreglo floral (ikebana).

A todo ello se refiere Sosai Oyama cuando habla de Kyokushin como Budo karate.Dibujo-de-Cristina-Remacha-Antonio-Joaquín-González            Los elementos que conforman el entrenamiento Kyokushin, tal y como se desarrollan en las distintas sesiones, son el trabajo de unas técnicas básicas, Kihon; las codificaciones de combate contenidas en los Kata, en ellos están todas las enseñanzas fundamentales del estilo; y el enfrentamiento propiamente dicho, Kumite. Finalmente, una práctica compartida por casi todas las Artes Marciales: el Mokusho, cerrar los ojos, centrarse en la respiración y dejar que toda la enseñanza recibida a lo largo del tiempo de trabajo se deposite, creando ese poso que marca la vida de aquel adepto a la disciplina marcial. Aquí está esa reminiscencia de la meditación zen a la que antes nos hemos referido. Todo ello enmarcado en una serie de gestos rituales que se inician con el saludo hacia el kami-za, el centro que convierte una sala de entrenamiento en un dojo –un lugar en el que se vive el Camino- y concluyen en el saludo a todos los compañeros en sus diversas categorías, el agradecimiento al shihan que ha dirigido la sesión y el osu que hace prolongar el espíritu de la práctica más allá del gimnasio para impregnar la vida cotidiana del estudiante serio.

Eso es el Budo Karate al que se refería Sosai Oyama.

Sosai-Oyama-Antonio-Joaquín-González

Publicado en Karate | Etiquetado , , , , , , , | 5 comentarios

Nicos Casandsakis, El capitán Mijalis

Libertad o muerte

El_capitán_MijalisCuando El capitán Mijalis fue publicado en 1950, se interpretó como si de una novela histórica cercana al género de la crónica se tratase, por su realidad y por la voluntad de narrar los hechos que acompañaron a otra más de las continuas rebeliones que a lo largo del siglo XIX y el XX acompañaron a la historia de griegos y turcos en la isla de Creta. Sin embargo, desde un primer momento se hace evidente el deseo de acercarse a una interpretación metafórica de unos personajes cuya inconmensurabilidad equivale al mundo heroico en el que se mueven. Libertad y muerte, pues a lo largo de la novela ambas experiencias coinciden, hasta tal punto que la segunda es el único territorio en el que puede producirse la primera, de ahí esa atracción salvaje de los personajes de esta novela hacia la muerte, interpretada como un absoluto consustancial a un vida que también es lucha continua.Combate_tropas_bizantinas_y_árabes_Siglo_XIV

Nicos Casandsakis describe un territorio épico, unos protagonistas trágicos y unos coros que perfectamente podrían asimilarse al del teatro clásico griego. Épica porque Creta se transforma en el escenario del combate de dos interpretaciones del mundo radicalmente diferentes, porque, al fin y al cabo, muestra la existencia de unos personajes que trascienden su condición humana hacia lo heroico, tanto es así que ellos mismos, especialmente el capitán Mijalis lucha por ser fiel a sus principios, pues a lo largo del texto nos encontramos con algunos momentos muy concretos en los que la fiera que pretende ser parece que a resquebrajarse, aunque estos son tan mínimos que prácticamente pasan desapercibidos.

Luchador_por_la_libertad_en_Creta            En la introducción a la edición de esta novela en español (editorial Cátedra), Carmen Vilela menciona a Gabriel García Márquez, con muy buen criterio, pues El capitán Mijalis retrata un mundo que encontraría un eco posterior en Cien años de soledad; en la desmesurada atracción por un erotismo que se acerca mucho a la violencia, la capacidad de emoción de la palabra que está en toda narración épica desde la presencia de Odiseo ante la corte de los feacios, en la capacidad para destruir, engendrar o crear un pueblo horadando una montaña como hace uno de los personajes corales que aparecen a la largo de la obra; en la aceptación de un destino trágico conocido de antemano al aceptar una lucha abocada a la muerte, aunque como leemos, la libertad es una planta que se riega no con agua sino con sangre. Y hasta en la aparición de un terrible fantasma que rompe con la posibilidad de que se prolongue su propia estirpe. También en la presencia de los ancianos combatientes centenarios que ven acercarse la muerte como patriarcas de un gran linaje en el que se funde vida y muerte. O, incluso, en el enfrentamiento de los cristianos contra los turcos, evidente, además, en las descripciones que se hacen en algún momento de los héroes, comparándolos con ángeles como San Jorge o con el mismo cristo, modelo del héroe combatiente en esa transformación de la carne en espíritu.

Musulmanes_cretenses          El paisaje en el que ha de desarrollarse la épica es violento por esencia; si a ello unimos la continua búsqueda por parte de Casandsakis de transformar la carne en espíritu, tal y como deja evidente en Informe al Greco, observamos que en esa violencia hay un algo de pureza que, de alguna manera, transcendentaliza a los personajes. Su comportamiento es animal porque las circunstancias en las que han nacido así lo exigen de ellos; se enfrentan a sus tentaciones, pueden caer en ellas y después arrepentirse o bien aceptar que hay otras maneras de contemplar el mundo, como sucede con el capitán Polixinguis; o bien luchar contra unos deseos que, al final, crearán tal tensión interna en los personajes que ese deseo será la causa de más muerte, como ocurre con el capitán Mijalis.

En una carta fechada el 9 de mayo de 1950 (transcrita en la introducción de la edición de Cátedra) leemos: “He terminado El capitán Mijalis –muy trágico; la lucha por la Libertad, el eterno anhelo del alma por liberarse; de la materia, por liberarse y convertirse en espíritu; de Dios, por liberarse de todas las virtudes humanas que llevaba a cuestas y convertirse también Él en espíritu”.Luchadores_cretenses

La violencia del mundo épico, por otra parte, para que no se pierda en el salvajismo de una lucha de gañanes implica la aceptación de un código, ejemplificado en la relación que se establece entre el propio capitán Mijalis y Nuribey.

Publicado en Reseñas | Etiquetado , , | Deja un comentario

“Martirio de Santa Olalla” de Federico García Lorca

La espiritualización del cuerpo

Federico_García_LorcaEn un artículo anterior hemos tratado sobre la visión artística de una mártir del santoral católico como es Santa Inés en la obra pictórica de Julio Romero de Torres. Ahora quiero escribir sobre un romance de Federico García Lorca en su Romancero gitano, “Martirio de Santa Olalla”.

Más allá de una temática común como es la espiritualización del cuerpo por el martirio, lo cual no me interesa como interpretación del mito judeo católico que considera la vida como un caminar en un valle de lágrimas, quiero hacer ver en este comentario la presencia de una serie de rasgos que aproximan las miradas de Julio Romero de Torres y de Federico García Lorca, aunque ambos correspondan a generaciones diferentes, en el caso del primero marcada por el simbolismo modernista, en el segundo desde la metáfora vanguardista que todavía no ha llegado a su culminación surrealista de Poeta en Nueva York.

Algunos son los puntos en contacto entre la visión del mundo, tanto desde la estética vanguardista como desde el simbolismo de Julio Romero de Torres y Federico García Lorca –por mucho que éste se cansase de ese andalucismo con el que continuamente se le definía, desde el estereotipo, lo cierto es que su obra es una magnífica representación de la cultura andaluza-. Las obras de ambos autores son paradigmas de un mundo más imaginado o vivido desde la exacerbación de los sentidos –bien desde la poesía, bien desde la pintura- que real. Recordemos algunos puntos en contacto: “La monja gitana” de Romancero gitano tiene su antecedente en Romero de Torres. El paisaje que enmarca muchos de los retratos o escenas de Julio Romero de Torres es metáfora de los mismos sentimientos simbolizados en las miradas de las mujeres retratadas; sentimiento y miradas del mundo que vemos reflejados en la poesía de Federico García Lorca.

Retablo_del_amor_Julio_Romero_de_TorresCuando describí la tercera escena de la “Muerte de Santa Inés” tratamos de la ambigua o directa representación andrógina de las ángelas. Esta es una figura que también podemos encontrar representada en algunos poemas de Romancero gitano. En el romance “Reyerta” los ángeles también acompañan la escena de una muerte que, en este caso nada tiene de sagrado

“Y ángeles negros volaban
por el aire del poniente.
Ángeles de largas trenzas
y corazones de aceite”.

Recordemos que en esa escena de la Muerte de Santa Inés una de las ángelas acomoda la cabeza de la mártir a la vez que pide silencio, el silencio necesario que ha de acompañar el secreto de la muerte. En la “Muerte de Antoñito el Camborio”, de Romancero gitano, cuando muere Antonio Torres Heredia

“Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
otros de rubor cansado
encendieron un candil”.

Y, por supuesto, no hemos de olvidar la importancia que adquieren los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael en la mencionada obra.

San_Rafael_Julio_Romero_de_TorresEl “Martirio de Santa Olalla” es el primero de los tres romances históricos con los que se completa Romancero gitano (1924-1927); los otros dos añadidos son “Burla de don Pedro a Caballo. Romance con lagunas” y “Thamar y Amnón”. En el ambiente característico andaluz que enmarca prácticamente casi todos los romances de la obra, “Martirio de Santa Olalla”, al menos en apariencia, parece alejarse un tanto de la tónica general –cosa que también ocurre con los otros dos romances históricos; y digo aparentemente puesto que el retrato que se hace, desde una estética del arqueologismo cercano a lo exótico, hay una voluntad de aproximar la tierra emeritense a la Bética de los romanos, sugerida en las imágenes de bustos romanos de “San Rafael”. La relación, además, de santa Olalla con el territorio de lo más puramente andaluz se explica desde las reflexiones que dicta Fray Luis de Granada en su Introducción al símbolo de la fe.

También para Julio Romero de Torres, Andalucía es tierra romana, recordemos su composición Poema de Córdoba en el que se contienen las distintas interpretaciones del mundo que configuran, en este caso la cultura cordobesa. Ahí está la “Córdoba romana” a cuya impronta se suma la representación de la historia de Inés en La muerte de Santa Inés.

Poema_de_Córdoba._Julio_Romero_de_TorresOlalla o Eulalia, que llegaría a ser la santa patrona de la ciudad de Mérida, nació en esta ciudad cuando todavía era Augusta Emerita, según la tradición, en el año 292; según Prudencio, su martirio hay que situarlo el 10 de diciembre de 304. El padre de Eulalia era el senador Liberio, cuya familia era cristiana. Cuando es promulgado el decreto de Diocleciano prohibiendo el cristianismo y manifestando la obligación de adorar a los dioses paganos, los padres de Eulalia intentan protegerla, sin embargo, ella se presenta ante el gobernador Daciano para denunciar ante él la injusticia de una ley que persigue a los cristianos. El gobernador intenta convencerla para que rinda pleitesía a los dioses y al emperador, aunque ella se niega. Por ello le es aplicado un cruel castigo que termina cuando, en el momento de su muerte una paloma, que es su alma, vuela desde su cuerpo hacia el cielo. Al ver esta maravilla, los verdugos salen huyendo, dejan abandonado el cadáver y éste, poco a poco, se va cubriendo de nieve.

John_William_Waterhouse_-_Saint_Eulalia_-_1885Básicamente esta es la línea argumental que configura el desarrollo que encontramos en el “Martirio de Santa Olalla”, no tanto desde la historia contada por Prudencia como por la versión meditativa de Fray Luis de Granada en su Introducción al símbolo de la fe.

El “Martirio de Santa Olalla” está dividido en tres cuadros, a la manera del que realiza Julio Romero de Torres para su Muerte de Santa Inés.

Primer cuadro. “Panorama de Mérida”. El amanecer, incluso en las imágenes que sirven para representarlo poéticamente, puede ser una metáfora del dolor. En el “Romance de la pena negra” leemos:

“Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya”.

Una imagen sumamente apropiada para un romance como este en el que se expresa la pena, la soledad y el dolor de la mujer. Rasgos similares, desde la imaginería podemos encontrar en el cuadro primero, “Panorama de Mérida” del “Martirio de Santa Olalla”; un ambiente que anuncia, por otra parte, el dolor que está próximo a llegar. Aquí los gallos, metaforizados en la blasfemia de creta roja porque fueron ellos los que volvieron consciente la traición de Pedro, son como las piquetas de los gallos que rompen el alba. Mientras, por las calles corre un caballo de larga cola. Recordemos dos de los más repetidos significados simbólicos atribuidos al caballo; por un lado es el deseo desbocado, de tal sentido Federico García Lorca hará un uso magistral en su tragedia andaluza Bodas de sangre. En todo relato de martirio, el sadismo de quien lo ordena y en la mirada impura llena de carnalidad salvaje del que observa la escena, hay una cierta insania, por mucho que se produzca una transcendentalización por la entrega a un matrimonio sagrado que es la conclusión de la vida física del mártir. El otro sentido del caballo es la muerte; y en eso estamos, en el preámbulo de una ceremonia de muerte.

Soldados_romanosAdemás de la temporalidad directa y la expresión de lo espacial también tiene el sentido cronológico de situar el escenario en el que todo va a ocurrir. Una alusión a la época totalmente necesaria, pues “Martirio de Santa Olalla” no describe un tiempo cronológico sino antiguo, una era en la que viejos soldados de roma dormitan, en una noche de torsos yacentes y estrellas de nariz rota que espera el alba para derrumbarse. Todo ello, además de una hermosa imagen para expresar la cercanía del amanecer, muestra la ciudad desde una mirada arqueologista, lo cual no deja de tener su interés, ya que el martirio de la santa sucede en una ciudad que ya es antigua, así el tiempo del martirio es el tiempo contemporáneo; la Mérida romana de Augusto, es la Mérida del tiempo del Romancero gitano. Hay en esta descripción del amanecer emeritense ciertas imágenes que anuncian lo que se aproxima, una historia de dolor: el brillo del agua que redoraba las aristas de la roca; una fusión del agua con las aristas, lo femenino y el sufrimiento anunciado; un padecimiento que transforma en dorado el tormento, como una alusión a la gloria del martirio en la que yacerá Santa Olalla.

Después de esta introducción descriptiva, de pronto, sin ningún tipo de transición, salvo las connotaciones que anuncian el martirio, leemos estos dos versos terribles, más terribles todavía con el contrapunto: “Al gemir la santa niña / quiebra el cristal de las copas”. El horror sufrido por la doncella –la niña- en un ambiente de disipación y orgía –las copas-, similar al que aparece reflejado en una de las escenas del retablo “Muerte de Santa Inés” de Julio Romero de Torres. El cristal transparente es la virtud y la virginidad, roto se transforma en las imágenes terribles que acompañan al amanecer en Mérida; cuchillos que se afilan, garfios y zarzamora, como espinas de pasión, aunque ahí están también los nardos, la pureza de la niña Olalla.

Así comienza el cuadro segundo del “Martirio de Santa Olalla”, “El martirio”. La mártir en proceso es como una flor desnuda que sube “por escalerillas de agua”. La vejación de la desnudez no consentida también está presente en la segunda escena del retablo de la Muerte de Santa Inés. Una desnudez que duele, que nada tiene que ver con la espiritualización del cuerpo yacente que es el cuerpo de Santa Inés cubierto por un sudario de gasa bajo el cual se adivina su belleza.

La_Santa_Relieve_escultórico_Roberto_Michel_1753El cónsul pide una bandeja para poner en ella los senos cercenados de Olalla. Muchas de las torturas que detallan los cronistas del martirologio van más contra la condición femenina que contra la religión, de manera que muy bien se podría plantear si no son la expresión de un deseo masculino frustrado –en la historia de Santa Inés esto es mucho más evidente-. Por ello, en esa aberrante descripción de la bestia que puede llegar a ser el hombre predominan estas sevicias. No es tan frecuente la referencia a santos emasculados, cosa que, sin embargo, se repite en la agresividad política y bélica entre hombres.

¿Cómo se expresa poéticamente el dolor de la santa? “Un chorro de venas verdes / le brota de la garganta” y esto es como el alarido que quiebra el cristal de las copas; su sexo tiembla como un pájaro enredado en las zarzas, la violación que supone el ser presentada contra su voluntad ante un hombre. Es la condición de la mujer, y no la de cristiana, la que prevalece en el poema; así pues, la actitud del cónsul romano es la del sádico, no la del inquisidor, aunque ¿realmente hay diferencias entre uno y otro? La referencia religiosa llegará con la acción de las manos cortadas que, en el suelo, se unen en gesto de oración. Y siguen las torturas, que en la Introducción al símbolo de la fe de Fray Luis de Granada están más detalladas hasta llegar a una meditación que pierde su contenido en el regodeo sádico. Flagelación, fuego, violación y el degenerado cónsul que se lleva los senos en la bandeja.

Con toda esta narración, la historia de la santa se aleja totalmente de la serenidad retratada en la muerte, que es la consecución de la gloria, tal y como ésta aparece reflejada en la Muerte de Santa Inés de Romero de Torres.

Finalmente, el cuadro tercero, “Infierno y gloria”. Olalla ha sido colgada en un árbol. Su cuerpo es un desnudo de carbón, pues también ha sido quemada. Es de noche. Se acumula la negrura como una tinta que se esparce por la ciudad. El infierno es la vida ajena al dolor que tan injustamente se ha provocado, no tanto el suplicio sufrido por la santa.

Santa_EulaliaComienza a nevar, y en los copos que caen hemos de entender un progresivo acercamiento al cielo que es la gloria. La nieve cubre el cuerpo torturado de Olalla borrando las huellas de su dolor y la Gloria, expresada en los versos finales de esta composición, tan hermosos. A ellos se llega después de ese proceso animal que es la tortura

“Una custodia reluce
sobre los cielos quemados,
entre gargantas de arroyo
y ruiseñores en ramos”.

Una naturaleza de gloria contrapuesta al infierno de la ciudad. El amanecer no es como el de la jornada anterior. “¡Saltan vidrios de colores!”. Ahora es una imagen de belleza que aleja todo el sufrimiento de la mujer y el blanco y negro de la noche.

“Olalla blanca en lo blanco.
Ángeles y serafines
dicen: Santo, Santo, Santo”.

Y el proceso culmina de un modo casi dramático de auto sacramental, en la exaltación religiosa.

Publicado en Espiritualidad | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Diario de un poeta recién casado

Imágenes de Totalidad, Belleza y Eternidad.

Sobre dos poemas de Juan Ramón Jiménez

En la transformación poética que se está produciendo en la literatura española de principios del siglo XX, transformación que llegará a su punto culminante en la revolución surrealista ya en la década de 1930, es necesario destacar un autor, Juan Ramón Jiménez, y un libro, Diario de un poeta recién casado, en el cual el escritor encuentra una manera distinta para expresar los sentimientos estéticos que nacen desde la búsqueda de la belleza en la realidad. Lo cierto es que en ese estilo nuevo no deja de haber un eco de la exaltación que encontramos reflejada en las encendidas palabras de los místicos.

Portada_Diario_de_un_poeta_recién_casadoDiario de un poeta recién casado fue publicado en 1917, aunque no hay una segunda impresión hasta 1948, hay que considerar esta obra como una de las más importantes a la hora de entender el recorrido de la poesía española e hispanoamericana del siglo XX. Los rasgos de una incipiente poesía desnuda y mística que marcan Diario de un poeta recién casado están anunciados en la progresiva depuración iniciada por Juan Ramón Jiménez en sus Sonetos espirituales (1914) y Estío (1915). Depuración que le lleva a abandonar la abundancia excesiva de elementos sensoriales y otras características del modernismo intimista que marcan textos como Elejías (1907) o La soledad sonora (1911).

Joaquín_Sorolla._Retrato_Juan_Ramón_Jiménez          ¿Qué podemos entender por mística? Más allá del contenido que el vocablo tiene en las religiones reconocidas y asumidas como hecho cultural, lo místico es aquello que acerca a lo secreto, lo cual, a su vez, no deja de ser una transcendentalización; un manifestarse de unos principios ideales y eternos que están expresados en la belleza, la bondad o la fortaleza. Según la naturaleza del poeta, así surgirá el rasgo de lo insondable.

Zenobia_Camprubí En Juan Ramón Jiménez, la belleza emana de la realidad vivida a la vez que contemplada en un proceso de búsqueda de lo absoluto en el mundo en el que se desarrolla lo cotidiano.

En el viaje que es Diario de un poeta recién casado hay un primer momento en el cual aparece un cierto vislumbre de lo que está a punto de surgir, aunque el proceso queda inacabado porque aquí, el itinerario hacia la belleza acaba de comenzar y el poeta todavía no tiene la suficiente capacidad de abstracción como para alejar todos aquellos elementos que impiden el nacimiento de la belleza, en este caso expresada en la figura de Venus.

Se trata de un poema en prosa fechado el 1 de febrero. Imaginemos, el poeta en una inmensidad de cielo y mar, desde la cual va percibiendo un ritmo nuevo y puro desde el cual el milagro de la desnudez más luminosa puede llegar a producirse. Este poema es “Venus”

La belleza en su estado puro es inefable y la sensación de que ronda al poeta solo puede expresarse desde el balbuceo, de ahí ese primer párrafo que anuncia todo y acaba en una duda que no deja de mostrar, desde el sarcasmo, el desengaño por no haber logrado ver el milagro del renacimiento de Venus.Venus_Juan_Ramón_Jiménez

Ahora bien, el itinerario poético va a seguir; el poeta en ningún momento va a cejar en su empeño de ascender por la escala que desde el cieno le conducirá a lo absoluto. Y, así, podemos llegar a uno de los momentos que considero culminantes, no sólo de Diario de un poeta recién casado sino de toda la poesía trascendental y mística del siglo XX.

También se trata de un poema en prosa; éste fechado en la ciudad de Nueva York el cinco de abril

Botticelli_Nacimiento_de_VenusLa negra y la rosa

La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano.

—La rosa y el sueño apartan, en una superposición mágica, todo el triste atavío de la muchacha: las medias rosas caladas, la blusa verde y transparente, el sombrero de paja de oro con amapolas moradas.— Indefensa con el sueño, se sonríe, la rosa blanca en la mano negra.

            ¡Cómo la lleva! Parece que va soñando con llevarla bien. Inconsciente, la cuida —con la seguridad de una sonámbula— y es su delicadeza como si esta mañana la hubiera dado ella a luz, como si ella se sintiera, en sueños, madre del alma de una rosa blanca. —A veces, se le rinde sobre el pecho, o sobre un hombro, la pobre cabeza de humo rizado, que irisa el sol cual si fuese de oro, pero la mano en que tiene la rosa mantiene su honor, abanderada de la primavera—.

Una realidad invisible anda por todo el subterráneo, cuyo estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido, apenas se siente. Todos han dejado sus periódicos, sus gomas y sus gritos; están absortos, como en una pesadilla de cansancio y de tristeza, en esta rosa blanca que la negra exalta y que es como la conciencia del subterráneo. Y la rosa emana, en el silencio atento, una delicada esencia y eleva como una bella presencia inmaterial que se va adueñando de todo, hasta que el hierro, el carbón, los periódicos, todo, huele un punto a rosa blanca, a primavera mejor, a eternidad…

Ya está lejos el invierno que acompaña a febrero, aunque lo gris permanece en la descripción de ese mundo de “estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido” que es el underground, lo subterráneo en el que hay que hundirse para llevar la luz, expresada en el poema en la figura de una negra dormida; porque el sueño, cuando no es pesadilla no genera monstruos sino belleza. Un personaje que contiene la expresión de la primavera plena en todo su esplendor: negro, blanco, rosa, verde, transparencias, paja, oro y morado.

Zenobia_y_Juan_Ramón           En la poesía religiosa india, y no hay que olvidar que Juan Ramón Jiménez se acercó lo suficiente a ella, la manifestación de la iluminación se expresa desde la metáfora del loto que nace desde el limo de las aguas estancadas. Pues algo así sucede en el poema en prosa “La negra y la rosa”. Desde la opresión de una realidad que todo lo invade con sus muestras más negativas de pobreza, ignorancia, suciedad, actualidad y violencia, la belleza se va abriendo paso, primero en la figura de la mujer negra que porta en sueños una rosa blanca en su mano; después con la mirada hacia su “pobre cabeza de humo rizado que irisa el sol cual si fuese de oro” hasta llegar a la culminación de la experiencia estética que también es de éxtasis, cuando desde la rosa y sus circunstancias emana una belleza especial que todo lo invade hasta hacer rozar a aquellos que la contemplan, y por extensión al lector atento, la Eternidad porque los absolutos que habitan el mundo de las ideas, aunque diferentes en su esencia conducen a un mismo fin, lo trascendente.

Publicado en Ficción y poesía | Etiquetado , , , | 2 comentarios